Enrique
Quintana.
Los
empresarios mexicanos siguen mirando con desconfianza al futuro.
Los datos
que ayer dio a conocer el Inegi muestran que el deterioro de la confianza
empresarial no logra revertirse.
El índice de
confianza empresarial para el sector manufacturero cayó en 0.8 puntos en
febrero con relación a enero, y se redujo en 5.8 puntos respecto al mismo mes
del año pasado.
La caída es
más acentuada aún entre los empresarios de la construcción y solo los del
comercio mostraron una leve recuperación de 0.5 puntos respecto a enero, pero
con un retroceso de 3.1 puntos respecto a un año atrás.
Otro
indicador revelado ayer muestra una tendencia en la misma dirección. En este
caso se trata de la Encuesta entre Especialistas del Sector Privado que realiza
Banxico.
Al cuestionárseles
respecto a si estamos en un momento adecuado para realizar inversiones, solo 9
por ciento contesta positivamente mientras que 53 por ciento señala que es un
mal momento.
Haciendo una
revisión más detallada de los factores que más inciden en la opinión negativa
de los expertos se percibe que son los que tienen que ver con la llamada
gobernanza, destacando los problemas de seguridad pública y de la incertidumbre
política interna.
A pesar de
las visitas frecuentes de líderes de organismos empresariales a Palacio
Nacional o incluso de las reuniones de empresarios destacados con el presidente
de la República, el común del empresario mexicano expresa reservas respectos a
las políticas internas.
No hay
claridad respecto a que en el gobierno de López Obrador exista conciencia de
que esta es la situación que prevalece en el sector empresarial.
Pareciera a
veces que diversos funcionarios sí saben que hay incertidumbre entre amplias
capas del sector empresarial y proponen que se tomen medidas para generar esa
confianza.
Sin embargo,
hay algunos funcionarios que desestiman ese hecho. Pareciera no importarles que
haya este deterioro de la confianza y casi lo consideran un signo positivo de
la trascendencia de la Cuarta Transformación.
La historia
nos dice que ningún gobierno cuya gestión económica fracasa tiene la capacidad
para dar continuidad a sus proyectos… al menos mientras la democracia
prevalece.
Y, si la
desconfianza perdura, con crisis del coronavirus o sin ella, la economía va a
tener un mal desempeño en 2020.
¿Qué puede
hacer que retorne la confianza?
Uno de los
factores que está en el aire es el muchas veces pospuesto anuncio relativo a la
infraestructura energética del país, que le daría opción al sector privado a
invertir en diversos ámbitos de la industria petrolera y eléctrica.
Pero no es
el único tema que puede inspirar confianza. En este espacio le hemos referido
muchas veces que más allá de temas ideológicos, hay asuntos concretos que
tienen que ver con deficiencias en el funcionamiento del gobierno y que
involucran a dependencias como la Cofepris, la Semarnat, las comisiones del
sector hacendario, o la Conagua, solo por citar algunos casos.
Si en este
2020 se lograra completar la curva de aprendizaje de diversos funcionarios, los
resultados serían favorables, pues diversos proyectos de inversión se
desatorarían, lo que también se sumaría al efecto positivo del TMEC.
Si resulta
que persisten los obstáculos y no se logra agilizar el funcionamiento del
gobierno, la desconfianza y la incertidumbre van a agravarse.
Por lo
pronto, al arrancar 2020 la mayoría de los empresarios siguen sin invertir.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.