Hace tres
días, en el Aeropuerto Internacional de Veracruz, un hombre se le acercó a
Andrés Manuel López Obrador, Presidente de la República, cuando estaba por
abordar su vuelo. Quería entregarle un sobre. Y poco después, durante su
segunda conferencia de prensa matutina, una mujer se hizo pasar por reportera
para ingresar al Salón Tesorería de Palacio Nacional. Dijo que llegó hasta el
mandatario gracias a la ayuda de “amigos”. Le entregó una petición, pero se
lanzó sobre él sin que los elementos de la Ayudantía pudieran detenerla.
Casi cualquiera que lo desee puede
alcanzar al Presidente. Pero eso no es necesariamente una buena noticia en un
país en donde la violencia ha alcanzado niveles históricos y donde los
criminales se han atrevido a más, y más, y más. Apenas la semana pasada, un
grupo criminal, presumiblemente el Cártel Jalisco Nueva Generación, atacó el
Consulado de Estados Unidos en Guadalajara. Y poco después habría sido autor
del asesinado de seis agentes de seguridad estatal, allí mismo, en Jalisco.
Los
analistas en seguridad, e incluso los analistas políticos, han sugerido al ahora Presidente desde la campaña que debe aceptar una
protección más estricta. Pero López Obrador lo ha rechazado. Se siente seguro,
dice, aunque recorre la ciudad muy temprano con un equipo leve y aunque a veces
vuela con seguridad muy ligera, en aviones comerciales.
Hoy mismo, SinEmbargo le preguntó al Presidente de la
República, durante la conferencia, si ha pensado reforzar su seguridad personal
debido a que ha sido fácil para cualquier persona acercarse a él e incluso
ingresar hasta Palacio Nacional, como ocurrió el martes. Dijo que no. No
quiere, afirma, dejar el contacto directo con la gente.
“No quiero perder la relación con los
ciudadanos, con el pueblo. No quiero que me cerquen. No quiero que me impidan
mantener la comunicación con los ciudadanos. Sé también que hay riesgos, pero
estamos actuando de manera responsable, buscando la forma de que haya
seguridad, protección, que me cuiden, y que al mismo tiempo no me separen de la
gente, para que podamos tener esa comunicación”, contestó.
López Obrador reconoció que es
consciente de su responsabilidad como jefe del Ejecutivo y que varias personas
de su círculo personal; familiares y amigos, así como miembros de la sociedad
civil le han manifestado su preocupación por su seguridad.
“Yo no siento, no percibo ninguna
amenaza. En verdad creo que el que lucha por la justicia no tiene nada que
temer. De todas formas, debemos de actuar con precaución por el encargo que tenemos,
la responsabilidad que tenemos; ya estamos viendo este asunto. Me lo están
planteando constantemente familiares, amigos, miembros de la sociedad civil,
todos. Tanto por el afecto personal, como por la responsabilidad que el
carácter de Estado que tiene la seguridad del Presidente, eso lo tengo muy
presente”, dijo.
Entre las
personas cercanas que le han manifestado su preocupación al Presidente está su
esposa Beatriz Gutiérrez Müller, quien publicó el 27 de noviembre en su cuenta
de Twitter que estaba “más que de acuerdo” con que López Obrador esté
debidamente protegido.
“¡Más que de
acuerdo! Seguiremos insistiendo en la protección del futuro presidente porque
es la investidura, no la persona la que hay que cuidar y proteger”, escribió.
López Obrador rechazó los servicios
del Estado Mayor Presidencial y anunció que se incorporarían a la Guardia Nacional. Hoy durante la
conferencia el Presidente de México presentó a Daniel Asaf, jefe de la
Ayudantía que se encarga de su seguridad, y dijo que se tratan de 10 hombres y
10 mujeres.
“Sobre la
seguridad hemos informado que tenemos una Ayudantía, aquí está el jefe de
ayudantes Daniel Asaf. No estaba preparado, pero se los presento. Él coordina a
un grupo de 10 mujeres y 10 hombres que forman parte de la Ayudantía del
Presidente. Son profesionales ingenieros, médicos, comunicólogos, de todas las
profesiones que se hacen cargo de apoyarme. Ellos van a estar siempre junto a
mí y también los ciudadanos en general, incluido los soldados que son pueblo
uniformado. Todos me protegen y me cuidan”, dijo.
LA MUJER QUE
ENTRÓ A PALACIO.
Ayer, durante el segundo día de las
conferencias de prensa matutinas de Andrés Manuel López Obrador, una mujer que
dijo ser de Sinaloa se coló entre los reporteros para entregarle una carta de
peticiones para los pueblos indígenas de su región.
Al concluir
la conferencia de prensa María Arredondo Bernal se lanzó hacia López Obrador,
sin que los miembros de la Ayudantía que se encargan de la seguridad del
Presidente pudieran detenerla.
Luego de entregarle la carta, la
mujer dijo a los medios de comunicación que representa a los indígenas de
Sinaloa de Leyva que se encuentran en la marginación, sin acceso a los
servicios de agua, luz, salud, educación y carreteras.
Arredondo se hizo pasar por
periodista para ingresar a Palacio Nacional para acercarse a López Obrador,
debido a que, aseguró, no confía en sus funcionarios, senadores y diputados.
“Porque me han cerrado las puertas.
No me contestan llamadas, ni Whatsapp, nada senadores, diputados federales.
Tengo mucho tiempo pidiendo ayuda por todos los medios”, dijo.
–¿Por qué si
dice que viene a nombre de los indígenas entró a la conferencia como un medio
de comunicación? – se le preguntó.
–Porque tengo amigos y entre amigos
nos ayudamos, y vale más tener amigos que dinero–contestó.
Lo ocurrido originó que miembros de
la Ayudantía informarán a los medios que a partir de hoy se tomarían más
medidas de seguridad y se colocarían dos filtros para ingresar a Palacio
Nacional, pues han detectado a más personas que han intentado llegar hasta el
Salón Tesorería, lugar donde López Obrador ofrece su conferencia matutina.
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