Javier Risco.
El caso Odebrecht se le escurre de
las manos a la justicia mexicana. La empresa brasileña, con un departamento
especializado en corrupción llamado División de Operaciones Estructuradas, vio
en México un lugar fértil para la transa, firmó contratos con sobornos y
repartió jugosas mordidas para sacar una tajada de la que aún desconocemos sus
alcances.
México no
fue el único país donde pudieron operar, es verdad, pero sí es el único donde la impunidad ha jugado a su favor.
Odebrecht tal vez sea el caso de
corrupción más visible de la administración Peñista donde aún con todos los
elementos, no pasa nada, en la que incluso con la
confesión de los ‘corruptores’, con investigaciones que dan cuenta de
cantidades y cuentas a donde se realizaron los depósitos, aun con la confesión
de ejecutivos de alto nivel que han colaborado con la justicia brasileña para
desmantelar la red y que han señalado que habrían pagado ocho millones de
dólares a dos empresas que presuntamente pertenecían a Emilio Lozoya,
exdirector de Pemex, como pago de favores, los involucrados están libres y
peor, en campaña. Una campaña como en la que trabajaban hace seis años,
cuando estos presuntos sobornos los ayudaron a ganar una elección presidencial
y regresar a Los Pinos.
El
señalamiento era digno de investigación, la Procuraduría General de la
República revisó las confesiones, el expediente completo y tiene listo el
resultado de las pesquisas, al menos eso fue lo que dijo el exprocurador
general de la República, Raúl Cervantes Andrade, cuando renunció a su cargo. ¿Alguien ha visto ese expediente del caso
Odebrecht? No desde hace ocho meses. De hecho, nadie sabe si existe tal
trabajo. Sólo la palabra de Cervantes que, involucrado como tuvo que haber
estado al formar parte central de la campaña priista que pudo haberse
beneficiado con esta internacional corrupción, no es una palabra que nos baste
para creer que alguien está haciendo algo.
Ayer amanecimos con un nuevo escándalo de la
empresa brasileña, esta vez embarra al actual candidato del PRI a la
presidencia y exsecretario de energía en el sexenio de Felipe Calderón, José
Antonio Meade.
Según un
reportaje de la red de medios Méxicoleaks, y que fue publicada en distintos
portales como Aristegui Noticias, Proceso o Pie de Página, cuando Meade era secretario de Energía, en una sesión del consejo
administrativo de Petróleos Mexicanos que él presidía, avaló un contrato para
favorecer a la firma Braskem, filial de Odebrecht, a pesar de haber sido
advertido por varios consejeros que el trato era desigual y podía implicar un
daño financiero a Pemex.
“El objetivo
central de la reunión fue analizar el contrato que firmó Pemex con el consorcio
Braskem-Idesa, el 19 de febrero de 2010, para el suministro de etano durante 20
años, el cual incluyó la construcción de una planta cien por ciento privada
para la producción de polietileno (Etileno XXI). Los medios y organizaciones que forman parte de Méxicoleaks informaron
que el consorcio solicitó al gobierno mexicano aumentar las tarifas de importación
del polietileno, porque era ‘fundamental para la economía de las
instalaciones’.
“En el contrato, Pemex se comprometió
a apoyar esta propuesta, la cual finalmente se concretó el 6 de enero de 2016
mediante un decreto firmado por el presidente Enrique Peña Nieto
(...) En sólo 10 meses de operación,
Etileno XXI representó pérdidas por mil 900 millones de pesos para Pemex, pues
vendió el etano a un precio más bajo de lo que le cuesta entregarlo”, señala el reportaje en el que se
puede consultar el acta administrativa de esa reunión presidida por Meade.
Este
reportaje pone en duda una de las pocas
cualidades que el candidato del tricolor ha logrado que le reconozcan: su
capacidad técnica. ¿O cómo explica el presidenciable que habiendo tenido la advertencia
de expertos de lo poco viable en materia financiera que era este contrato,
permitió a Pemex enrolarse en un millonario negocio que nos ha costado casi 2
mil millones de pesos en pérdidas?
A menos de un mes de las elecciones
el partido en el poder sigue en Los Pinos sentado viendo caer a pedazos la
candidatura que le permitiera seguir en el poder. Y es que con su abanderado
involucrado en el escándalo de #LaEstafaMaestra como titular de Sedesol y con
esta nueva investigación que lo liga al caso Odebrecht siendo titular de
Energía, con un tercer lugar en encuestas del que no parece avanzar y con una
interminable lista de reclamos a la administración actual, no hay una salida
honrosa a la vista.
Si algo hemos aprendido en los
últimos años es que a México no lo está acabando la corrupción, sino la
impunidad para los corruptos.
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