Darío
Ramírez.
México tiene
uno de los sistemas de medios públicos más grande del mundo. Si vemos todo lo
que gastamos en sistemas de radiodifusión estatales y federal, más televisión
como Canal 11 y 22 así como televisiones estatales, estamos hablando de una red
enorme de medios pagados con nuestros impuestos.
Tenemos los
cables y fierros para soñar con un sistema público de medios como la
inalcanzable BBC, o ya de perdida la Alemana, Deutche Welle.
Sin embargo,
tenemos como país una confusión profunda sobre nuestros medios “públicos”. PENSAMOS
QUE POR SER PAGADOS CON DINERO PÚBLICO SON, EN AUTOMÁTICO, MEDIOS PÚBLICOS.
ERROR. FALACIA. TONTERÍA. ABERRACIÓN. Lo que pagan nuestros impuestos son la
red de medios partidistas más grande del mundo.
Y sí, el
escalón más bajo lo tenemos nosotros. Contamos con medios que son usados por
el partido en el Gobierno de plataforma propagandística. La televisión
mexiquense es un aturdidor ejemplo.
Entonces
desterremos la idea de que contamos con medios públicos independientes. Veamos, los medios públicos de
mayor renombre, los europeos, tienen tres características inamovibles: 1.
Autonomía editorial (elemento ausente en todos y cada uno de nuestros medios
partidistas), 2. Seguridad financiera adecuada para operación e innovación
(siempre han estado inciertos en el presupuesto y parece ser, por lo visto hace
poco en el IMER, la 4ta tiene la intención de ahogar más su subsistencia, habrá
que ver) y 3. Rendición de cuentas, al ser entes públicos su umbral de rendición
de cuentas es mucho más alto, por ejemplo, cómo y para qué se toman decisiones
de programación es fundamental para la audiencia.
Tres
puntos básicos ausentes en todos nuestros medios.
Nunca
hemos tenido medios públicos que no sean herramientas de propaganda. Los
partidos y políticos se han aferrado a asentar en nuestro sistema de medios
partidistas al servicio de quien esté en el Gobierno.
Andrés
Manuel López Obrador anunció un plan de fortalecimiento (mientras que Carlos
Urzúa, Secretario de Hacienda corta con machete todo presupuesto que no entra
dentro de la órbita de su interés), para ello, se creó el Sistema Público de
Radiodifusión (SPR).
El cual
busca coordinar la agencia informativa del Estado Mexicano (Notimex), el
Instituto Mexicano de la Radio (IMER), Radio Educación, y los canales de
televisión 11, 14 y 22 estarán integrados en una sola coordinación. El director
del SPR es un connotado periodista, experto en medios, Jenaro Villamil. Sin
embargo, y no por ser ave de mal agüero, se tendrá que ver dentro de poco el
margen real de maniobra que tiene Villamil para incorporar los tres elementos
arriba citados.
Mientras la
transformación real sucede, hay signos de preocupación dentro de nuevos
programas al aire que nos deberían obligar a entender mejor (algo que nunca
hemos tenido) cómo definir líneas editoriales que respondan al interés público
de un medio público.
La
rendición de cuentas sobre cómo construir las líneas editoriales es la columna
vertebral del camino para tener medios verdaderamente públicos. Incorporaciones
a la barra programática de Canal 11 de aplaudidores de la 4T como son Hernán
Gómez o John Ackerman debería alertarnos sobre la verdadera intención de la
anunciada transformación de AMLO sobre medios públicos.
Su
incorporación en si no está mal. Simplemente los criterios de tener personajes
tan incondicionales al Presidente nos lleva a revisar qué tipo de medios
queremos tener o si mejor movemos todo para seguir prácticamente igual.
Es
insuficiente tener directores de medios competentes pagados con dinero público
sin un cambio sustancial al andamiaje normativo que los tiene agonizantes de
dinero y rehenes de los vaivenes políticos. Está por verse si López Obrador
tiene el interés de transformar el sistema de medios públicos y con ello
cambiar el contexto de medios y beneficiar a las audiencias.
Alejarnos de
desperdiciar dinero público en nuestros medios partidistas puede ser un gran
primer paso. Dejar de usarlos para lanzar arengas a favor del Presidente y sus
políticas también puede ser un segundo paso. La clave está en la voluntad de
crear algo remotamente cercano a la BCC. Se vale soñar por el bien de
nuestro país.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.