Arturo Bermúdez Zurita, secretario de
Seguridad Pública durante el gobierno del priista Javier Duarte y acusado de
desaparición forzada, enriquecimiento ilícito y abuso de autoridad, fue
liberado este miércoles bajo fianza.
La jueza de
control, Alma Aleida Sosa Jiménez,
consideró que “fue excesiva” la prisión preventiva contra Bermúdez Zurita,
alias Capitán Tormenta, y le impuso una fianza de un millón de pesos.
“En la audiencia se estableció que Arturo
Bermúdez no significa un riesgo de fuga, que no obstruye o que se establezca
qué hay un dato de amenaza para testigos o víctimas”, dijo su abogado defensor, Rodolfo de
la Guardia.
Además del
pago de la fianza, Arturo Bermúdez
entregó su pasaporte para evitar que salga del país; también deberá acudir al
Juzgado una vez por semana para firmar.
Bermúdez
Zurita abandonó la prisión a las 3 de la
tarde, sonriente y ataviado en un traje azul marino. Levantó la mano para
saludar a familiares y amigos que no dejaban de gritar “Arturo, Arturo”.
Edmundo
Martínez, director de Tránsito durante
el gobierno de Javier Duarte, se metió entre camarógrafos y fotógrafos para
gritar “Que viva Arturo Bermúdez”.
En breves
declaraciones a la prensa, Bermúdez
aseguró que sus excolaboradores, Roberto González Meza, exdirector de la Fuerza
Civil, y Óscar Sánchez Tirado, exdirector de Prevención y Reinserción Social,
tendrán que responder de forma individual si fueron o no participes de
desaparición forzada.
En la cárcel permanecen González
Meza, Sánchez Tirado y una treintena de expolicías estatales imputados por el
delito de desaparición forzada.
–¿Qué le dice a familiares de
desaparecidos que lo señalan?, se le preguntó a Bermúdez.
–Que creo en la justicia y hoy se
está haciendo justicia, respondió.
Gobernador
culpa a la Fiscalía.
En redes
sociales, el gobernador Cuitláhuac
García emanado del partido Morena, responsabilizó a la Fiscalía General del
Estado (FGE), que dirige Jorge Winckler Ortiz, de haber “integrado mal los
expedientes”, lo que facilitó la salida de Bermúdez Zurita y de otros
exfuncionarios de Javier Duarte.
“Lo advertimos, fue un fiasco y show
mediático la ‘recuperación de bienes’, ‘denuncias’ e ‘investigaciones’ contra
Duarte y sus exfuncionarios. Ahora ya se sabe que el gobierno de (Miguel Ángel)
Yunes Linares pactó con ellos la negociación de propiedades a cambio de su libertad
y bajar las penas”.
“El Fiscal
General del Estado, Jorge Winckler fue:
a) Omiso, b) Cómplice, c) No sabe hacer su trabajo, d) ¿Todas las anteriores?”,
publicó García en su Facebook.
Por su
parte, Jorge Winckler “condenó” y
“rechazó” que se permita que los probables responsables de desapariciones
forzadas de personas y del saqueo a Veracruz, enfrenten sus procesos en
libertad.
“Dentro de
la carpeta de investigación en contra del exsecretario de Seguridad Pública
existen testimonios de víctimas sobrevivientes, testigos presenciales,
dictámenes técnicos y periciales, así como evidencia documental que exhibe que
la Secretaría de Seguridad Pública, bajo el mando de Arturo “N”, documentaba
las desapariciones forzadas”, expuso.
Colectivo
Solecito exige su reaprehensión.
Vía
telefónica, la portavoz del Colectivo Solecito de Veracruz, Lucía Díaz, exigió al gobierno de Cuitláhuac García
“buscar mecanismos” para reaprehender a Arturo Bermúdez, quien “debería pasar
toda su vida en la cárcel”.
“Tenemos en las manos una
monstruosidad, un hombre a todas luces culpable que sale; aunque pase su
proceso en libertad, no está libre totalmente, pero nosotros esperamos que se
acabe este proceso y que consigan una sentencia”, dijo.
Lucía Díaz,
quien busca a su hijo Guillermo Lagunés, secuestrado en el verano de 2013, expuso que tendrá que ser “otra Fiscalía”
la que dé seguimiento a estos casos, porque los integrantes actuales les
quedaron a deber desde el inicio.
“Esta Fiscalía no da para hacer un
trabajo con honestidad y con vergüenza (…) Bermúdez ya debía tener sentencia a
estas alturas y no se ha dado porque ellos estaban distraídos en sus juegos de
poder”.
