Por tercer día consecutivo, miles de ciudadanos marcharon en
protesta contra el alza y liberación del precio de la gasolina, el gas y la
“privatización” de la luz eléctrica. Sin emblemas partidistas ni sindicales,
estudiantes y trabajadores caminaron desde la columna del Ángel de la
Independencia hasta el Zócalo capitalino, y según las autoridades, hubo saldo
blanco.
La movilización inició alrededor de las 4 de la tarde,
cuando los manifestantes entonaron el Himno Nacional.
Un orador afirmó que ya no tienen miedo. “Sabemos que esta
lucha la vamos a ganar en las calles. Vamos a echar atrás todas las reformas
mal llamadas estructurales”, dijo y aclaró que el micrófono estaba abierto para
cualquier ciudadano que quisiera manifestar su inconformidad por el gasolinazo.
Una cartulina con el
mensaje “¡Pinches ratas dejen de robar!” sobresalía entre la gente. Un payaso
que posó para las cámaras con un mensaje “Puto Peña y también el que lo lea”
hizo reír a la gente. “Esa movilización es 100% ciudadana, ajena a cualquier
partido político”, aclaró una voz tras el micrófono.
Más cartulinas, más mensajes: “¡Estamos hartos del gobierno de Peña Nieto!”, indicaba una. Otra voz
pedía a la gente que se organizara porque “esta lucha no para aquí”, sino que
es el comienzo.
Antes de iniciar la caminata, un grupo de jóvenes
anarquistas del “Frente Roquero (sic) de Apoyo a las Causas Sociales” se
incrustó al frente. Algunos llevaban paliacates cubriéndoles el rostro; otros
portaban cascos. Uno de los que encabezaron ese contingente se cubrió
completamente la cara con un trapo como el que usan los hipsters en el cuello.
Un hombre de camisa y corbata, sin pelo, era quien
coordinaba a los anarquistas; coreaba con ellos sus consignas y hablaba con
algunos que no parecían jóvenes ni mucho menos estudiantes. Uno de ellos quiso
pintar el restaurante Sanborns de la calle La Fragua, pero un ciudadano lo
denunció: “No hijo, no venimos a eso”, le gritó y después señaló a un policía:
“¡Mira, haz algo!”, pero el uniformado ni se inmutó.
“El señor (Peña
Nieto) dijo que iba a bajar la gasolina y no es cierto. Todos los productos
básicos van a subir”, señaló otro ciudadano mientras algunos automovilistas
mostraban su apoyo sonando tres veces el claxon.
En el contingente, un joven prendió una antorcha. Otro tomó
el micrófono para contar su experiencia con los mensajes en redes sociales que
se difundieron el pasado miércoles 2 de enero, respecto a los saqueos en el
Estado de México.
“Vas a las redes
sociales y empiezas a ver toda la sarta de mentiras”, dijo. Luego, criticó a
quienes se dejan guiar por dichos mensajes sin corroborar la información:
“Desde tu sillón no vas a salvar nada. Apaga la televisión y abre tu mente.
¡Adelante! ¡Adelante! La lucha es constante”, indicó.
La novedad en la
marcha de este lunes fue que la Central de Estudiantes Universitarios de la
UNAM volvió a salir a las calles como CEU. El grupo ha participado en el
movimiento estudiantil de 1986 y la huelga de 1999 y del que surgieron
políticos que militan en el PRD.
“Estamos hartos de
Enrique Peña Nieto y estamos hartos de sus robos y asesinatos”, dijo uno. “Es
el mal gobierno y los partidos políticos son el cáncer y un país enojado es la
cura”, se leyó en un cartón improvisado por un ciudadano.
De cuando en cuando,
al no tener más consignas que gritar, además del resonado “¡Fuera Peña! ¡Fuera
Peña!”, la gente entonó el Himno Nacional en varias ocasiones.
“Ni PRI ni PAN ni
PRD, el pueblo unido contra el poder”, seguían mientras la marcha se hizo
más grande cuando se sumaron más personas al gradeo de que después de tres
horas de marcha continuaban entrando en grupos por la calle 5 de Febrero rumbo
a Palacio Nacional.
Llamó la atención que la marcha no fue custodiada por
policías federales, sólo de Tránsito y de la Bancaria Industrial. Los
uniformados capitalinos estuvieron replegados por calles aledañas. Ni siquiera
el primer cuadro de la Ciudad de México estuvo cerrado con las vallas
metálicas, como en otras marchas, pese a que se realizaba el desmontaje de la
pista de hielo.
Alrededor de las 6 de la tarde llegó el primer contingente y
el camión con el sonido rentado al Zócalo. Ahí, miembros del llamado Partido
Comunista Mexicano (PCM) dieron un discurso por el megáfono, frente al Palacio
Nacional.
