Javier Risco.
En campaña
se convirtió en uno de los hombres fuertes, en un cercano, era el puente entre
los empresarios y el Presidente. Se sentaba a mesas con todo el mundo,
coordinaba esfuerzos, decía tener comunicación directa. En todas las comidas
salía el mismo tema… el Nuevo Aeropuerto Internacional de México. En la mayoría
de las reuniones juraba que seguiría, que el candidato López Obrador conocía el
impacto económico de echar abajo una obra de ese tamaño y que en realidad se
haría una megalimpia, pero que se mantenía el proyecto. Nada de qué
preocuparse, la economía iría viento en popa, la misma relación sólida, pero
sin corrupción, y brindaba con toda la clase empresarial. Sentarte con Alfonso
Romo en la campaña era como hablarle al Presidente, “lo mío no es la política,
yo estoy con Andrés Manuel un par de años y si no jalamos para el mismo lado me
regreso a Monterrey”, un hombre sin ambiciones políticas cerca de la figura
presidencial, justo lo que necesitaba AMLO.
En época de
transición, ya como presidente electo, López Obrador volvió al tema del NAIM,
dijo que haría una consulta, dijo que los resultados los acataría, dijo que lo
cancelaría… y lo canceló. Romo quedó reducido a un publirrelacionista, nada
más, con los empresarios perdió credibilidad y el Presidente lo designó como
Jefe de la Oficina de la Presidencia, que en este gobierno aún no sabemos lo
que hace ni lo que significa. En este sexenio lo más relevante había sido su
pelea interna con el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa, de la cual salió victorioso;
poco se había hablado de él, salía en fotografías en Palacio Nacional, recibía
a varios en su oficina, y nada más, hasta ayer que saltó a la agenda nacional
por un reportaje de investigación que lo nombra como “un cacique del agua en el
paraíso maya”.
La historia
se detonó en marzo de 2018 cuando el periodista Sergio Rincón estaba por
hacerle una entrevista con relación a la campaña del candidato de Morena. Por
azares del destino el equipo de camarógrafos llegó tarde a la cita y el
periodista comenzó a charlar con Romo, de la nada Alfonso sonrió, le acababan
de llegar unas imágenes a su celular, eran buenas noticias para él y el único
con el que las podía compartir era con el periodista que estaba a punto de
entrevistarlo, le mostró videos de cómo se preparaban y transformaban los
suelos de la península de Yucatán, le dijo que se trataba de una empresa suya,
una empresa llamada Enerall. Rincón hizo la entrevista y empezó a escarbar en
aquellas imágenes que Romo le había presentado de manera casual.
Ayer la
organización de periodismo Connectas y The International Center for Journalists
(ICFJ) en voz de tres periodistas, Janet Cacelín, Alejandro Melgoza y, por
supuesto, Sergio Rincón, publicaron que esta empresa, propiedad de Romo, ha
ganado en los últimos 10 años las concesiones para explotar la mayor cantidad
de agua subterránea para uso agrícola de la Península de Yucatán; que durante
su expansión, la empresa ha afectado la vegetación y la fauna, y ha destruido
incluso un cenote que simplemente fue tapado con lodo. El extenso reportaje
documenta los abusos, las concesiones e incluso cómo Romo se separó de la
dirección de la empresa días antes de que AMLO llegara al poder; sin embargo,
hasta este momento su familia es quien aún se encarga de dirigirla.
Otra
oportunidad única para que este gobierno vaya hasta el fondo de lo documentado,
que realice una investigación seria de lo señalado y de cómo se ha explotado la
tierra y el abuso laboral a cientos de trabajadores de la región desde hace al
menos una década.
¿Qué le dirá
ahora al Presidente el nombre de Alfonso Romo? Al cierre de esta edición no ha
habido una sola reacción del gobierno federal, ni de Jesús Ramírez, ni de Romo,
ni del Presidente. Lo dice cada mañana el Presidente, “no somos iguales”, otra
oportunidad para demostrarlo.
(El
reportaje completo lo pueden consultar en la siguiente dirección
https://www.proceso.com.mx/619955/un-cacique-del-agua-en-el-paraiso-maya-2)
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