El actual
candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, cumplió un importante papel
en la trama que se armó en Pemex para favorecer a la firma Braskem, filial de
Odebrecht, mediante un contrato amañado que se firmó en 2010 y que fue
consultado por los integrantes de la Alianza Méxicoleaks, entre ellos Proceso, con motivo de esta investigación
periodística. Meade ya era secretario de Energía cuando, en una sesión del
consejo administrativo de Pemex –que él presidía como titular – dos consejeros
señalaron el terrible daño que el trato implicaba para la empresa del Estado
mexicano. Sin embargo, Meade desoyó las advertencias y avaló ese contrato, que
ya causó daños por cerca de 2 mil millones de pesos.
Desde la
presidencia del consejo de Administración de Pemex, José Antonio Meade Kuribreña ignoró las advertencias de tres consejeros
y dio su aval al contrato de suministro de etano que actualmente y en los
próximos 18 años obligará a la petrolera a comprar gas en el extranjero y
venderlo con un precio menor a Braskem, la filial de la empresa brasileña
Odebrecht que opera el complejo Etileno XXI.
Ese contrato desencadenó un desastre
industrial en Pemex: tan sólo durante los primeros 10 meses de operación de
Etileno XXI, la empresa petrolera PERDIÓ CERCA DE 2 MIL MILLONES DE PESOS y
dejó sin etano a sus propias plantas procesadoras de etileno –que dejaban altos
márgenes de rentabilidad– para favorecer a Odebrecht, so pena de pagar multas multimillonarias.
La desgracia
era previsible: estos efectos adversos
fueron señalados en dos documentos que los consejeros Héctor Moreira Rodríguez
y Rogelio Gasca Neri presentaron durante la sesión del consejo de
administración de Pemex celebrada el 29 de abril de 2011, cinco años antes del
arranque del complejo.
En ese entonces Meade llevaba cuatro
meses al frente de la Secretaría de Energía –Felipe Calderón Hinojosa lo nombró
en enero de 2011–, y como tal el ahora candidato a la Presidencia de la
República por el PRI era, de facto, presidente del consejo de administración de
Pemex.
El primer
documento presentado en la reunión provenía del Comité de Estrategia e
Inversiones (CEI) y el segundo contenía una serie de comentarios de Gasca Neri,
quien sostuvo que “Pemex va a estar
importando gas y crudo para venderlos con un 20% o un 30% de descuento”, y
sugirió que “dadas las inevitables consecuencias para PPQ, se debe de suspender
el proyecto hasta que se discuta en el CA de Pemex y se apruebe
explícitamente”.
Uno de los principales reclamos que
surgió durante la reunión fue que el contrato se celebró en febrero de 2010
entre Pemex Gas y Petroquímica Básica y Braskem, sin avisar ni darlo a conocer
al consejo de administración.
Meade escuchó las advertencias y consideró
“oportunos” los comentarios de Moreira, pero aseveró que en el caso del
contrato con Braskem “el proceso se había cumplido a cabalidad”, de acuerdo con el acta del consejo
de administración, que consultaron los integrantes de la Alianza Méxicoleaks,
entre ellos Proceso, en el marco de esta investigación periodística.
Odebrecht se
encuentra en el centro de un escándalo internacional de corrupción, y sus
exdirectivos reconocieron que la empresa pagó sobornos a funcionarios de
distintos países de América Latina y África para obtener contratos públicos.
En México, directivos de la empresa
confesaron ante la justicia brasileña que pagaron unos 10.5 millones de dólares
de sobornos a Emilio Lozoya Austin, primero mientras éste coordinaba los
asuntos internacionales de la campaña electoral de Enrique Peña Nieto, y en un
segundo tiempo ya como director general de Pemex.
Meade no firmó el contrato ni participó en
las negociaciones con la filial de Odebrecht; sin embargo, cerró los ojos ante las advertencias del CEI, el órgano de
Pemex encargado de emitir directrices, prioridades y políticas públicas en la
empresa.
Ello quedó plasmado en un intercambio
que sostuvieron Moreira y Meade: al leer el informe del CEI, el primero se
sorprendió porque “este proyecto tiene implicaciones estratégicas de alto
impacto, sin embargo, el contrato NO (sic) se presentó al Consejo de
Administración de Pemex, ni se ha discutido la estrategia de largo plazo para
PPQ”.
Meade desechó el argumento: “Al
respecto, el presidente mencionó que quería aclarar que no existía ninguna
obligación de presentar el contrato de suministro al consejo, por lo que ese
instrumento se había desahogado en los términos de la normativa vigente”,
relata el acta.
Durante esta
investigación, se buscó una postura del
ahora candidato presidencial, pero hasta el cierre de la edición, no hubo
respuesta.
