Julio Astillero.
El martes en
Tlaxcala, y ayer en Puebla, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO)
enfatizó que no dará ni un paso atrás en sus políticas en general y, en
particular, en la lucha contra la corrupción.
Las palabras
del político tabasqueño tienen como contexto las protestas que en días
recientes se han organizado en su contra. Por una parte, el Frente Nacional
anti AMLO (Frenaa), que coordina manifestaciones a bordo de vehículos
automotores. Por otro lado, expresiones locales de descontento, como sucedió el
lunes en Veracruz, con familiares de desaparecidos que no fueron atendidos por
el Presidente (quien luego explicó que las medidas de distanciamiento social le
impiden ser abordado directamente por grupos sociales), y uno de los cuales gritó
que, en cambio, AMLO sí ha tenido tiempo para atender a la madre de un
narcotraficante (en referencia a lo sucedido en Sinaloa con la progenitora de
Joaquín El Chapo Guzmán).
En Tlaxcala,
el Presidente viajero señaló: los voceros del conservadurismo, la prensa
conservadora, está muy atenta de todo lo que hago. Si bajo el vidrio, ¿por qué
bajo el vidrio? Si saludo, ¿por qué saludo? Si no saludo, ¿por qué no saludo?
Todo. Y añadió: como ya no mandan los potentados en México, como ya no se
permite la corrupción, están muy molestos. Y estos medios, que callaban cuando
saqueaban el país, pues ahora son opositores. Eso es lo que está sucediendo.
Tengo que andar brincando obstáculos, evadiendo el acoso, evitando caer en
provocaciones, porque están muy encorajados, muy enojados
(https://bit.ly/2Yc8vxp)./
En San Pedro
Cholula, Puebla, luego de protestas sonoras de miembros de Antorcha Campesina,
López Obrador se refirió a ellas, y las adjudicó a que ahora los apoyos
económicos a la gente se entregan de manera directa y completa, no como antes,
en que tal dinero o mercancía “no llegaba o llegaba incompleto, llegaba con
moche, con piquete de ojo”.
Ahí se
explayó: Ahora ya no se permite la corrupción. Pueden estar gritando, puede
haber manifestaciones de automovilistas (...) Pueden hacer y deshacer, echar a
andar campañas de desprestigio, guerra sucia, campañas de calumnias, noticias
falsas, pero no vamos a dar ni un paso atrás; se acabó la corrupción, no se
permite robar (...) ni con gritos ni con sombrerazos, ni con insultos ni con
nada. Cero corrupción, cero impunidad (https://bit.ly/3hGJGBd)./
En otro
tema: más que Bronco, Jaime Rodríguez Calderón debería autodenominarse Manco.
Recuérdese que en un debate entre candidatos presidenciales, el gobernador de
Nuevo León, entonces con licencia, propuso cortar las manos a quienes las
metieran al erario para actos corruptos. Pues resulta que él, Rodríguez
Calderón, y su secretario general de Gobierno, Manuel González, han sido
judicialmente señalados culpables de haber utilizado a 572 trabajadores del
gobierno estatal para recolectar firmas en apoyo de la aspiración presidencial
del ex priísta que quiso seguir jugando con la falsa etiqueta de independiente.
Pero, a
pesar de la constancia judicial de esos hechos y la orden federal de imponer
sanciones al gobernador y su secretario, en el Congreso neoleonés no se
pusieron de acuerdo respecto a la sanción a imponer: destitución o amonestación
pública y multa. En el embrollo de intereses (que incluye la fiebre sucesoria
en esa entidad), el ex Bronco y ahora Manco ha intentado evitar que se imponga
sanción alguna. Por ello, ayer la sala superior del Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación reiteró que se imponga un castigo, pues esto no
es opcional. Ya se verá cuáles otras maromas intentarán los infractores
Rodríguez y González.
Y, mientras
el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo
Zaldívar, ha dejado planteado que el asesinato de un juez federal en Colima fue
un crimen de Estado, pues éste se comete también cuando particulares cuentan
con la complicidad, tolerancia u omisión del Estado (¿mensaje al Estado
mexicano o al gobernador del estado de Colima?).
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