El grupo español Aldesa, que
construyó el Paso Exprés en la autopista México-Acapulco junto con la empresa
mexicana Epccor, se deslindó hoy de las “graves acusaciones” que pusieron en
duda la integridad de la compañía y señalaron “posibles actuaciones ilícitas”.
En un
boletín, la empresa aseveró que cuenta
con una trayectoria “intachable” tanto en México como internacional, presumió
su “sistema interno contra la corrupción”, y enlistó las virtudes que, según
ella, demuestran su probidad.
El pasado
miércoles, apenas tres meses después de la inauguración del Paso Exprés por Enrique
Peña Nieto, se abrió un socavón en la carretera, en el que cayó un carro. Sus
dos ocupantes, Juan Mena López y su hijo Juan Mena Romero, fallecieron por
asfixia.
Tanto Gerardo Ruiz Esparza, titular
de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), como el consorcio
Aldesa-Epccor, echaron la responsabilidad del socavón a las “intensas lluvias”
que cayeron la semana pasada y que, según ellos, colapsaron el sistema de
drenaje de la obra.
Sin embargo,
no mencionaron que, entre la
adjudicación del contrato en noviembre de 2014 y la entrega de la autopista en
abril pasado, ocurrieron numerosas irregularidades en la obra, las cuales
causaron alrededor de 250 accidentes, provocaron la muerte de al menos 21
personas y dispararon el costo del proyecto: de mil 45 millones de pesos
acordados, la SCT terminó pagando dos 2, 213 millones de pesos.
La ASF determinó que 270 millones de pesos se
malgastaron, lo que reflejó sobrepagos a Aldesa y Epccor, modificaciones
irregulares de precios, así como pago de mano de obra, materiales y equipos
injustificados.
No sólo
esto: en su edición 2124 –que circula desde el domingo pasado–, la revista Proceso recordó que la familia Gutiérrez
Cortina, dueña de Epccor, fue involucrada en algunos de los casos más
emblemáticos de corrupción de las últimas dos décadas.
Fue
responsable, entre otros, de la desastrosa construcción de la Biblioteca José
Vasconcelos –la cual fue cerrada temporalmente por menos de un año después de
su inauguración debido a la mala cementación–, pero también de la Autopista del
Sol y de la Estela de Luz, en las que su empresa Gutsa incurrió en tantas
irregularidades que la Secretaría de la Función Pública (SFP) la inhabilitó en
dos ocasiones.
Este
semanario también señaló que Aldesa creció en México a través de alianzas con
poderosas empresas mexicanas, con las que obtuvo millonarios contratos de obra
pública.
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