El alcalde priista de Leonardo Bravo,
Ismael Cástulo Guzmán, advirtió que no existe gobernabilidad en la entidad y
acusó al mandatario estatal, Héctor Astudillo Flores, de dejar a su suerte a
las víctimas de la violencia que ha generado el desplazamiento forzado de más
de mil personas en la sierra.
Por ello, lanzó un llamado al presidente Andrés
Manuel López Obrador para que atienda la crisis de inseguridad en Guerrero.
“La gente de Leonardo Bravo no ha
querido tomar las armas porque solo vamos a conseguir el derramamiento de
sangre. La gobernabilidad en Guerrero se perdió y el gobierno no hace nada.
Todo está mal porque habiendo gobierno anda la gente armada en la Sierra”, expresó Cástulo Guzmán.
Lo anterior
durante una reunión en esta capital, organizada
ayer por la presidenta de la Comisión de Seguridad del Congreso de la Unión, la
diputada federal morenista Juanita Guerra Mena donde estuvieron presentes 30 de
los 81 ediles de la entidad.
La postura del alcalde de Leonardo
Bravo generó una ola de reclamos de sus homólogos contra el gobierno
astudillista ante la ausencia de recursos para acreditar y armar a los policías
municipales, así como la desatención de las autoridades estatales a las
emergencias y reporte de la presencia de grupos armados que operan impunemente
en la entidad.
Al respecto,
el alcalde Morena de Tlapa de Comonfort,
Dionicio Merced Pichardo dijo que “ya no es posible vivir con miedo porque eso
no es vivir. Todos los días hay homicidios, vivimos en zozobra y debemos
recambiar las cosas antes de que la violencia acabe con nosotros”.
El edil consideró que la corrupción
institucional e impunidad son el origen de la violencia; “los alcaldes culpamos
a la policía por los delitos y los policías culpan a los alcaldes por falta de
apoyo y nadie nos hacemos responsable”, expresó.
Mientras que
el director de Seguridad Pública de Polcaya, reprochó el hecho de que en ese municipio sólo hay 24 policías y todos
están desarmados, y cuando han pedido apoyo al gobierno estatal, les responden
que no hay elementos policíacos para apoyarlos.
En el caso de Acapulco, la alcaldesa
de Morena, Adela Román Ocampo, expresó que la policía municipal prácticamente
era “el brazo armado de la delincuencia”, por eso se dio el proceso de desarme
y ahora se encuentra en fase de reestructuración.
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