Por Redacción
Animal Político.
Académicos
e investigadores de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), unidad Ajusco,
negaron que los trabajadores de esta institución académica formen parte de
alguna “hiperélite”,
como aseguró el subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro.
El 23 de
mayo, el subsecretario afirmó durante una ponencia en la Universidad
Autónoma de Tlaxcala, que hay una “hiperélite académica” que recibe estímulos y
becas que marcan desigualdades.
En su
participación, Concheiro propuso que las investigaciones que se generen en
las universidades deben tener impacto en las comunidades y los investigadores
tendrán que enfrentarse a una “revolución de conciencias” para dejar ir
estímulos y becas.
Aseguró
que en algunas universidades como la Pedagógica Nacional ya no habrá estímulos
a profesores investigadores más allá de junio, ya que no existen fondos
suficientes.
Al respecto,
los académicos e investigadores de la UPN señalaron que “ningún
profesor-investigador, con doctorado, 40 años de experiencia, estímulos al
máximo nivel y demás becas se acercaría -por mucho- a los ingresos netos del
subsecretario en su función actual”.
Destacaron
que en la Universidad el sistema de estímulos abarca a poco más de la mitad de
las y los profesoras-investigadoras.
“Los
estímulos, becas, salarios y prestaciones de los profesores de la UPN no se
acercan, ni por asomo, a los de otras instituciones de educación superior. El
estímulo al desempeño académico tiene un máximo de 7.5 salarios mínimos, al que
logran acceder muy pocos, nada comparable a los niveles de la UNAM, UAM, IPN,
para no hablar de otros centros de investigación y educación superior”, destacaron en una carta con 11
puntos.
El monto
de los otros dos estímulos, como el de exclusividad y fomento a la docencia,
explicaron, se mantiene igual que hace 25 años. Por ejemplo: la beca de
exclusividad es de mil pesos mensuales desde 1994.
“En la
UPN no existe un fondo constante de apoyo a la investigación, como sí lo hay en
otras universidades, tipo el PAPIIT de la UNAM. Por tanto, las fuentes de
financiamiento de la investigación son externas, hay que concursar por fondos
públicos de Conacyt o Prodep, o bien buscar opciones en fundaciones privadas
(…) El autofinanciamiento se ha vuelto común para muchos de los académicos,
hacen investigación prácticamente con recursos propios”.
Asimismo, destacaron
que todos los programas de estímulos surgieron de un problema histórico, es
decir, después de luchas y denuncias de comunidades académicas empobrecidas por
las políticas de austeridad en los años ochenta.
“Los
gobiernos neoliberales reconocieron la existencia de ese problema -sobre todo
después de que hace años los profesores de la UNAM se emplearon como cerillos
en los supermercados- y, para mantener los topes salariales y con ello la
reducción secular del nivel de vida de los profesores, diseñaron un programa
que aumentaba ingresos nominales, a grupos reducidos, a través de mecanismos de
evaluación cuantitativa y fuertemente competitivos”.
“En esas
condiciones, se generó lo que el subsecretario llama un sistema de castas y una
hiperélite en las universidades que, en la nueva retórica del poder, se asocia
a corruptelas, mafias y demás perversiones del trabajo académico. La solución
que se pretende dar a rajatabla, como en otros casos, es quitar estímulos y
mantener topes salariales, lo que significa a regresar a la situación de los
años ochenta”.
Ante esta
situación, destacaron la necesidad de discutir sobre la transformación de
fondo en la educación superior.
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