viernes, 14 de julio de 2017

Testigos militares de Palmarito se retractan: PGR nos presionó. Sí vimos disparar al compañero, dicen.

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Los cuatro soldados que declararon como testigos contra el sargento José Isidro Gómez Hernández, presunto asesino de un civil en Palmarito, Puebla, fueron presionados por para retractarse de sus declaraciones en la primera audiencia de vinculación a proceso, de acuerdo con el Consejo de la Judicatura Federal (CJF).

El CJF dio a conocer este jueves la versión pública de la resolución del Magistrado titular del Segundo Tribunal Unitario del Sexto Circuito, que vinculó a proceso al militar relacionado con los hechos ocurridos en Palmarito el pasado 3 de mayo, que fueron captados en un video y en el que se observa al uniformado disparar a quemarropa contra un civil tirado en el suelo.


Se trata de un documento que contiene declaraciones de los involucrados y los testigos, así como el argumento del juez que en primera instancia decidió dejar en libertad al militar, desechando varios elementos, como el de la necesidad de entender que los efectivos estaban en alerta máxima y que se justifica la utilización de los armamentos con que cuenta.

El Consejo de la Judicatura resaltó que, en la sentencia emitida por el Segundo Tribunal Unitario, que revocó el fallo y ordenó la vinculación a proceso, se menciona que el Juez de Control de Puebla que en prima instancia liberó a Gómez Hernández violó el principio de igualdad entre las partes porque “indiscutiblemente dio preferencia” a las pruebas aportadas por la defensa del acusado.

En la primera audiencia, los militares dijeron que sí ubicaban al sargento en el operativo de la noche del 3 de mayo en Palmarito y que ellos sí se reconocían en el video que filmó la ejecución.

Posteriormente, el 7 de junio, uno de los militares se retractó: “No me reconozco en ningún video y si lo dije es porque fue muy insistente el Ministerio Público, inclusive se encaró conmigo y me intimidó de cierta forma, me dijo que aquí me iba a tener y aquí me tiene.

“Leí mi declaración y la firmé porque tuve que hacerlo, pero quiero precisar que en esa no aseguro nada porque tuve que hacerlo, quiero precisar que en ese momento no aseguro nada de lo que estoy diciendo”, declaró uno de los militares ante el juez de control”, según la declaración que dio a conocer el CJF.

La Procuraduría General de la República (PGR) justificó en su escrito de agravios ante el Tribunal que los militares probablemente se retractaron ante el juez por una cuestión de “disciplina” militar.

“Al ser miembros del Ejército nacional implica que los mismos están sometidos a una disciplina jerárquica, lo que implica respeto, subordinación y obediencia a los grados superiores y que, en caso de desobedecer dicho código de conducta, sus superiores están facultados para reprenderlos.

“Situación que en el caso en concreto es de obligada observancia en atención a que el imputado es de una jerarquía superior a la mayoría de los testigos, lo que implicaría de manera indirecta, cuando menos, un respeto hacía su grado y más aún el hecho de que la defensa del imputado esté conformada completamente por oficiales del Ejército Mexicano, implica que los testigos de manera directa o indirecta podrían haberse sentido obligados o conminados a no contravenir lo manifestado por dichos sujetos”, dijo la PGR.

Uno de los militares narró en su primer testimonio que él estaba muy cerca del vehículo gris de los huachicoleros en posición de rodilla en tierra, y que se percató que había un cadáver después de que le dieron la indicación de cubrirse ante un posible tiroteo.

“No sé cuánto tiempo pasó, hasta que un compañero me tocó la espalda y me dijo ‘cúbrete, cúbrete, porque se escuchan muchos disparos en ráfagas todavía’, entonces cuando él me hizo esa pregunta (sic) yo levanté la cara y vi una persona robusta en un charco de sangre, entonces levanté más la mirada y vi al sargento con el rompe flamas hacia el cielo, aproximadamente unos dos metros de la persona que estaba en el charco de sangre […] Yo en ningún momento vi que el sargento accionara su arma”, declaró entonces.

En su testimonio, otro soldado se desdijo: “En ese momento escuché un disparo de arma de fuego sobre mi costado derecho, cerca de mí y al escuchar el disparo inmediatamente volteo para ver de dónde provenía el disparo, incluso pensé que nos estaban disparando otros porque yo, hasta por impulso levanto el pie derecho y en esos momentos veo al sargento que le disparó al civil antes mencionado que estaba boca abajo, sin percatarme en qué parte del cuerpo lo había impactado la bala”.

La declaración agrega que el soldado volteó “porque me espantó el estruendo y en ese momento me doy cuenta de que el sargento José estaba a una distancia aproximada de 50 centímetros del cuerpo del civil, con el arma de fuego […] en ese momento me dirijo hacia donde estaba el sargento para preguntarle por qué lo había hecho, es decir por qué había disparado en contra del civil, pero al verme me dijo ‘¿Tú qué? Pinche soldado'”.

En la sentencia que hizo pública el CJF se establece que los militares fueron obligados y presionados a declarar en la manera como refirieron, sin que el Juez tomara en consideración el principio de contradicción que impera en el procedimiento, y que ante su presencia reconocieron haber firmado sus entrevistas siendo notoriamente evidente su retractación al recordar incluso el número de pregunta con el cual describen los hechos y, en su caso, la imputación hacia el sargento.


Un tribunal mexicano ordenó hoy el inicio de un juicio por homicidio agravado contra un soldado acusado de asesinar a un detenido después de un enfrentamiento que se suscitó durante una operación contra el robo de combustible, informó hoy el Consejo de la Judicatura Federal (CJF).

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