Por J. Jesús
Esquivel.
Expedientes
mexicanos clasificados consultados por Proceso revelan que el presidente
Felipe Calderón autorizó la operación de las agencias de inteligencia
estadunidense en México desde el 22 de mayo de 2007, cuando se firmó una
declaración conjunta México-Estados Unidos. Tres años después, ambos gobiernos
suscribieron en Washington el Acuerdo de Cooperación para el Intercambio de
Información de Inteligencia, cuyo propósito era dar luz verde a la CIA para que
trabajara en territorio mexicano.
Durante su
gestión en Los Pinos, y escudándose en acuerdos firmados con Estados Unidos en
el marco de la Iniciativa Mérida, aun por encima de las restricciones
constitucionales y soberanas del país, Felipe Calderón otorgó a la Agencia
Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) licencia para operar
libremente en México,
Documentos
clasificados de México que pudo consultar Proceso revelan cómo durante el sexenio del
panista el gobierno de los Estados Unidos desplegó a sus espías en territorio
mexicano para “participar” en la guerra contra el narcotráfico que resultó un
fracaso.
En
septiembre de 2010, en un encuentro protocolar realizado el Washington, el
entonces director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen),
Guillermo Valdés Castellanos, expuso: “Durante la administración del presidente
Calderón el nivel de cooperación entre el Cisen y la CIA ha sido excepcional.
Por lo tanto, es necesario profundizar y expandir los proyectos de cooperación
que se pusieron en marcha en 2007 y 2008”.
Los
documentos clasificados por el gobierno mexicano –entre los cuales se encuentra
el que leyó aquel año Valdés Castellanos– exponen por primera vez lo que las
autoridades del país y el gobierno federal estadunidense siempre han negado: la
participación de agentes de la CIA en operativos realizados en México.
El 10 de
septiembre de 2010, el entonces titular de la Secretaría de Gobernación,
Francisco Blake Mora, suscribió con la Oficina Nacional de Inteligencia de los
Estados Unidos el Acuerdo de Cooperación para el Intercambio de Información de
Inteligencia (ACII). El encuentro, a puerta cerrada, se efectuó en Washington y
su propósito era dar luz verde a la CIA para que sus agentes desplegados en
territorio mexicano hicieran su trabajo de inteligencia.
Según el
artículo 4 del ACII, “las actividades en el marco del acuerdo serán
desarrolladas desde un centro de trabajo a ser reconocido, en adelante, como el
Centro Regional de Inteligencia y Operaciones (CRIO)… Para el mejor desempeño
de las actividades, cada una de las partes contará con un espacio físico dentro
del CRIO y será responsable de los gastos relacionados con el equipamiento y
mantenimiento de dicho espacio. Otros detalles relacionados con la utilización
del CRIO podrán ser acordados por las partes en un instrumento que será parte
integral del presente acuerdo”.
(Fragmento
del reportaje especial publicado en Proceso 2229, ya en circulación)
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