miércoles, 29 de abril de 2020

La Coparmex ficha a 'Noroña'


Salvador Camarena.

“Burro, peor, crisis, mal, ridículo, criminal, terrible, violencia, pérdida, locos, ilegal, culpa, preocupante, feo, destruir, tiempo, emergencia, solo, ignorancia, grave, ignorante, recesión, contagio, vergüenza…”.

Quién es propenso a usar estas palabras “negativas” en cientos y cientos de mensajes en Twitter: ¿Gerardo Fernández Noroña o Javier Lozano?

¿No saben cuál de los dos políticos usa esos términos? Va nueva pista: “Bruto, desastre, incompetencia, desgracia, cobarde, desinformación, ingenuo...”.

¿Ya? ¿Listos con su respuesta? Si eligieron al actual diputado o al excolaborador de Felipe Calderón, se equivocaron. Si eligieron a los dos, acertaron.

Los términos arriba incluidos son compartidos por el morenista y por quien en la campaña de 2018 apoyara al candidato priista José Antonio Meade.

Hay una herramienta para análisis de discurso llamada AFINN. Ese instrumento clasifica las palabras con respecto a su carga emocional, otorgándoles valores positivos o negativos.

Un buen amigo que domina esa metodología, y que prefiere quedar en el anonimato, corrió 2 mil 583 mensajes de Twitter de Fernández Noroña y un millar de trinos de Lozano. Me explica el colega que la diferencia en el volumen se debe a que el primero tuitea más que el segundo, pero que al final los resultados muestran tendencias parecidas.

Fernández Noroña y Lozano tienen mil 411 palabras en común en los mensajes analizados. Pero, ojo, no todos esos términos están catalogados por AFINN. Sin embargo, veamos los que sí fueron localizados en esa plataforma.

De las 370 palabras emitidas por Fernández Noroña que sí tienen concordancia en diccionario AFINN, 218 son consideradas por esa metodología como “negativas”, es decir 58 por ciento.

Por su parte, de las 170 palabras utilizadas por Lozano que sí corresponden al diccionario AFINN, 93 son consideradas “negativas”, o sea 54 por ciento.

En otras palabras, si el mundo de los valores positivos o negativos de las palabras fuera como lo dice AFINN, tendríamos que los tuits de Noroña y Lozano recurren casi en la misma proporción a términos malos y buenos.

Y para más claridad de lo anterior están todas las palabras entrecomilladas en los primeros párrafos de esta columna, que son, ni más ni menos, sólo algunas de las que ambos utilizan y que están clasificadas por la metodología AFINN como negativas.

La Confederación Patronal de la República Mexicana dio ayer un anuncio que trascenderá. Gustavo de Hoyos, presidente de ese importante organismo, informó a la opinión pública que Javier Lozano, expriista, expanista, y ahora no sabemos dónde milita, será vocero de la Coparmex.

Ya tendrá tiempo De Hoyos de explicar ese fichaje. Y no porque Lozano carezca de experiencia en vocerías, para nada, sino por el mensaje que la patronal envía.

Lozano es un personaje que, orgulloso, representa todo lo que los votantes mandaron al basurero el 1 de julio de 2018.

Cuando algunas voces urgen a encontrar una vía alternativa al pasado, precisamente para zafarse del candado retórico con que fácilmente el presidente López Obrador manda a la lona a quienes añoran un pasado que los electores reprobaron sonoramente hace casi dos años, la Coparmex le da al primer mandatario un regalo invaluable.

Lozano es agua de mayo para Palacio Nacional. Un adversario a modo. Con capacidad retórica, sí, pero al que si algo de credibilidad le quedaba, la quemó en los inciensos al PRI de Peña Nieto, que eso fue la candidatura de ese partido en 2018. El manido discurso de los “conservadores”, del “prianismo”, etcétera, ayer recobró vitalidad gracias a, quién lo diría, Gustavo de Hoyos.

Cuando necesitábamos más mesura, novedad de personajes con capacidad de construir puentes para salir de la polarización, la Coparmex ficha a un 'Noroña'. Increíble.

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