En el
contrato que celebraron Pemex y Braskem –esta última en consorcio con la
empresa mexicana Grupo Idesa– el 19 de febrero de 2010, que fue enviado de manera
anónima a través de la plataforma Méxicoleaks, las empresas privadas pidieron al gobierno federal que estableciera un
arancel sobre las importaciones de etano para garantizar la rentabilidad de
Etileno XXI.
Si bien la administración de Calderón
cumplió el compromiso, fue Enrique Peña Nieto quién concretó el arancel,
mediante un decreto presidencial que firmó el 6 de enero de 2016, meses antes
de la inauguración de Etileno XXI, que por cierto se hizo con cerca de un año
de retraso.
Contrato
mañoso.
El 25 de febrero de 2010, seis días
después de la firma del polémico contrato, el CEI pidió al consejo de
administración su venia para revisar el documento, y el 29 de abril del año siguiente
el tema central del consejo –que arrancó su sesión a las 8:30 de la mañana–
consistía en revisar las conclusiones de los expertos.
Asistieron 21 funcionarios, entre
ellos Juan José Suárez Coppel, entonces director de Pemex, y José Antonio
González Anaya, quien en la administración actual fue director de Pemex y es
ahora secretario de Hacienda. Otros siete directivos de Pemex estuvieron en la
reunión “en diferentes intervalos”.
El consejero
Moreira –ahora integrante de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH)– leyó el análisis final del CEI, el cual
señalaba entre otros puntos que, de acuerdo con el contrato, “Etileno XXI
consumirá casi todo el etano disponible, lo que limita el desarrollo de PPQ en
la cadena del etano” y preguntaba cómo se habían determinado “los escenarios de
disponibilidad de gas y cuáles serían las previsiones para no caer en los
supuestos relativos a las posibles sanciones económicas en el contrato”.
“La estrategia para Pemex
Petroquímica debe ser una decisión industrial con consideraciones financieras,
y no una decisión financiera con consideraciones industriales”, planteaba el
documento, en el que el CEI recomendaba “definir con claridad la estrategia
corporativa global de largo plazo de PPQ, tomando en cuenta las implicaciones
del proyecto Etileno XXI, en el contexto integral de Pemex”.
Momentos
después, el consejero Rogelio Gasca Neri
repartió un documento con sus propios comentarios y advertencias sobre Etileno
XXI.
Después de
ofrecer un panorama sobre la industria petroquímica en México, el consejero aseveró que el proyecto dejaba
a Pemex “en un riesgo no cubierto”, pues la petrolera se comprometió a
suministrar 66 mil barriles de etano diario durante 20 años y aceptó pagar
“penalizaciones cuantiosas” en caso de no cumplir con ese volumen.
“Simplemente, si no existe el etano
en Pemex Exploración y Producción, por las razones que se quieran, entre ellas
el no descubrimiento de reservas, Pemex Gas y Petroquímica Básica tiene la
obligación de importarlo o bien pagar una penalización importante”, observó.
Gasca
también analizó la fórmula del precio del etano que pactaron Pemex y Braskem. Observó que la petrolera mexicana se había
comprometido a vender el etano con “un factor de descuento del 30% sobre el
purity ethane” y otro del 20% sobre
el “Henry Hub”, algo extraño en México, donde “no se aplica ningún descuento de
este orden en los precios del gas natural, ni aun al más grande comprador de
gas que es el sector eléctrico”.
Es más: el
consejero recordó que Pemex contaba con dos plantas transformadoras de etileno
–Cangrejera y Morelos–, que en ese momento estaban en subutilización. “Si las
plantas no estuvieran subutilizadas, se estaría cubriendo prácticamente toda la
demanda (de etileno)”, añadió el consejero.
Gasca se sorprendió de que, según el contrato,
Pemex buscaba “promover el interés del sector privado” y preguntó por qué, en
lugar de favorecer los ingresos privados, la empresa petrolera no quiso
fortalecer la capacidad de Pemex Petroquímica.
“Más aun, con Etileno XXI, Pemex
Petroquímica no tendría ninguna oportunidad de crecimiento con base en etano. El argumento de que el consumo actual de Pemex Petroquímica es de 75
mbd (miles de barriles diarios) y por lo tanto, si podría incrementarse hasta
llegar a 88 mbd, no reconoce el fondo de la problemática: se está favoreciendo
a la industria privada, a costa de Pemex”, aseveró.
Sus conclusiones resultaron
aterradoras: el proyecto “afecta negativamente al principal jugador de la
industria, que es Pemex Petroquímica”, “impulsa al sector privado, a costa de
una subutilización de capacidad instalada y de un subejercicio presupuestal en
Pemex Petroquímica”, y además “compromete a Pemex a un suministro de gas, que
no está basado en la producción actual sino a posibles futuros descubrimientos,
que son inciertos”.