Liberan a
más duartistas.
Al inicio de
esta semana, las puertas del Centro de Readaptación Social de Pacho Viejo en
Coatepec, Veracruz, se abrieron para
dejar salir a otros exfuncionarios del exgobernador priista Javier Duarte.
El lunes salió de prisión el
exsecretario de Finanzas y Planeación (Sefiplan), Mauricio Audirac Murillo, acusado de peculado, tráfico de
influencias, abuso de autoridad, desvío de recursos e incumplimiento de un
deber legal.
A su salida,
Audirac dijo a la prensa: “La justicia
nos hizo el favor de darnos la oportunidad de salir”.
El martes dejó la prisión el
exsecretario de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) y exdirector de la
Comisión del Agua para el Estado de Veracruz (CAEV), Francisco Valencia García,
luego de que su defensa solicitara a la Jueza de Control la revisión de las
medidas cautelares.
“Por fin ha vuelto la justicia a
Veracruz, con el cambio de gobierno nuevamente prevalece la división de
poderes, hay justicia”, expresó Francisco Valencia a reporteros.
A Valencia
se le acusó de los delitos de peculado, abuso de autoridad, coalición, tráfico
de influencias e incumplimiento del deber legal.
Al imputado le cambiaron las medidas
cautelares de prisión preventiva oficiosa, por la firma periódica ante el
juzgado y no salir del distrito judicial, además de acudir al órgano
jurisdiccional “las veces que así se requiera”.
El
exfuncionario fue señalado como presunto responsable de las irregularidades en
la Comisión del Agua en Veracruz (CAEV), durante su gestión en 2014, las cuales
presuntamente ascendieron a 25 millones de pesos.
Detenidos en
el hospital.
También han sido liberados el exdirector del DIF,
exsecretario particular del gobernador y exsecretario de Salud, Juan Antonio
Nemi Dib, así como el exgobernador interino, Flavino Ríos Alvarado.
Ambos fueron puestos en “arresto
domiciliario” tras argumentar enfermedades que no podían ser atendidas en el
reclusorio de Pacho Viejo.
A Ríos
Alvarado se le responsabilizó de haber ayudado a escapar a Duarte en un
helicóptero que salió de Xalapa con destino a Coatzacoalcos, así como de
tráfico de influencias y abuso de autoridad.
En el caso
de Nemi Dib, se le acusó de los delitos de incumplimiento de un deber legal y
abuso de autoridad en agravio del servicio público, en perjuicio del patrimonio
del Estado y por la violación a la Ley de Obras Públicas del Estado, según la
carpeta de investigación 139/2017.
El
exgobernador interino apenas duró unas semanas en el reclusorio y
posteriormente tuvo vigilancia de la policía ministerial en un hospital, donde
fue internado por “medidas de salud preocupantes”.
Nemi Dib
permaneció en el área de prisiones cautelares por espacio de un año y hace
apenas unas semanas le cambiaron su situación jurídica a “arresto
domiciliario”, también por supuestas vulnerables a su salud.
Por su parte, la exjefa de prensa de
Javier Duarte, Georgina Domínguez Colio, permanece en un área privada de un
hospital público por “dolores abdominales severos”.
Domínguez
Colio fue encarcelada de forma preventiva hace un año por los delitos de abuso
de autoridad, incumplimiento de un deber legal y coalición para cometer un
ilícito.
La Fiscalía General del Estado (FGE)
aún la investiga por presunto peculado, tráfico de influencias y desvío de
recursos. Sin
embargo, desde hace 15 días no ha podido
regresar a la cárcel de Pacho Viejo por su situación de salud.
Una situación similar podría ocurrir
mañana con el exfiscal general del Estado, Luis Ángel Bravo Contreras, pues, a
decir de su abogado, Arturo Nicolás Baltazar, la Fiscalía lo detuvo en junio
pasado en la Ciudad de México, pese a que en ese momento contaba con una
suspensión definitiva a cualquier orden de aprehensión (amparo).
Según el
abogado, el juicio contra Bravo ha
estado plagado de pifias y de irregularidades por parte de la Fiscalía General
del Estado, a cargo de Jorge Winckler, razón por la que el Poder Judicial de la
Federación, a través de un Tribunal Colegiado de Distrito, podría ordenar en
breve la liberación inmediata o la modificación de medidas cautelares del
exfiscal veracruzano.
El fiscal
Winckler presumió hace un par de meses
que el gobierno de Miguel Ángel Yunes tenía abiertas 777 carpetas de
investigación contra 300 servidores públicos del gobierno anterior.
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