Iván López Fernández, ex contralor en
la primera mitad del sexenio de Javier Duarte y candidato perdedor por la vía
independiente a la alcaldía de Emiliano Zapata, formalizó su registro en el
Congreso de la Unión para intentar ser el titular de la Auditoría Superior de
la Federación (ASF) para el periodo 2018-2025.
Conocido en el sexenio pasado como
Iván El Terrible, López
Fernández perteneció al círculo cercano
de Duarte de Ochoa y fue artífice para fincar, desde el primer año de gobierno
(2011), empresas sin ninguna validez legal ni jurídica, pero sí con cuentas
bancarias ávidas de recibir recursos oficiales.
El aspirante a suceder a Juan Manuel
del Portal, entre otros tres solicitantes, reapareció el 18 de noviembre de
2016 en el pleno del Congreso local de Veracruz para tratar de encarar -sin
lograrlo- al entonces contralor, Ricardo García Guzmán, ex político cercano a
Duarte y hoy afín al gobierno de Miguel Ángel Yunes. Al no lograr su objetivo,
despotricó con la prensa al asegurar que “todos sabían” de la creación de más
de 600 empresas fantasmas.
Dichas empresas operaban -dijo López
Fernández- en una red que abarcaba a la mayoría de las dependencias estatales
de Veracruz.
“Yo no me
aguanté de nada, las denuncias e irregularidades yo puse al tanto a la
Auditoria Superior de la Federación… El
famoso escandalito de las empresas fantasmas no son 17, ni 25 como lo han dicho
ustedes (la prensa), son más de 600. Yo tengo los documentos”, aseguró.
En
entrevista en aquella ocasión, Iván
López admitió que, aunque sabía de la existencia de irregularidades, solo
notificó a la ASF y calló.
De la constitución de empresas
inexistentes para desviar recursos -dijo entonces-, tenía conocimiento el
gobernador Javier Duarte, los secretarios de despacho, el titular del Órgano de
Fiscalización (ORFIS) –ente local similar a la Auditoria Superior de la
Federación (ASF)- y los contralores generales del Estado que lo sucedieron en
el cargo, como Mauricio Audirac –hoy en prisión preventiva- y el último, Ricardo
García Guzmán, hoy exonerado por el gobierno de Yunes Linares.
“Estaban avisados todos, a ustedes
(reporteros) no tenía por qué decirles nada. Lo sabía el gobernador, lo sabía
el ORFIS, todos lo sabían”, insistía López Fernández.
Contralor
general del Estado al inicio del sexenio duartista, se quejó que con el caudal
de escándalos que ciernen a la actual administración, el ultimo contralor,
García Guzmán, lo quiso “extorsionar” con dinero. Sin embargo, se negó a decir
de cuánto.
“No tengo por qué decirles la
cantidad para saciarlos (sic). Voy a actuar ante la autoridad correspondiente”,
dijo.
Acusaciones.
En el
Palacio de Gobierno, a Iván López la
clase priista también lo incrimina de haber tejido negocios y constituido
empresas y despachos contables para hacer auditorías externas a las
dependencias del gobierno de Javier Duarte y a los ayuntamientos, apoyado por
el hoy diputado federal del PVEM, Edgar Spinoso, quien fue Oficial Mayor de la
Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) y muy cercano al último exgobernador
priista.
Aunque López
Fernández solía presumir vida austera, a
través de una prestanombres, compró 107 parcelas en un solo movimiento, que
equivalió a la adquisición de 60 hectáreas en el municipio de Emiliano Zapata,
donde perdió como candidato a la alcaldía por la vía independiente y donde
pretendía prestar sus servicios a la cementera Apazapan, según una denuncia
pública documentada por el periódico Crónica de Xalapa.
“Era a
través de una prestanombres, Elisa Ponce Segovia, donde el ex contralor
general, Iván López compró 107 parcelas, traducidas en 60 hectáreas, en el
municipio de Emiliano Zapata, en aras de brindar servicios de piedra a la
cementera Apazapan”, detallaron funcionarios de Catastro Municipal y de
Tesorería del Ayuntamiento del PRD, quienes pidieron el anonimato por temor a
represalias.
Fue en un terreno pedregoso, en una
malla ciclónica ya delimitada, donde vecinos comentan que el personaje ya metió
maquinaria pesada y está dinamitando el terreno en aras de darle uso
industrial.
El encargado de vigilar las
declaraciones patrimoniales de un centenar de funcionarios de primer nivel
durante la primera parte del gobierno de Javier Duarte también utilizaba
prestanombres para hacerse de bienes muebles e inmuebles, a través de Elisa
Ponce Segovia.
Durante su
campaña como alcalde, López Fernández tapizó las comunidades de Rinconada, Dos
Ríos, La Cumbre; lo mismo en bardas, tinacos y espectaculares con su nombre y
bajo el aval de una asociación civil de su pertenencia denominada Observatorio
Ciudadano.
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