Georgina
Morett.
Michoacán inició este sexenio con un
problema adicional al de los super-delegados, y es que antes de que concluyera
la presidencia de Enrique Peña Nieto, su gobernador, Silvano Aureoles, decidió
retirarse del acuerdo de coordinación fiscal en materia educativa.
A su
decisión de dar por terminado el convenio del Acuerdo Nacional para la
Modernización de la Educación Básica, le
respondió Miguel Augusto Castañeda Fernández, titular de la Unidad de Asuntos
Jurídicos y Transparencia de la SEP, en representación del entonces secretario
Otto Granados, con algunas amenazas veladas, lo cual provocó molestias en el
equipo del gobernador.
En el oficio
enviado a Silvano Aureoles se señala que
su petición deriva “de una indebida fundamentación y motivación para dejar sin
efecto los acuerdos referidos a través de una interpelación extrajudicial”.
Y por ello
le solicitan que se abstenga de realizar
cualquier acto que ponga en peligro o impida el servicio de educación básica
que por ley Michoacán debe brindar a las niñas niños y adolescentes de su
entidad federativa.
Posteriormente,
viene la amenaza velada, al señalarle que “ante
lo infundado de su pretensión, no se realice ninguna entrega-recepción de los
servicios educativos de nivel básico a su cargo, en virtud de que se estarían
violando una obligación establecida en la ley, lo que pudiera generar
responsabilidades administrativas”.
Y le exigen que “en cumplimiento al artículo
cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que contempla
el principio superior a la niñez, se tomen las medidas pertinentes para que los
alumnos no dejen de recibir el servicio de educación”.
Esta
respuesta dejó muy molesto al gobernador y a su equipo, en primer lugar, porque consideran que el titular de la
Unidad de Asuntos Jurídicos y Transparencia de la SEP no goza de facultades
jurídicas, administrativas o de cualquier otra índole para ordenar al Ejecutivo
del estado libre y soberano.
Además, aseguran que la Federación tiene una
corresponsabilidad con la educación básica y normal y que no sólo le
corresponde a Michoacán salvaguardar el derecho humano de la educación, sino
también a la Federación.
El problema
de Michoacán subraya el equipo del gobernador, quedó claramente expuesto en la petición de dar por terminado el
convenio del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y se
basa en las necesidades financieras del estado, a las que nunca se les dio
respuesta con este oficio.
Es por ello que consideran mantener
los 30 días naturales otorgados en la interpelación de fecha 26 de noviembre,
para iniciar los procesos de entrega-recepción de la educación en Michoacán,
con énfasis en la incorporación de todos los trabajadores para que se garantice
el cumplimiento de las obligaciones en materia educativa de forma regular.
Claro que el
grave problema es que este intercambio
epistolar se dio con un funcionario del gobierno anterior, por lo que le
corresponderá al mandatario de Michoacán definir cómo mantiene esta
interpelación.
De acuerdo
con documentos elaborados por el gobierno de Michoacán, la totalidad de recursos que requiere la Secretaría de Educación
estatal para finalizar 2018, son dos mil 911 millones 278 mil 103 pesos, para
pagar los bonos vencidos de 2017 y de 2018, así como los bonos por vencer de
2018 y la nómina para las quincenas 19 a 24 de este año.
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