Con las prácticas parlamentarias del
priismo más rancio –el mayoriteo; diputados que no saben lo que votan; que no
leen los dictámenes que se llevan al pleno y cuya única consigna es sufragar en
contra de las propuestas de la oposición; subordinación a la Secretaría de
Hacienda, que es la que hace los cambios a las leyes y no los legisladores,
entre otras “virtudes”–, este jueves quedó aprobada la Ley de Ingresos de la
Federación para el ejercicio fiscal de 2018… con cambios mínimos.
La
iniciativa original enviada al Congreso por el Ejecutivo a principios de septiembre
preveía ingresos para el próximo año por
un monto de 5 billones 236 mil 375 millones 600 mil pesos.
La
Secretaría de Hacienda, y no los legisladores de la Comisión de Hacienda y
Crédito Público de la Cámara de Diputados, como correspondía legalmente, determinó que era necesario aumentar esos
ingresos para hacer frente a la contingencia presentada por los sismos del mes
pasado.
Así, los diputados “aprobaron” –más bien
acataron– incrementar ese monto en 43 mil 291 millones 400 mil pesos, para dar un
nuevo total, para 2018, por 5 billones 279 mil 667 millones de pesos.
¿Cómo le hizo Hacienda y avalaron sin
chistar los diputados priistas y sus rémoras partidarias? Fácil. Lo de siempre:
cambiar los valores de algunas de las variables macroeconómicas más importantes
y que sirven para armar todo el paquete económico.
Las dos más importantes: el precio
del crudo de exportación y el tipo de cambio. En el primer caso, originalmente
se estableció un precio de la mezcla mexicana de exportación en 46 dólares por
barril. Ahora, el optimismo de Hacienda y la ignorancia de los diputados, que
desconocen el comportamiento de los mercados petroleros, se fijó en 48.5 dólares por barril
el precio promedio del petróleo mexicano de exportación.
En relación
con el tipo de cambio, los “Criterios” originales establecían en 18 pesos con
10 centavos el precio promedio del dólar en 2018. De la manga se sacó Hacienda, y sus súbditos parlamentarios aceptaron
sin el menor análisis, que el tipo de cambio promedio el próximo año será de
18.40 pesos por dólar.
Así nomás.
Un dato que
muestra el nulo trabajo legislativo en relación con la Ley de Ingresos y que
fue la Secretaría de Hacienda la que hizo los cambios y las nuevas
proyecciones, es el hecho de que un precio del crudo mexicano de 48.5 dólares
dejaría obviamente un mayor ingreso de divisas que en la estimación original,
pero que sería anulado por una menor plataforma de producción y de exportación.
Ni en la noche del miércoles en que
se dictaminó la Ley de Ingresos en comisiones, ni en la sesión del pleno de
este jueves, algún legislador hizo hincapié en un dato que apenas dio a conocer
ayer la Comisión Nacional de Hidrocarburos.
Textual su
comunicado: “Producción petrolera
registra caída de 10%. En septiembre de 2017, la producción nacional de
petróleo se ubicó en 1,732 mbd (miles de barriles diarios), mientras que en el
mes anterior se produjeron 1,932.1 mbd, lo que representa una disminución de
10%.
Y eso, en términos prácticos, es una
caída brutal, que regresa la producción petrolera a los niveles de los años ochenta. En el marco macroeconómico original
se espera una plataforma de producción petrolera de un millón 983 mil barriles
diarios de petróleo.
A la
modificación de los estimados del tipo de cambio y el precio del petróleo, la
Secretaría de Hacienda espera –para completar los 43 mil 291 millones 400 mil
pesos que se adicionaron a los ingresos totales del próximo año– una mayor recaudación por los ingresos
tributarios y no tributarios, tan sólo por el comportamiento que han registrado
esos ingresos en agosto y septiembre.
Por ejemplo,
del ingreso esperado por el Impuesto
sobre la Renta, de un billón 562 mil 107 millones, ahora se recaudarán un
billón 566 mil 186 millones 800 mil pesos, un poquito más de 4 mil millones
más.
Por el Impuesto Especial a la Producción
y los Servicios (IEPS) a los combustibles, se recaudarán 749.3 millones más a
los esperados originalmente, por 230 mil 501 millones de pesos.
Los ingresos generados por organismos
y empresas del sector público, estimados primero en un billón 183 mil 300
millones 400 mil pesos, ahora serán de 10 mil 73 millones más.
En
particular, los ingresos por venta de
bienes y servicios de empresas productivas del Estados cambiaron de 873 mil
998.3 millones a 884 mil 71 millones de pesos.
Los ingresos
de operación de esas empresas, antes
“paraestatales”, pasaron de 413 mil 260 millones 100 mil pesos a 423 mil 341
millones 800 mil pesos, un aumento de 10 mil 82 millones.
Finalmente, y no podía faltar, se
pedirá más deuda para completar los ingresos adicionales. De solicitar un
endeudamiento interno para el gobierno federal por 405 mil 152 millones de
pesos.
Los
diputados –aun cuando saben del extraordinario crecimiento de la deuda en esta
administración, que casi roza los 10 billones de pesos– le “autorizaron” al gobierno –mejor: le obedecieron a Hacienda– un
endeudamiento interno por 505 mil 224 millones 700 mil pesos, poco más de 100
mil millones de pesos. “Para la campaña presidencial de Peña Nieto”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.