Por lo
anterior, Gasca pidió que se suspendiera
el proyecto para dar al consejo de administración el tiempo de revisar las
garantías de suministro a la filial de Odebrecht y las penalizaciones, además
de “definir puntos a negociar”.
Después de
la presentación de Gasca, el consejero
Ricardo Aldana Prieto tomó la palabra y lamentó que el consejo se enterara del
contrato cuando ya estaba firmado, aun cuando éste afectaba de manera
estructural a la compañía.
Para calmar
los ánimos, Meade concedió que en el
futuro el consejo de administración debería tener acceso y participar en
“algunos” contratos de suministro de interés. Pero cerró el caso Etileno XXI
cuando afirmó que el proceso “se había cumplido a cabalidad”.
Odebrecht
gana.
Las
advertencias de Gasca y del CEI encuentran un eco particular en el balance
financiero actual de Pemex, siete años después de la reunión mencionada.
Como lo anticiparon los consejeros,
Pemex nunca tuvo las cantidades suficientes de etano para surtir a Odebrecht
con los 66 mil barriles diarios y abastecer a sus propias plantas
transformadoras, por lo que pagó multas en el primer año y ahora está obligada
a importar el gas desde el extranjero para venderlo con pérdidas a Odebrecht.
En los
próximos dos años, y para surtir a la filial de Odebrecht, Pemex comprará 720 mil toneladas de etano al consorcio árabe SABIC
(Saudi Arabian Basic Industries Corporation), por un costo total de 4 mil 550
millones de pesos, de acuerdo con un reportaje que publicó esta semana
Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
El contrato
firmado en febrero de 2010 plantea que, si
Pemex no entrega la cuota establecida, durante los dos trimestres subsiguientes
deberá pagar a Odebrecht una suma por daños, perjuicios y pérdidas equivalentes
al 200% del precio promedio del etano, aunque el mismo documento establece un
tope anual por multas, que no podrá rebasar los 300 millones de dólares.
Ello obliga Pemex a enviar el gas en
prioridad a Etileno XXI, lo que a su vez provocó un desbasto grave en las
plantas de la petrolera y puso a Pemex Etileno en una “situación crítica, donde
no se podría continuar operando los dos crackers (plantas que convierten el
etano en etileno y derivados)”, de acuerdo con el acta del consejo de administración
celebrado el 10 abril de 2017.
Y no sólo
esto: en el contrato Pemex se
comprometió a asumir los costos para transportar el etano a Etileno XXI, y para
cumplir con ello construyó un ducto especial de 226 kilómetros –en el que gastó
más de 6 mil 110 millones de pesos–, y arrendó un buque para completar el
suministro, como lo documentó la reportera Jesusa Cervantes en este semanario (Proceso
2157).
Es más: ese
reportaje señaló que, según la Auditoría
Superior de la Federación (ASF), Pemex pagó 669 millones de pesos para
abastecer de etano a Etileno XXI entre 2015 y marzo de 2016, PERIODO DURANTE EL
CUAL EL COMPLEJO NI SIQUIERA ESTABA EN OPERACIÓN.
Y cuando arrancó Etileno XXI, Pemex
le vendió etano a un precio “menor al costo de ventas y al gasto de
transportación incurridos”, señaló el órgano fiscalizador, que DETERMINÓ
PÉRDIDAS POR MIL 935 MILLONES DE PESOS EN 2016.
En abril de
2017, unos meses después de estallar el escándalo internacional de corrupción
de Odebrecht, donde se señalaba que un empleado de Pemex había recibido
sobornos –más tarde se reveló en Proceso que ese empleado era Lozoya Austin–,
la petrolera publicó una serie de contratos celebrados con la empresa
brasileña, pero sin los anexos y con la mayor parte de los nombres de los
firmantes tachados.
Este
semanario informó entonces que, si bien el panista Jordy Herrera –exsecretario
particular de Calderón cuando éste fue director de Banobras– era director de
Pemex Gas y Petroquímica Básica cuando se firmó el contrato, ni su nombre ni su
firma figuraban en el documento.
En su lugar firmaron los entonces
subdirectores Arturo Arregui García, Armando Arenas Briones, Fernando Amor
Castillo y Víctor Domínguez Cuéllar.
La Procuraduría General de la
República afirma que sigue investigando el caso Odebrecht, pero dejó de
informar sobre los avances de sus indagaciones a pesar de los señalamientos
directos hacia Lozoya.
En abril
pasado la procuraduría se negó a entregar información sobre el caso al Sistema
Nacional Anticorrupción (SNA), pues dijo que tiene el carácter de reservada.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.