Los cuatro soldados que declararon
como testigos contra el sargento José Isidro Gómez Hernández, presunto asesino
de un civil en Palmarito, Puebla, fueron presionados por para retractarse de
sus declaraciones en la primera audiencia de vinculación a proceso, de acuerdo
con el Consejo de la Judicatura Federal (CJF).
El CJF dio a
conocer este jueves la versión pública de la resolución del Magistrado titular
del Segundo Tribunal Unitario del Sexto Circuito, que vinculó a proceso al
militar relacionado con los hechos ocurridos en Palmarito el pasado 3 de mayo,
que fueron captados en un video y en el que se observa al uniformado disparar a
quemarropa contra un civil tirado en el suelo.
Se trata de
un documento que contiene declaraciones de los involucrados y los testigos, así
como el argumento del juez que en primera instancia decidió dejar en libertad
al militar, desechando varios elementos, como el de la necesidad de entender
que los efectivos estaban en alerta máxima y que se justifica la utilización de
los armamentos con que cuenta.
El Consejo
de la Judicatura resaltó que, en la sentencia emitida por el Segundo Tribunal
Unitario, que revocó el fallo y ordenó la vinculación a proceso, se menciona
que el Juez de Control de Puebla que en prima instancia liberó a Gómez
Hernández violó el principio de igualdad entre las partes porque
“indiscutiblemente dio preferencia” a las pruebas aportadas por la defensa del
acusado.
En la primera audiencia, los
militares dijeron que sí ubicaban al sargento en el operativo de la noche del 3
de mayo en Palmarito y que ellos sí se reconocían en el video que filmó la
ejecución.
Posteriormente, el 7 de junio, uno de
los militares se retractó: “No me reconozco en ningún video y si lo dije es
porque fue muy insistente el Ministerio Público, inclusive se encaró conmigo y
me intimidó de cierta forma, me dijo que aquí me iba a tener y aquí me tiene.
“Leí mi declaración y la firmé porque
tuve que hacerlo, pero quiero precisar que en esa no aseguro nada porque tuve
que hacerlo, quiero precisar que en ese momento no aseguro nada de lo que estoy
diciendo”, declaró uno de los militares ante el juez de control”, según la declaración que dio a
conocer el CJF.
La
Procuraduría General de la República (PGR) justificó en su escrito de agravios
ante el Tribunal que los militares probablemente se retractaron ante el juez
por una cuestión de “disciplina” militar.
“Al ser miembros del Ejército
nacional implica que los mismos están sometidos a una disciplina jerárquica, lo
que implica respeto, subordinación y obediencia a los grados superiores y que,
en caso de desobedecer dicho código de conducta, sus superiores están
facultados para reprenderlos.
“Situación
que en el caso en concreto es de obligada observancia en atención a que el
imputado es de una jerarquía superior a la mayoría de los testigos, lo que
implicaría de manera indirecta, cuando menos, un respeto hacía su grado y más
aún el hecho de que la defensa del imputado esté conformada completamente por
oficiales del Ejército Mexicano, implica que los testigos de manera directa o
indirecta podrían haberse sentido obligados o conminados a no contravenir lo
manifestado por dichos sujetos”, dijo la PGR.
Uno de los
militares narró en su primer testimonio que él estaba muy cerca del vehículo
gris de los huachicoleros en posición de rodilla en tierra, y que se percató
que había un cadáver después de que le dieron la indicación de cubrirse ante un
posible tiroteo.
“No sé
cuánto tiempo pasó, hasta que un compañero me tocó la espalda y me dijo
‘cúbrete, cúbrete, porque se escuchan muchos disparos en ráfagas todavía’,
entonces cuando él me hizo esa pregunta (sic) yo levanté la cara y vi una
persona robusta en un charco de sangre, entonces levanté más la mirada y vi al
sargento con el rompe flamas hacia el cielo, aproximadamente unos dos metros de
la persona que estaba en el charco de sangre […] Yo en ningún momento vi que el
sargento accionara su arma”, declaró entonces.
En su testimonio, otro soldado se
desdijo: “En ese momento escuché un disparo de arma de fuego sobre mi costado
derecho, cerca de mí y al escuchar el disparo inmediatamente volteo para ver de
dónde provenía el disparo, incluso pensé que nos estaban disparando otros
porque yo, hasta por impulso levanto el pie derecho y en esos momentos veo al
sargento que le disparó al civil antes mencionado que estaba boca abajo, sin
percatarme en qué parte del cuerpo lo había impactado la bala”.
La
declaración agrega que el soldado volteó “porque
me espantó el estruendo y en ese momento me doy cuenta de que el sargento José
estaba a una distancia aproximada de 50 centímetros del cuerpo del civil, con
el arma de fuego […] en ese momento me dirijo hacia donde estaba el sargento
para preguntarle por qué lo había hecho, es decir por qué había disparado en
contra del civil, pero al verme me dijo ‘¿Tú qué? Pinche soldado'”.
En la sentencia que hizo pública el
CJF se establece que los militares fueron obligados y presionados a declarar en
la manera como refirieron, sin que el Juez tomara en consideración el principio
de contradicción que impera en el procedimiento, y que ante su presencia
reconocieron haber firmado sus entrevistas siendo notoriamente evidente su
retractación al recordar incluso el número de pregunta con el cual describen
los hechos y, en su caso, la imputación hacia el sargento.
Un tribunal
mexicano ordenó hoy el inicio de un juicio por homicidio agravado contra un
soldado acusado de asesinar a un detenido después de un enfrentamiento que se
suscitó durante una operación contra el robo de combustible, informó hoy el
Consejo de la Judicatura Federal (CJF).
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