miércoles, 27 de septiembre de 2017

Abucheos y mentadas de madre a Graco Ramírez en Morelos.


El Gobernador Graco Ramírez Garrido Abreu, quien junto con su esposa Elena Cepeda ha sido cuestionados duramente por supuesto robo de víveres, recibió este día un fuerte abucheo cuando visitaba el pueblo de Tlayacapan, Morelos, junto con Enrique Peña Nieto.

Los habitantes del pueblo le gritaron: “¡Cállate!”, “¡Fuera!”, “¡Ratero!”, “¡Queremos víveres!”

Ramírez Garrido Abreu tuvo que suspender un discurso que daba a los afectados por el sismo del 19 de septiembre. Ni siquiera pudo continuar. En cuanto tomó el micrófono le lanzaron mentadas y rechiflas.

El alcalde Dionisio de la Rosa intentó pedir un aplauso para las autoridades presentes por “acudir en su ayuda”.

“Seamos respetuosos, nuestras autoridades vienen para solidarizarse con nosotros”, dijo.

Pero le respondieron: “¡Es su trabajo!”.

El Gobernador perredista Ramírez Garrido Abreu, y su esposa Elena Cepeda de León, son acusados de impedir que los víveres para los damnificados del temblor del pasado 19 de septiembre –provenientes de varios estados de la República Mexicana y del extranjero– lleguen a las manos de quienes lo necesitan.

La Fepade ya investiga el caso y ha manifestado que “no permitirá que se aprovechen de la necesidad de las personas” con fines políticos.

Graco y Elena aseguran que han repartido más de 200 toneladas de ayuda y que todo se ha hecho con transparencia, los morelenses, organizaciones civiles, funcionarios públicos y hasta la Diócesis de Cuernavaca acusan que están usando el dolor de la población en beneficio propio.

Los señalamientos por presuntos desvíos se multiplicaron en los últimos días: primero fueron unos camiones desviados al DIF de Cuernavaca; luego retenciones de víveres en Jojutla y en Zacatepec, y luego unos aviones cargados con despensas, provenientes de Nuevo León, que no pudieron ser descargados.

De acuerdo con el testimonio de los conductores de los vehículos de carga, las ayudas estaban destinadas a ser repartidas de manera directa entre la población afectada. Esto no fue así, pues tan pronto como llegaron a la entidad, la policía los obligó a dirigirse a la ciudad de Cuernavaca e ingresar a las bodegas del DIF local.

Estas acusaciones se dan a poco más un mes de que Graco Ramírez fuera señalado por varias irregularidades y omisiones: tres diputados priistas lo acusan de violar los derechos humanos de la ciudadanía con su actuación ante el socavón que se abrió en el Paso Express de Cuernavaca, en el que murieron dos personas.

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