Enrique
Galván Ochoa.
En un
discurso de hora y media, el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo un
balance de lo que ha hecho su administración a lo largo de siete meses, al
celebrar el aniversario del primero de julio, cuando 30 millones de personas lo
catapultaron a la primera magistratura del país. En materia económica tiene
buenos resultados: ha mantenido la estabilidad. Contra todos los augurios que
pronosticaban un escenario de catástrofe, la realidad muestra otra cara:
inflación a la baja, moneda firme (el dólar ayer cotizó a menos de 19 pesos),
superávit presupuestal, reducción del gasto público, no han subido los
impuestos, tampoco la gasolina ni ha aumentado la deuda pública. Es una rareza:
un gobierno que se define contra el neoliberalismo, pero al mismo tiempo sigue
una línea típicamente conservadora. Su mensaje fue optimista, dijo que ha cumplido
78 de sus compromisos que hizo en su toma de posesión. El Banco de México y
diversas instituciones internacionales han adelantado que el crecimiento de
este año va en retroceso, ayer mismo la agencia calificadora S&P Global
Ratings recortó su pronóstico a 1.3 por ciento, desde el previo de 1.6,
mientras que para 2020 lo disminuyó a 1.8 desde 1.9 por ciento. (En realidad
las cifras no son peores que en las presidencias de Peña Nieto, Calderón y Fox,
y son definitivamente mejores que el desplome con Zedillo). López Obrador
mantiene su visión optimista. Afirmó que poco, (pero) la economía está
creciendo, no hay recesión. Aunque gobierna sin oposición, o tal vez por lo
mismo, (el prianismo está hundido en su laberinto y los fifís no se entienden
entre ellos mismos), se mostró como un Presidente que lleva prisa por cumplir
las metas de la 4T. Sólo lo acompañaron en el templete su esposa Beatriz,
Claudia Sheinbaum –por ser la gobernadora de la Ciudad de México– y el
presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo. Algunos comentaron
la ausencia del presidente del Senado, Martí Batres. No es señal política,
tenía un lugar junto a Porfirio, pero debía sacar en su Cámara algunos
pendientes: la Ley de Austeridad Republicana, la de Extinción de Dominio, así
como el tema de los órganos de formación continua de los docentes. ¿Y llenó el
Zócalo AMLO? Sí, a pesar de la lluvia.
Remesas,
marca histórica.
Andrés
Manuel ha contado con un aliado formidable en estos siete meses de gobierno:
los migrantes. Las remesas, la principal fuente de divisas del país, alcanzaron
en mayo 3 mil 203 millones de dólares, su mayor nivel mensual en más de 24
años, de acuerdo con el Banco de México. Superaron los 3 mil 156 millones de
dólares de mayo de 2018, un repunte de 1.5 por ciento interanual. Es la tercera
ocasión en que los envíos de dólares de nuestros paisanos sobrepasan la cifra
de 3 mil millones de dólares enviados en un solo mes. Previamente había
ocurrido en mayo y junio de 2018. Sin esos dólares, hay que decirlo, no habría
estabilidad económica ni tendrían qué comer decenas de miles de familias.
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