Por Isaín
Mandujano.
A lo
largo de los 956 kilómetros que separan a México de Centroamérica, serán
desplegados seis mil elementos de la Guardia Nacional con la misión de detener
los flujos migratorios como ha condicionado el gobierno de Donald Trump a la
administración de Andrés Manuel López Obrador para no imponer aranceles.
De la
frontera, a Tabasco le corresponden 108 kilómetros y a Campeche, 194
kilómetros.
Unos 654
kilómetros comprenden territorio chiapaneco en los cuales hay ocho aduanas que
cuentan con cuerpos policíacos y militares, así como controles sanitarios y
fitosanitarios.
Estos
cruces formales son cientos de pasos ciegos en los que cualquier persona
caminando o en su vehículo puede pasar armas, drogas, mercancía ilegal,
personas o cualquier otro producto que requiera.
Los
cruces fronterizos formales en las márgenes del Río Suchiate son: el de Ciudad
Hidalgo, México-Tecún Umán, Guatemala, sobre el Puente Dr. Rodolfo Robles, el
más común por donde han entrado todas las caravanas de migrantes hacia el país.
Ahí cerca
en Ciudad Hidalgo y Tecún Umán también se encuentra el puente Ing. Luis Cabrera, otro cruce con presencia de
todas las autoridades federales.
Kilómetros
más arriba, se encuentra el tercer cruce formal de Talismán, México-El
Carmen, Guatemala, sobre el Puente Talismán.
En la región
del municipio de Frontera Comalapa, cientos de kilómetros más arriba, se
encuentra el cuarto cruce de Ciudad Cuauhtémoc, México-La Mesilla,
Guatemala. Además del quinto en Carmen Xhan, México-Gracias a Dios,
Guatemala.
Un sexto se
ubica en Nuevo Orizaba, México-Ingenieros, Guatemala. Un sexto cruce está en el
margen del Río Usumacinta, en el punto llamado Frontera Corozal, México con su
vecino Bethel, Guatemala.
Y el octavo se
ubica en la comunidad de El Ceibo, en el límite de Chiapas con Tabasco, del
otro lado El Petén, Guatemala.
Aunque la
mayor parte de las caravanas entra por Suchiate para llegar a Ciudad Hidalgo,
Metapa de Domínguez y Tapachula, muchos migrantes ocupan el resto de los puntos
ciegos para ingresar de forma ilegal con polleros o traficantes de humanos.
Entre
México y Guatemala no hay un muro, no hay una valla metálica. Lo que divide a
ambos países son ríos, montañas y cientos de puntos de concreto blanco que
desde al aire destacan sobre una brecha que permanece todo el tiempo visible
entre ambos países.
La Línea
Divisoria Internacional Terrestre entre México y Guatemala está demarcada con
107 Monumentos Internacionales Principales y 1597 Monumentos Intermedios
reconocidos por la Comisión Internacional de Límites y Aguas. La mayoría de los
monumentos principales fueron restituidos a partir de 1938.
Esta es la
frontera porosa, la frontera de cristal, donde la Guardia Nacional se
movilizará esta semana para contener a los miles de migrantes que año con año
ingresan de forma irregular a nuestro país.
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