martes, 23 de julio de 2019

Standard & Poor’s “Reporte”


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Por Juan Carlos Cruz Vargas.

La agencia calificadora en su reporte titulado Plan de negocios de PEMEX: Vuelta en U puede ser una maniobra riesgosa, la firma con sede en Nueva York afirmó que la administración de Andrés Manuel López Obrador no es la excepción.

 “Dado que los modelos de negocio en este sector normalmente contemplan horizontes de muy largo plazo, los cambios de dirección cada seis años han limitado a Petróleos Mexicanos (Pemex) para poder aterrizar sus planes de negocio”, aseguró el documento.

De acuerdo con S&P, la falta de continuidad de la política energética en México ha sido una constante desde hace varias décadas. Típicamente se han visto cambios en la dirección de la estrategia energética del país en las transiciones de gobierno, después de cada sexenio.

 “En nuestra opinión, este es posiblemente el principal factor que ha impedido un avance sustancial de la industria petrolera en México, en los últimos 20 años”, soltó el reporte elaborado por el analista Luis Manuel Martínez.

Los objetivos estratégicos de Pemex.

La agencia calificadora identificó cinco objetivos estratégicos en el plan de negocio de Pemex, presentados la semana pasada

En primer lugar, alivio fiscal y mayores transferencias federales. De esta forma, la empresa se beneficiará de cambios en su régimen fiscal, que contempla la reducción en la tasa de los Derechos de Utilidad Compartida (DUC) desde 65% a 58% en 2020, y a 54% en 2021. Con esta medida se pretenden ahorros fiscales acumulados de alrededor de 128 mil millones al cierre de 2021.

En segundo término, se prevé un aumento en los volúmenes de producción. Sin embargo, para S&P el objetivo de incrementar los niveles de producción en un millón de barriles por día, al cierre de la actual administración, “es ambicioso”.

“Nos parece que la estrategia de desarrollar 20 campos en aguas someras y terrestres tiene méritos, en virtud de la amplia experiencia y el relativo éxito que la empresa ha tenido en este tipo de campos. Sin embargo, vemos con alto riesgo la decisión de Pemex de continuar con esfuerzos de producción en proyectos fallidos, como por ejemplo Chicontepec”, lanzó.

El tercer objetivo es acelerar la incorporación de reservas, Al respecto, la firma opinó que “si bien esta estrategia podría dar resultados en un corto periodo de tiempo, la petrolera vuelve a asumir todos los riesgos en estas inversiones, y pierde de vista alternativas de exploración y desarrollo – como en aguas profundas – que podrían ser relevantes en el futuro”.

El cuarto punto quiere lograr es aumentar producción de combustibles y petroquímica.

Para eso, Pemex planea expandir su capacidad de refinación a través de la construcción de la refinería de Dos Bocas con capacidad instalada de 340 mil barriles por día. El presupuesto para este proyecto es de alrededor de 160 mil millones de pesos, y la construcción concluiría en 2022.

La mala noticia es que los analistas de S&P no tienen conocimiento de algún otro proyecto en el mundo, de características similares, que se haya construido en un plazo tan corto. No obstante, señaló que esta nueva refinería complementaría las inversiones para mejorar el sistema nacional de refinación existente.

Y, por último, Pemex se comprometió a fortalecer su perfil financiero. Sin embargo, las mejoras en la generación de flujo de efectivo y en la estructura de capital dependerán de la efectiva ejecución del plan, y cualquier desviación por mínima que sea tendría consecuencias adversas sobre la trayectoria del balance financiero de la empresa, señaló el reporte.

La agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) aseguró que el plan de negocios presentado por Petróleos Mexicanos (Pemex) la semana pasada representa que la petrolera “está dando vuelta en U” al adoptar una estrategia que aumenta su exposición a los riesgos inherentes de la industria.

En nuestra opinión, sentenció la firma, bajo este plan la política energética de México se revierte ya que Pemex retoma un rol “cuasi-monopólico” en el segmento de exploración y producción, mientras que de manera paralela fortalece las actividades de refinación para buscar autosuficiencia energética.

 “Pemex está nuevamente detrás del volante, pero varios riesgos podrían surgir en el camino”, advirtió S&P en su documento titulado Plan de negocios de PEMEX: Vuelta en U puede ser una maniobra riesgosa.

De entrada, si la empresa logra restaurar la salud de sus principales negocios, los resultados financieros mejorarían gradualmente. De ser así, la empresa podría reestablecer poco a poco la confianza de los inversionistas, que es indispensable para mejorar las condiciones de financiamiento y mantener un buen acceso a los mercados de deuda.

Sin embargo, el no obtener los resultados esperados rápidamente podría comprometer la sostenibilidad de la empresa antes del término de la actual administración.

Para la firma, la decisión del gobierno de diferir y limitar la participación del sector privado en el sector energético subestima el valor que otros participantes pueden aportar en términos de experiencia, tecnologías de punta, capacidad de gestión y capital financiero para acelerar inversiones.

“Los incentivos bajo el esquema de los Contratos de Servicios Integrales de Exploración y Extracción (CSIEE) no serán suficientes para capturar todas las ventajas que puede traer la participación del sector privado en el desarrollo de la industria”, dejó claro el reporte.

Por esa razón, consideró que la estrategia es riesgosa.

“En nuestra opinión, el plan de negocios de Pemex se basa en una serie de supuestos optimistas que dejan poco margen de maniobra. Para el negocio de exportación de crudo, el plan asume un precio por barril por encima de los 55 dólares para los siguientes diez años”, precisó.

Este supuesto es muy sensible a varios factores externos, señaló la agencia, incluyendo la desaceleración del crecimiento global, un entorno político impredecible en las principales economías del mundo, y regulaciones ambientales más estrictas, explicó la agencia.

Aún más. De acuerdo con Standard & Poor’s, un punto de atención relevante para Pemex es la trayectoria de las reservas de hidrocarburos.

Es decir, si la empresa implementa de manera exitosa su plan de producción, y la reducción de reservas no viene acompañada de inversiones importantes en desarrollo que permitan reestablecer la base de hidrocarburos, la petrolera “podría toparse con pared en el mediano plazo”.

Mientras que en refinación, alertó, cualquier sobrecosto o retraso en la ejecución del proyecto de la refinería tendría un impacto sobre el flujo de efectivo de Pemex, y muy probablemente modificaría su plan integral de inversión.

“Esto es importante porque bajo un escenario así, no queda claro si la empresa reasignara recursos desde otras divisiones para terminar el proyecto, si el gobierno otorgara apoyo adicional, o si la compañía explorara otras fuentes de fondeo”, explicó el reporte.

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