El ex
Gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, acusado de lavado de dinero y
narcotráfico, acudió este miércoles a su primera audiencia en el Tribunal de
Guatemala.
El ex mandatario veracruzano confirmó
que llevaba seis meses en Guatemala. Dijo que su pasaporte–con una identidad
falsa– fue presentado ante la Juez.
En la
audiencia ante el Tribunal Quinto de Sentencia Penal se recordó que Javier
Duarte de Ochoa realizó, en coordinación con otras personas, el desvío de
recursos federales. Adquirió diversos inmuebles en México con recursos que
provenían del erario de Veracruz.
Los jueces
mencionaron a cinco personas que fungieron como prestanombres de Duarte de
Ochoa durante toda su administración. “Realizaron una serie de acciones para
comprar ejidos” por millones de pesos del erario público, detalló el Juez.
Duarte llegó a la audiencia en medio
de un fuerte operativo, esposado, entre el tumulto de reporteros. A diferencia
de cuando fue detenido, que reía, ahora se le ve preocupado y sudoroso.
Periodistas que asistieron a la
audiencia lanzaron una serie de preguntas a Duarte sobre si era inocente y qué
le decía a los mexicanos, pero el ex mandatario permaneció en silencio.
Con el cabello recién cortado, una
camisa de cuadros y chaleco antibalas, el ex gobernador priista se presentó
ante los jueces, quienes le indicaran los delitos que le imputan y por los que
se solicita su extradición.
Si el
veracruzano acepta su extradición, su llegada a México podrá darse en un mes,
pues sólo quedaría hacer trámites administrativos entre las cancillerías.
Hasta el día
de ayer, el ex priista no contaba con un abogado pese a que dos venezolanos
solicitaron defenderlo. Sin embargo, él se decidió por un abogado de oficio: la
guatemalteca Alba Beatriz Pérez.
Duarte, de
43 años, fue parte de una ola de gobernadores del PRI electos en 2010 que dos
años después ayudarían a impulsar a Peña Nieto a la presidencia.
Las cosas,
no obstante, se salieron de control para Duarte. Después de estar prófugo desde
finales de 2016 fue capturado y el lunes esperaba en una prisión militar
guatemalteca a una audiencia judicial prevista para mediados de esta semana, en
la cual se determinarán los siguientes pasos de su proceso de extradición a
México.
Cuánto
habría robado de las arcas del estado de Veracruz aún es algo no cuantificado y
el hecho mismo de desviar recursos para su beneficio no lo distinguiría de
otros ex gobernadores corruptos.

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