Adela
Navarro Bello.
En Baja
California el domingo 2 de junio de 2019, dos acontecimientos producto de la
elección estatal que se desarrolló ese día, fueron notorios. Terminaron 30 años
de panismo en la entidad; Morena sin el Presidente en la boleta pierde el 50
por ciento de sus votos.
Efectivamente,
como en julio de 2018 cuando Morena se llevó carro completo en Baja California,
en 2019 el partido del Presidente y sus aliados, esta vez PT, Verde y
Transformemos, ganaron la gubernatura, las cinco alcaldías, y 17 diputaciones
de tierra que estaban en juego.
Sin embargo
el descenso en los votos obtenidos por Morena este año fue considerable. De 1
millón 226 mil 41 votos que logró en Baja California el ahora Presidente Andrés
Manuel López Obrador cuando fue candidato, 824 mil 241 sufragios captados por
quien fue su candidato al senado de la República, Jaime Bonilla Valdez, este
2019 cuando el propio Bonilla buscó la gubernatura del Estado, la ganó con 421
mil 683 votos, disminuyendo su capital político electoral en 51.16 por ciento.
La votación
lograda por el partido en el poder pero en Baja California, y quizá en Puebla,
es la confirmación de que en 2018, el empuje, carisma, arrastre y liderazgo de
Andrés Manuel López Obrador llevaron al triunfo a candidatos que por sí solos,
nunca habrían ganado una elección.
En el caso
de Baja California, el candidato de Morena solía pensar (quizá aún lo haga),
que los 824 mil 241 votos que lo llevaron a ganar la senaduría en 2018, era
producto de su campaña y nada más, por eso lo dijo en corto; en 2019 ganaría el
gobierno del Estado con un millón de votos.
De hecho no
escatimó en campaña. Aun cuando desdeñó los tres debates organizados por el
Instituto Estatal Electoral de Baja California, dedicaba doce horas del día a
hacer proselitismo político. Lo mismo se subió a avionetas para ir a las zonas
más alejadas de la mancha urbana del Estado como San Quintín, o la abandonada
Isla de cedros, que recorrió todos los mercados ambulantes del Estado. Sin
embargo no logró vencer en votos a quienes le antecedieron, vaya, ni al actual
Gobernador. En 2007 con un listado nominal menor, el panista José Guadalupe
Osuna Millán ganó la gubernatura con 436 mil 360 votos, mientras en 2013
Francisco Arturo Vega de Lamadrid lo hizo con 442 mil 860 votos.
Con un
listado nominal de 2 millones 741 mil 13 bajacalifornianos en 2018, votaron en
la elección donde resultó ganador Andrés Manuel López Obrador, un 52.60 por
ciento, mientras en 2018 con 2 millones 811 mil 75 bajacalifornianos con
capacidad para sufragar, lo hicieron apenas un 29.64 por ciento.
Es evidente
que la ausencia de López Obrador en la boleta influyó tanto en la participación
electoral como en el resultado de la elección. Los candidatos de Morena no
tienen la fuerza por si solos para arrasar, aun cuando han logrado hacerse del
triunfo.
La
importancia de Andrés Manuel López Obrador en la boleta electoral resalta
cuando es intención del Presidente someterse a una revocación de mandato en las
elecciones intermedias de 2021, como lo prometió en campaña. La discusión de la
consulta popular y revocación de mandato para 2021 está en la Cámara de
Senadores, por supuesto que la oposición, aún menor en representación
legislativa, no está de acuerdo en que aparezca el nombre del Presidente en la
boleta, aparte de tener al mandatario nacional otra vez en campaña, están
conscientes y lo han confirmado ahora, que ello haría que los candidatos de
Morena resultaran triunfadores una vez más.
Tradicionalmente,
antes de la elección del 1 de julio de 2018, la elección intermedia donde se
renueva la cámara de diputados federal, las perdía el partido en el poder
presidencial. La lógica política indicaba que los electores cobraban la factura
a los presidentes, a mitad de su sexenio, considerando los desaciertos,
errores, o excesos cometidos.
Esta
situación cambiaría si el Presidente que obtuvo la mayor votación y que
concentra un alto grado de popularidad, aparece en la boleta en el 2021.
Ciertamente los candidatos de Morena como en 2018, resultarían beneficiados,
pues ha sido evidente, en los casos de Puebla y Baja California, que la
ausencia de AMLO en la boleta, les resta votos.
Incluso en
estados donde hubo elecciones locales como Aguascalientes, Durango y Tamaulipas,
entidades ganadas por López Obrador en 2018, Morena ni arrasó, ni ganó
representación local. En Aguascalientes Morena ganó uno de once municipios en
juego. En Durango ganó tres de 39 ayuntamientos, y en Tamaulipas una diputación
de 22.
Con 329 votos
a favor, 153 en contra y dos abstenciones, en la Cámara de Diputados fueron
aprobadas reformas para la consulta popular y la revocación de mandato,
precisamente para que el Presidente de la República se someta a la revocación
de mandato en el 2021, en la elección donde se renovará la cámara de diputados,
y otros tantos estados celebrarán proceso locales.
La próxima
semana en periodo extraordinario se discutirán tales reformas en el Senado de
la República, y determinarán, con estos antecedentes, si aprueban la revocación
de mandato a la que aspira el Presidente de la República, para estar en campaña
(oficial) otra vez, para beneficiar a los candidatos de Morena.
Ahí el
detalle de la importancia de AMLO en la boleta electoral.
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