miércoles, 29 de abril de 2020

Televisa marca pauta.


Darío Celis.

Ayer hubo llamada de los CEO de Televisa, Alfonso de Angoitia y Bernardo Gómez, con bancos y fondos de inversión luego de presentar sus resultados financieros del primer trimestre de 2020.

Dadas las condiciones de la economía nacional, sus números sorprendieron, pues sus ventas apenas estuvieron 0.7 por ciento abajo de las del año pasado.

Eso sí, la publicidad en televisión abierta se cayó 28 por ciento, pero dado que Televisa es ya sobre todo una empresa de telecomunicaciones, su crecimiento en telefonía e internet fue de 9.4 por ciento.

En SKY crecieron 3.5 por ciento, los más altos en tres años, aunque también ayudaron las regalías que en este trimestre les dio Univisión: casi 100 millones de dólares, lo que al convertirlo en pesos ayudó en el balance.

Pero la parte que más llamó la atención fue el anuncio que hicieron de que ambos CEO se reducían su salario en 50 por ciento para poner ejemplo y ayudar a mantener la base de empleados de Televisa.

A Gómez y De Angoitia se sumó el presidente del grupo, Emilio Azcárraga Jean, y en seguimiento a él su consejero independiente, Alberto Baillères, dueño del Palacio de Hierro y Peñoles.

Baillères marcó a su vez el camino a los demás consejeros independientes, a saber Eduardo Tricio, Enrique Krauze, Francisco José Chevez, Jon Feltheimer, José Luis Fernández, Fernando Senderos, Lorenzo Alejandro Mendoza y Enrique F. Senior.
Televisa, el conglomerado que catapultó Emilio Azcárraga Milmo, tiene más de 50 mil empleados y ha hecho un esfuerzo por mantener su planta laboral, a pesar de que varios negocios no están operando. Apunte el editorial, futbol y los casinos.

También los CEO garantizaron que las aseguradoras del grupo cubran todos los padecimientos por Covid-19 de los empleados y no aleguen cláusulas de fuerza mayor.

Así que los capitanes de Televisa son los primeros directivos en México que toman medidas para aligerar sus prestaciones en apoyo a sus empleados.

Ya había pasado en Estados Unidos y en Gran Bretaña, pero es el primer caso en México que por la incertidumbre se suprimen beneficios.

GRACIELA MÁRQUEZ es una funcionaria que ha aguantado estoicamente todo tipo de golpeteos. Los que viene de afuera se entienden, pero los de adentro no. La servidora pública hoy es objeto del canibalismo típico de las tribus más radicales que se están imponiendo a un costado de Andrés Manuel López Obrador. El 18 de marzo, cuando se llevó a cabo la primera reunión de trabajo del Covid-19 al que asistieron los miembros del gabinete, el subsecretario de Industria, Comercio y Competitividad, Ernesto Acevedo, fue el primero en anticipar el panorama económico realmente devastador en México entrada la fase 3 de la pandemia. Raquel Buenrostro, la jefa del SAT, trató de minimizarlo. Desde entonces en el grupo rudo de la 4T la figura de Márquez ya no empezaba a ser del agrado para más de uno. Pero la gota que derramó el vaso se dio entre el domingo y el lunes, cuando la economista del Colegio de México saludó el acuerdo al que llegaron el BID y el Consejo Mexicano de Negocios para que por la vía del factoraje unas 30 mil pequeñas y medianas empresas puedan acceder a créditos de emergencia. Se tildó a Márquez de neoliberal. Lo inaudito es que el fuego amigo provenga incluso de Hacienda, donde Arturo Herrera se mostró más cauto que su compañera.

EL PRESIDENTE DE Construcción Loro´s, Raymundo López Olvera, quiere quedarse a la mala con una licitación que organizó la API de Lázaro Cárdenas. Se trata del distribuidor vial Tulipanes, el cual se adjudicó en licitación pública en 500 millones de pesos al consorcio ICA de Guadalupe Phillips e Idinsa de Víctor Ortiz. El susodicho se inconformó e insiste en acusar falsamente que hubo “favoritismo” en ese concurso. Pero se dice que pretende chantajear a los ganadores, ofreciendo retirar su queja a cambio de 50 por ciento del contrato. López preside el Consejo Coordinador Empresarial de Michoacán y es cercano a Gabriel García, coordinador nacional de los superdelegados federales.

AYER SE ENTREGARON ofertas para el Tramo 3 del Tren Maya, trazo de 140 kilómetros que corre de Calkiní a Izamal teniendo en medio a Mérida. La propuesta más económica fue la de un consorcio que lidera Caabsa, de Luis y Mauricio Amodío, por 8 mil 418 millones de pesos. La más alta fue la que encabeza Grupo México, de Germán Larrea, por 14 mil 858 millones. La de ICA, que dirige Guadalupe Phillips, se ubicó en 9 mil 39 millones, la de GIA de Hipólito Gerard en 9 mil 381 millones, la de Prodemex de Olegario Vázquez Aldir en 10 mil 482 millones y la de Carso de Carlos Slim en 10 mil 968 millones de pesos, por citar algunas. Ninguna incluye IVA. Fueron 16 posturas las que recibió el Fonatur, que dirige Rogelio Jiménez Pons. El fallo es el 15 de mayo.

A LA CALLADA, los muchachitos de Manuel Bartlett están desatados sacando licitaciones. Para la CFE no hay crisis sanitaria. Ayer recibieron ofertas para asegurar bienes patrimoniales y seguros de responsabilidad civil. El contrato es por un año y entra en vigor el próximo 1 de julio. Al final solo entraron la francesa Axa, que comanda Daniel Bandle, y GMX de José Luis Llamosas. De hecho esta última es la que posee actualmente el contrato, valorado entre 40 y 50 millones de dólares. Banorte de Carlos Hank González y GNP de Alberto Baillères ya no pudieron entrar. El 4 de mayo se conocerán las posturas económicas.

HASTA AYER LA Bolsa Mexicana de Valores, que dirige José Oriol Bosch, no había convocado a una nueva asamblea para elegir nuevo presidente. A partir de ello tienen que correr 10 días hábiles, por lo que si al Consejo le preocupa seguir teniendo acéfala la posición, en la segunda semana de mayo debería desahogar este expediente. Le decía el viernes que en el fideicomiso de control no se ponen de acuerdo. Hay tres claros candidatos: Marcos Martínez, Guillermo Prieto y Luis Robles Miaja. Pero no pierda de vista a Tania Ortiz, recién nombrada consejera independiente.

AYER EN LA mañanera se confirmó lo que el viernes algunos daban por hecho y que ese mismo día consignamos en este espacio: Horacio Duarte relevaría a Ricardo Ahued de la dirección general de Aduanas. Andrés Manuel López Obrador lo anunció el martes. Vamos a ver si el ahora exsubscretario del Trabajo y operador político del tabasqueño tiene el suficiente oficio para convivir con Raquel Buenrostro, la Jefa del SAT y superior jerárquica.

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