Entre los miles que
participaron en la marcha de esta tarde se mezclaron estudiantes, ancianos,
integrantes de organizaciones sociales, profesionistas, músicos y amas de casa,
aunque no necesariamente marcharon por las mismas razones.
Si bien el reclamo de
cancelar el gasolinazo motivó la marcha, distintas críticas se oyeron durante
el evento: contra el alza en los precios de la canasta básica, el hartazgo por
la corrupción, la militarización del país y la desaparición forzada de los 43
normalistas de Ayotzinapa, el modelo económico mexicano o los sueldos de los
diputados y altos funcionarios.
Sin embargo, hubo dos
puntos de convergencia: el repudio al gobierno de Enrique Peña Nieto –que
culminó con la quema de un muñeco que simulaba al mandatario– y el apartidismo
del movimiento.
Durante el mitin, una militante de Morena tomó la palabra
para exhortar la asistencia a votar por el partido que dirige Andrés Manuel
López Obrador. De inmediato recibió chiflidos, por lo que uno de los voceros
retomó el micrófono e insistió que ningún partido podía reivindicar el repudio
al gasolinazo.
La marcha fue
pacífica. No obstante, el Frente Popular Francisco Villa Independiente (FPFVI)
denunció por la noche que tres de sus integrantes fueron detenidos al concluir
el evento, y trasladados al Ministerio Público de la delegación Cuauhtémoc por
la presunta portación de artefactos explosivos.
La organización
informó que “hasta el momento se desconoce su situación legal y los integrantes
del FPFVI no han podido tener comunicación con ellos”.
“¿Qué hubieran hecho?”
Una manta extendida
planteaba, en inglés: “Kill the rats” (Mata las ratas); otras decían “Partidos
= ratas”, “Amo a México, repudio a mi gobierno”, “Alto al robo de nuestros
impuestos”, o “Salió caro votar por el PRI”. En la misma cartulina, una mujer
escribió: “Alto al gasolinazo, Alto a la inseguridad”.
En medio de los contingentes pasaban militantes de
izquierda, distribuyendo folletos revolucionarios. “¡Que la cris la paguen los
capitalistas! Lea la Izquierda Socialista, vocero marxista de los trabajadores
y de la juventud”, repetía un joven, debajo de un sombrero de paja.
En las banquetas había venta playeras y pañuelos de repudio
al gasolinazo, además de las ya tradicionales banderas con la exigencia:
“¡Fuera Peña!”.
Entre los manifestantes se oían referencias cómicas al “¿Qué
hubieran hecho ustedes?” que el presidente dijo cuándo justificó el gasolinazo,
en su mensaje a la nación del pasado jueves 5.
Varias cartulinas
respondieron a la pregunta que hizo el mandatario a los mexicanos: “Vender el
avión presidencial”, “Atrapar a tus amigos los gobernadores corruptos”,
“Confiscar sus bienes, para el beneficio de la nación”, “Reducir los salarios y
las pensiones de los expresidentes y de los diputados”, entre otros.Uno
firmó, debajo de su mensaje de repudio: “Atte: Los Olvidados”.
Promoción del miedo.
Cuestionada sobre el
porqué llevaba una cartulina que decía “9 días promocionando el miedo, pero
aquí estamos y sin miedo”, Elvira, ama de casa en Ecatepec, aseguró a apro que
la semana pasada le llegaron mensajes a través de WhatsApp, en los que se le
ofrecía mil pesos a cambio de saquear tiendas.
Según contó, policías
dijeron a sus vecinos que no reprimirían a quienes penetraban en los
supermercados y tiendas Elektra para robar. “Pero mintieron y sí detuvieron a
los últimos que entraron”, dijo.
La mujer, de
alrededor de 40 años, decidió marchar hoy por el inminente incremento del
transporte entre Ecatepec y la Ciudad de México. Dos de sus tres hijos estudian
en la capital y las “combis” que aseguran el traslado de Ecatepec hasta la
estación de Indios Verdes amagan con subir sus tarifas a 18 pesos.
“Si el gobierno
quiere nivelar los precios de la gasolina con los internacionales, tiene que
nivelar los salarios también… Así no se puede (…) luchamos también para un país
libre”, dijo.
La manifestante explicó que trabaja como animadora en un
centro cultural que organiza actividades para sacar jóvenes de la adicción a la
droga en el municipio mexiquense. Al despedirse, precisó: “Hay mucho qué decir
de Ecatepec, a mí me trataron de violar varias veces y soy una señora,
imagínate a las jóvenes”.
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