El caso Puebla, donde el TEPJF avaló
el triunfo de la panista Martha Érika Alonso Hidalgo, terminó por fracturar a
la institución, dice el magistrado ponente José Luis Vargas Valdez, quien
presentó un proyecto en el que proponía la anulación de los comicios del pasado
1 de julio en esa entidad. De gira por Europa, Vargas se lanza contra la
presidenta del tribunal, Janine Otálora, e insiste en que debe renunciar. Esa
es la única alternativa para recuperar la unidad y el liderazgo perdidos, comenta a este semanario a su paso
por Madrid.
La decisión
de avalar por cuatro votos contra tres el triunfo de Martha Érika Alonso
Hidalgo –la candidata a la gubernatura de Puebla de la coalición Por Puebla al
Frente– “fue la gota que derramó el
vaso” y terminó por fracturar al Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), sentencia el magistrado
ponente José Luis Vargas Valdez.
De visita en
esta ciudad, donde participó en un encuentro internacional sobre procesos
electorales, comenta: la magistrada
Janine Otálora Malassis tiene que abandonar la presidencia del tribunal como
única alternativa para recuperar la unidad y el liderazgo perdidos.
Y añade: “En el contexto que vive el tribunal, se
requeriría de un liderazgo, de unidad y de una interlocución con múltiples
actores políticos, cosas que ahora no tenemos”.
–¿Esta exigencia de que la magistrada
Otálora abandone la presidencia del tribunal es compartida por otros
magistrados o es una exigencia individual? –se le cuestiona.
–Hay otros magistrados que comparten
esa idea, aunque soy el primero que lo pronuncia públicamente. Lo dije en el
pleno: ha habido cuestiones que han alterado votaciones (anteriores); también
lo expresé públicamente en la sesión del sábado 8.
En
entrevista con el corresponsal, Vargas
Valdez ratifica los argumentos jurídicos que lo llevaron a redactar el proyecto
de sentencia en el cual planteó la anulación de la elección de Puebla por las
innumerables irregularidades documentadas durante la jornada electoral del
pasado 1 de julio. Su propuesta no prosperó.
Relata que el sábado 8 se pronunció
contra la “dilación intencionada” de la sesión de la Sala Superior del Tribunal
cuyo objetivo, dice, era buscar los “cálculos” necesarios para ganar la
votación en el sentido que se produjo, luego de las “presiones y cabildeos” que
protagonizaron distintos actores que buscaron influir en la decisión final del
TEPJF.
–¿Desde
dónde venían esas presiones?
–Hubo presiones políticas de quienes
se sentían agraviados con el proyecto. Derivado de esto, hubo también una
campaña de ataques mediáticos en mi contra.
El sector
“agraviado” por el proyecto de sentencia fue el Partido Acción Nacional (PAN) y
la excandidata Alonso Hidalgo, quien fue impulsada por su esposo, el
exgobernador Rafael Moreno Valle, actual coordinador de la bancada panista en
el Senado.
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