Por Ángeles
Cruz Martínez.
La
Secretaría de Salud (Ssa) prepara el cambio de su reglamento interior,
proceso en el que destaca la transformación de la Subsecretaría de Prevención y
Promoción de la Salud a Subsecretaría de Salud Pública, así como de la mayoría
de órganos desconcentrados que dependen de ésta. Otros, como los secretariados
técnicos de los consejos de Salud Mental y de Prevención de Accidentes,
desaparecen de la estructura de la dependencia federal.
La
subsecretaría, a cargo de Hugo López-Gatell, tendrá nuevas funciones, como dar
seguimiento y supervisar el destino de los recursos económicos que se
transfieren a los estados para la operación de programas, entre ellos, la
prevención de la muerte materna, el sobrepeso, la obesidad y la diabetes.
En el
proyecto de reforma del reglamento interior –del que La Jornada posee copia–, esta
subsecretaría, que tiene bajo su responsabilidad los programas prioritarios de
atención a la salud, también se encargará de que los estados comprueben el uso
del dinero que reciben de la Federación, lo que hasta ahora no hacía.
La Ssa ha
carecido de facultades para hacer este seguimiento, aunque ha habido evidencia
de su mal uso y desvíos en varias entidades. Debido a las deficiencias que esto
ha generado en los servicios médicos, en años pasados se decidió centralizar la
compra de insumos, como los métodos anticonceptivos y las tiras reactivas para
las pruebas de glucosa, los cuales deben estar disponibles en centros de salud.
Estos
recursos, que se envían por conducto de los Acuerdos para el Fortalecimiento de
las Acciones de Salud Pública en los Estados, son adicionales a los del Seguro
Popular, que también se transfieren a las entidades para la operación de los
servicios médicos. Sobre éstos existe una regulación específica acerca de su
uso y comprobación ante la Comisión Nacional de Protección Social en Salud.
Entre las
nuevas tareas de la Subsecretaría de Salud Pública, se cuenta participar en el
desarrollo del Instituto de Salud para el Bienestar, el cual sustituirá al
Seguro Popular.
Del proyecto
de reglamento interior de la dependencia también resaltan los cambios en el
Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/sida (Censida), que pasará
a ser Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas; el Centro Nacional de
Equidad de Género y Salud Reproductiva cambiará a Centro Nacional de Salud
Reproductiva, Derechos Humanos y Diversidad, y el Centro Nacional de
Transfusión Sanguínea será el Centro Nacional de Diagnóstico en Salud.
En tanto, desaparecen
el secretariado técnico de los consejos nacionales de Salud Mental y el de
Prevención de Accidentes. En el proyecto no se aclara qué pasará con el Centro
Integral de Salud Mental, que da servicios médicos gratuitos a niños y adultos.
Una de
las innovaciones de la nueva estructura es la creación de la Dirección General de Inteligencia en
Salud, la cual sustituirá a la actual Dirección General de Epidemiología.
La nueva
área tendrá 20 facultades y atribuciones; la primera es coordinar y
consolidar los sistemas de información estadísticos y epidemiológicos y otros
que contribuyan a la generación del conocimiento en salud y la identificación
de riesgos sanitarios.
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