Arnoldo
Cuellar.
Dicen que
muchos cocineros hacen mal guiso y algo así está pasando con la comunicación
social del Gobierno de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, un Gobernador cuya
juventud hacía lógico esperar más apertura y disposición al diálogo y al
debate.
Para
empezar, la política de comunicación formal echa mano de una simulación lo
que no es ningún buen inicio: aunque el estratega formal de la política de
comunicación es Juan Aguilera Cid, director del canal estatal de Televisión TV
4, su operación ocurre a trasmano al haber impulsado a la comunicóloga Angélica
Aguilar a la dirección de Comunicación Social.
Nada
pasa, sin embargo, por
las manos de Aguilar y las negociaciones comerciales con los medios, así como
los reclamos cuando se considera que están publicando temas indebidos, son
realizados directamente por Aguilera, como lo pueden atestiguar decenas de
periodistas en todas las redacciones.
Sin embargo,
Aguilera no opera solo. Muy cerca de él, en una imaginaria que no debe de
ser gratuita, se encuentra el periodista Luis Alegre, ex director del portal y
revista 012, ya desaparecidas, y gran amigo de Diego Sinhue Rodríguez desde sus
inicios como político. Muchas estrategias de comunicación “alternativas” las
opera Alegre, como se vio en la colocación de artículos a favor de la
permanencia de Carlos Zamarripa en medios cercanos a este periodista.
Por si fuera
poco, al término de la administración federal priista se incorporó al equipo
de comunicación del Gobierno Sophía Huett López, quien se haría cargo de una
vocería de seguridad que originalmente había sido encargada al Secretario de
Gobierno Luis Ernesto Ayala, quien nunca se sintió cómodo en esa tarea.
La idea
original era que Huett paliara la mala prensa de Carlos Zamarripa y Alvar
Cabeza de Vaca y descargara al Gobernador de los temas de seguridad, cada vez
más complicados. Por más que se ha empeñado, sin embargo, no lo ha logrado: ni
Diego Sinhue puede evadir los cuestionamientos sobre los hechos de seguridad,
ni mejora la percepción del trabajo del dúo dinámico.
La vocera
ha terminado por refugiarse en una intrascendente columna del diario Milenio,
que ha sido beneficiario de muchas filtraciones oficiosas desde el Gobierno,
donde da consejos a los ciudadanos que de poco sirven ante el desplome de la
credibilidad de los cuerpos policiacos.
Pero eso no
es todo. Desde las propias oficinas del Gobernador Sinhue, su secretario
privado Alan Sahir Márquez Becerra, quien opera como secretario privado del
mandatario, pero formalmente aparece en el organigrama como “coordinador
general de información estratégica” de la Secretaría de Gobierno, con un nivel
tabular 18 equivalente a Secretario de Estado C o a Subsecretario A, con un
sueldo bruto de 96 mil 349 pesos mensuales, opera otro sistema alterno de
comunicación.
Alan
Márquez, del Grupo Cero del Gobernador, se ha dado a la tarea de reclutar
administradores de grupos de Facebook, periodistas en desgracia y estrategas
políticos provenientes de la vieja izquierda, para formar un grupo de choque en
las redes sociales que ya tiene varios trofeos en su haber.
De ese grupo
salió la operación para golpear a la subdirectora de Profeco Thalía Vázquez
Alatorre, con unos viejos videos íntimos que en su momento fueron el origen de
un litigio que llevó a la cárcel a quien los difundió originalmente. Así,
mientras en el Congreso una Diputada panista crea leyes para castigar a quienes
realizan ataques digitales con videos sexuales, desde el Palacio de Gobierno se
alienta la guerra sucia que esa ley debería penar.
También, ese
mismo grupo se ha prestado para atacar a los activistas medioambientales que se
oponen a la apropiación del parque Los Cárcamos por un grupo de inversionistas
privados que construyen un centro comercial anexo a esa reserva verde. De ahí
salió la descabellada especie de que los ambientalistas eran patrocinados por
la familia Arenas, dueños de otros centros comerciales en la ciudad.
Hoy ese
mismo grupo ha sido responsabilizado por Ricardo Sheffield de atacarlo en forma
personal, así como a su familia, por instrucciones del Gobernador panista. La
versión no es descabellada, vistos los nexos y la protección que Alan Márquez
ofrece a algunos influencers, a los que incluso invita a las giras del
Gobernador.
Además de
ello, está la sospecha de muchos activistas y periodistas, la cual ya está
siendo analizada por expertos en el tema, de que los ataques a los críticos del
Gobierno en las redes sociales y los intentos de desprestigio, fallidos y
torpes, por cierto, también están alimentados con recursos públicos, lo que no
suena descabellado cuando se revisa todo este contexto.
Ante este
caótico panorama, la iniciativa que pretende ser impulsada por el Gobierno
de Sinhue para lograr que los medios depuren sus contenidos de violencia y se
sumen a una campaña de dignificación de la información, bien podría empezar por
el propio Gobierno estatal dejando atrás la simulación, el desorden, la escasa
transparencia y el patrocinio de golpes, bots y trolls por debajo de la mesa.
Algo de
eso podría aconsejar José Alfredo Anda Páez, el veterano comunicador panista,
quien ya despacha como asesor del Secretario de Gobierno, con un nada
desdeñable nivel 15 que lo hace devengar casi 70 mil pesos mensuales. Quien
fuera jefe de prensa del Maquío, de Carlos Medina y de Ricardo Alaniz, tendría
mucho para aportar si no es que está simplemente becado.
Ah, y también
se podría avanzar en la regulación de la publicidad oficial para que deje de
ser instrumento de premiación y de castigo, es decir, de control, a las líneas
editoriales de los medios.
El buen
juez, si lo hay, por la casa empieza.
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