Gustavo De
la Rosa.
Los nuevos votantes y los votantes
del norte, que han emigrado buscando una solución a la crisis endémica de
México, serán los que darán el triunfo a López Obrador.
Alrededor de 12 millones de mexicanos
estrenarán su credencial de elector y el 40 por ciento de ellos votará por AMLO
porque, pese a tener menos de 24 años, estos jóvenes preocupados por su futuro
lo prefieren para encargarle el destino de la patria. Ellos suman a su voto
histórico poco más de 5 millones de sufragios.
¿Por qué, si Anaya está más cercano a
los muchachos, no los ha convencido? Por mentiroso y porque nunca tiene una
respuesta clara y precisa a las preguntas que se le hacen, siempre empieza
dando explicaciones.
Cuando fui director del Cereso identificábamos a los mentirosos porque ante una
pregunta inesperada y de respuesta rápida, empezaban a rodear para inventar la
respuesta; el sicólogo bautizó esto como el síndrome de la piña (porque acá en
el norte le decimos piñeros a los mentirosos).
Los jóvenes acostumbrados a
respuestas rápidas y precisas se identifican más con la forma de hablar de
AMLO, porque, aunque para los que estamos acostumbrados a la conversación oral
nos parece lento, para los que viven en la comunicación digital el timing de
AMLO es como en los chats: la respuesta tarda segundos mientras la escribe su
interlocutor y así habla AMLO, como si estuviera escribiendo en un teclado.
Mientras que
los galimatías del candidato blanquiazul y el lenguaje cleptoburocrático de
Meade están en otro mundo de la comunicación y a tres semanas y dos días del
término de la campaña es imposible que
suceda el milagro que espera Anaya, porque “milagros sólo a los santos” y él es
un infame pecador.
El otro grupo de votantes nuevos está
integrado por los hijos de la crisis, aquellos que nacieron a finales de los
setenta y vivieron cuando el peso perdió tres ceros (y mil pesos se
convirtieron en uno), a quienes la crisis bancaria del 94 y la solución a la
misma mediante el Fobaproa causó una profunda desilusión tras jugarse todo con
Fox, y que han visto la crisis económica continuar pesa a la bonanza petrolera
mundial. Ellos le dieron una nueva oportunidad al PAN con Calderón, sólo para
ver cómo la crisis económica se convirtió en crisis de seguridad.
Finalmente, ellos decidieron cambiar su voto y elegir a
un contemporáneo, con la esperanza de que tendría la habilidad de resolver el
problema de seguridad y poder manejar poco a poco la crisis con su oferta de
reformas estructurales. Esto también fracasó.
Debemos advertir que los hijos de la
crisis no llevan partido tatuado en el brazo, ellos votan inteligentemente y
buscan la solución a los dos grandes problemas qué nos destrozan: La mala
economía y la violencia inusitada para un país civilizado. Hoy han logrado
comprender qué el gran obstáculo para superar estas dos crisis es la corrupción
reflejada en el PAN y el PRI.
Ellos tienen presente la imagen de
los generales y los policías persiguiendo ciudadanos inocentes y conviviendo
con los delincuentes, de las grandes empresas que no pagaron impuestos porque
los subsidiaron con los recursos petroleros y que pudieron así duplicar o
triplicar sus ganancias.
Estos
ciudadanos que han vivido la crisis económica son básicamente los ciudadanos
del norte que votaron dos veces por el PAN y después por el PRI, y ahora están dispuestos a votar por
Morena. No habrá milagro para Anaya.
Hay otros electores que habían
dividido sus votos o que se habían abstenido en las dos elecciones
presidenciales anteriores: los que pasaron su infancia en los primeros 90 y que
ahora han terminado su carrera Universitaria. Ellos, como profesionistas,
tienen que aceptar empleos por tres o cuatro salarios mínimos o dedicarse a la
práctica privada como emprendedores, aunque los que siguen este camino han
topado con pared en el Gobierno de Peña Nieto porque no hay posibilidad de que
se desarrollen con un mercado interno sofocado por bajos salarios y la escasa
capacidad de compra de los mexicanos.
El otro sector muy importante que
votará por AMLO es el de los campesinos que han vivido cómo el tratado de libre
comercio los ha dejado apenas en niveles de supervivencia. Los del PAN y el PRI nunca comprendieron que estas gentes quieren trabajar y
producir de manera más eficiente, y equivocadamente creyeron que a los
ciudadanos rurales se les controla electoralmente con programas de limosna
disfrazada de programas para el desarrollo.
Ellos están rescatando su dignidad de
hombres productivos, pero no pueden competir en un mercado mundial dominado por
los productores de grandes cantidades en las enormes llanuras del medio oeste
norteamericano, es como subir al ring a un excelente peso gallo mexicano contra
un gigante de peso completo de Detroit. AMLO ofrece para ellos la posibilidad
de producir y vender en México a precios razonables.
También ha aumentado la cantidad de
universitarios que votarán por AMLO, porque simplemente consideran que “cuando
veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar”: si ven que sus
compañeros egresados hace unos años no consiguen empleo y sus pequeñas empresas
fracasan en un par de años, reflexionan que los regímenes del PRI y del PAN no
ofrecen oportunidades reales.
Así, la base de 30 por ciento de
electores duros de Morena ha llegado al 50 por ciento, y sigue creciendo.
No habrá
milagro para Anaya o Meade, tendrán que conformarse con platicarle a sus
nietos: “Cuando yo fui candidato”.
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