jueves, 30 de abril de 2020

La novela de las 7


Salvador Camarena.

Rápido se le bautizó como La novela de las 7. Eso, en un país amante de los culebrones como es México, debe ser visto como un gran éxito. Así que lo primero es reconocer que el gobierno mexicano se anotó un gol con el invento mediático donde cada día, a las 19 horas, se habla del Covid-19. Pero, ¿popularidad mediática es equiparable a efectividad en términos sanitarios?

El montaje mediático que las más de las veces tiene al subsecretario Hugo López-Gatell en el rol principal ya lleva más de 60 representaciones. En ese tiempo, el gobierno –insisto– ha logrado posicionar cada tarde-noche un producto que se sostiene en una figura que, por su oratoria, que no necesariamente por la consistencia de sus mensajes (pero también a Cantinflas lo hicimos ídolo, ¿no?), ha captado la atención de buena parte de la población, según lo reflejan ya algunas encuestas.

Derivado de lo anterior tendríamos una paradoja. Éxito mediático –reconocimiento al gobierno federal, incluso– que no sabemos si se reflejará en efectividad para prevenir adecuadamente el ritmo de los contagios.

Por ejemplo, el doctor López-Gatell desliza reproches un día a Jalisco y otro día a Zacatecas porque, según los datos que muestra en sus conferencias, la gente de esas entidades no se quedó, en los volúmenes esperados, en casa. Todo según sus datos. Luego refutados por esas entidades.

Uno pensaría que el mayor responsable de que eso haya ocurrido, de que la población no obedezca debidamente, es el gobierno federal, que designó, ni más ni menos, a López-Gatell como vocero único para la estrategia de salud de coronavirus.

Porque, supongo, el vocero López-Gatell tiene claro que su chamba es una sola. Una. Tratar de hacer cuanto esté a su alcance para que la gente capte claramente un mensaje único: la peligrosidad de este virus, y por tanto la urgencia de que los mexicanos hagamos cuanto esté a nuestro alcance para huir del Covid-19.

En vez de eso, tenemos La novela de las 7. Es decir, una hora diaria donde la norma no es centrarse en el riesgo, sino en toda una ensalada de temas (perdón Héctor Lechuga y Héctor Suárez).

¿Otro ejemplo? Llevábamos semanas oyendo el recuento de los contagios cuando en una entrevista aparte López-Gatell se sinceró y dijo que los casos reales podrían ser 8 o más veces los que él informa cada noche. Todo por el modelo centinela. Pero qué le hubiera costado ser así de claro desde la primera vez en las conferencias que da desde Palacio Nacional. Máxime que eso ayudaría a cimentar el mensaje principal: este virus es además muy contagioso.

Porque según la “Guía para la Implementación del Sistema de Comando de Incidentes (SCI) de la Coordinación de Protección Civil de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana” se especifica que la labor de un vocero debería incluir el “preparar un resumen inicial de información después de iniciar su actividad en el incidente” y “garantizar que se mantenga una información consolidada y coherente para entregar a los actores externos al incidente y comunidad en general”.

https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/430337/GUI_A_PARA_LA_IMPLEMENTACIO_N_DEL_SISTEMA_DE_COMANDO_DE_INCIDENTES__SCI__REQUISITOS_ESENCIALES_2019.pdf

El día de ayer, para no ir más lejos, una vez más cambiaron el formato de la novela. En vez del resumen inicial, comenzaron con una exposición, por parte de quien cobra como secretario de Salud, sobre “la patogénesis del covid-19”. Alrededor de 15 minutos que no sabemos por qué o para qué se destinaron así. Eso sin mencionar que ya en diversas ocasiones se ha cambiado incluso la manera de presentar el corte diario del avance de la pandemia en nuestro país.

El manual de Crisis y Riesgos de Comunicación del Centro para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC), reconocido internacionalmente, especifica que al ejercer la vocería “hay que limitarse a sus responsabilidades”, “no desviar el mensaje”, “dar respuestas cortas, enfocadas y organizadas. No deben durar más de dos minutos entre otras recomendaciones”.

https://emergency.cdc.gov/cerc/resources/pdf/cerc_wallet-card_spanish.pdf

https://emergency.cdc.gov/cerc/ppt/CERC_Spokesperson.pdf

Eso dicen los manuales. Pero los guiones de las novelas funcionan distinto y una regla de oro es adaptarse al rating. Si el público quiere más personajes carismáticos, dáselos. Y ya hemos visto a varios pasar.

Sin duda el gobierno de López Obrador vio que tenía en López-Gatell una figura de raja mediática, pero no han sabido resistir la tentación. Cada noche una sorpresa, cada noche un giro narrativo nuevo. Es más, ya hasta hacen prenovela y postnovela.

Quizá el éxito de la novela de las 7 siga, pero volvamos a la pregunta del principio, ¿eso significa que el riesgo para los mexicanos baja? Ya habrá tiempo de sacar conclusiones.

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