miércoles, 22 de noviembre de 2017

El Gobierno de México pretende atender a casi 600 periodistas en riesgo con apenas 30 empleados.




Ríos, un veterano reportero de sucesos del Diario de Acayucan, estaba en el programa del Gobierno de México para la protección de periodistas desde 2013, su primer año completo. El 22 de agosto, en la gasolinera de la localidad de Covarrubias, en el estado de Veracruz, se convirtió en el primer reportero del plan en ser asesinado, enviado un estremecedor mensaje a los que confían en la iniciativa federal para seguir a salvo.

Periodistas y activistas señalaron que el asesinato dejó muy claro que el programa, con sede en la Ciudad de México y conocido como “el Mecanismo”, es incapaz de proteger a los casi 600 inscritos en todos el país. Cuenta con apenas 30 empleados y no tiene fuerzas de seguridad propias.

Las medidas de protección se limitan a la seguridad en domicilios y botones de pánico en celulares, y los reporteros apuntaron que con estas medidas continúan peligrosamente expuestos si siguen trabajando. Exiliarse o esconderse en lugares seguros no es una forma de ejercer el periodismo.

“Las medidas que le proporcionaron sí fueron efectivas en su momento, pero dentro del domicilio”, dijo Cristina Ríos Nieves, hija del periodista. “Mi padre no trabajaba en su casa. Su profesión era estar fuera del domicilio trabajando, caminando, buscando notas”.

Plagado de cárteles del narcotráfico y funcionarios corruptos que suelen estar compinchados con las bandas, México se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo entre las naciones donde no hay una guerra abierta.

En lo que va de año, 9 reporteros han sido asesinados, y el grupo activista Artículo 19 documentó más de 100 decesos desde 2000 en lo que los observadores califican de crisis total para la libertad de expresión.

Los críticos alegan también que un programa federal con sede en la capital no es el instrumento adecuado para proteger a gente que podría estar a más de 1 mil 600 kilómetros (mil millas) de distancia. SIN EMBARGO, LA PROPUESTA PARA CONVERTIRLO EN UN PLAN ESTATAL ES CONSIDERADA PROBLEMÁTICA POR MUCHOS, YA QUE ALREDEDOR DE LA MITAD DE LOS CASOS DONDE SE IDENTIFICÓ AL AGRESOR DE UN PERIODISTA, ESTE ERA UN FUNCIONARIO PÚBLICO.

Reconociendo la ola de asesinatos de reporteros, México creó una fiscalía especial para abordar estos casos, pero todavía no hay condenas.

“El contexto generalizado de impunidad que permite que ocurra gran parte de la violencia, es algo sobre lo que el Mecanismo tiene muy poco control”, dijo Jan-Albert Hootsen, corresponsal en México del Comité para la Protección de Periodistas, con sede en Nueva York. “Responden a emergencias. No aplican la ley por sí mismos”.

Balbina Flores, representante de Reporteros Sin Fronteras en México, dijo que su organización recomienda a los periodistas que se enrolen en el Mecanismo a pesar de sus fallos, y que el objetivo del grupo es presionar para que se realicen mejoras en lugar de que la gente lo abandone.

“Es la única instancia que se tiene de protección del Estado y el Estado tiene que asumir esta responsabilidad”, declaró.

En los siete primeros meses de 2017, 63 periodistas más se unieron al programa, un incremento atribuido en parte a asesinatos de alto perfil como el de Javier Valdez, cofundador del diario Riodoce y legendario cronista del narcotráfico en el estado de Sinaloa.


“Entiendes perfectamente al periodista cuando está frente a ti y te dice ‘yo no puedo aceptar la extracción porque esto significa mi muerte profesional’”, dijo Tavera. “Entonces, a un periodista le creas una burbuja y sigue vivo, pero deja de ser periodista”.

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