Por Mathieu
Tourliere.
Quince consorcios, prácticamente idénticos
compiten por el contrato multimillonario del primer tramo del Tren Maya,
enviaron hoy sus propuestas para construir el segundo tramo del megaproyecto de
Andrés Manuel López Obrador; para esta ruta, que unirá Escárcega y Calkiní, en
Campeche, las cotizaciones oscilan entre 16 mil millones de pesos y 21 mil 800
millones de pesos.
En esta
segunda ronda, empresas paraestatales de China participan en cinco
propuestas, entre ellas una con GIA+A, una empresa dirigida por Hipólito Gerard
Rivero, cuñado del expresidente Carlos Salinas de Gortari; Carlos Slim Helú –a
través de su constructora Cicsa– mantuvo su alianza con la española FCC, con
una propuesta de 18 mil 553 millones de pesos; Carlos Hank Rhon –y La
Peninsular– siguió en consorcio con Carmargo y Cydssa con una oferta de 20 mil
403 millones de pesos; mientras que ICA guardó su alianza con Grupo Indisa.
Esta vez,
en lugar de irse sola, la española Sacyr formó una alianza con la empresa
Impulsora de Soluciones en Infraestructura, una empresa de Invecture Group,
vinculada con el multimillonario Ricardo Salinas Pliego y dirigida por Julio
Belmont Garibay, uno de los principales operadores del dueño de Grupo Salinas;
su propuesta se elevó a 21 mil 22 millones de pesos.
A pesar
de que el gobierno federal decretó el congelamiento de la mayor parte de las
actividades económicas del país en respuesta a la pandemia de covid-19, exentó
la aplicación del decreto a las obras relacionadas con los megaproyectos que
promueve el presidente Andrés Manuel López Obrador, entre ellos el Tren Maya,
el Corredor Interoceánico o la refinería de Dos Bocas.
Si bien el
modelo de financiamiento del Tren Maya cambió en varias ocasiones desde la
elección de 2018, hasta la fecha la información oficial plantea que el
gobierno federal aportará el 100% de los cerca de 150 mil millones de pesos que
costaría el proyecto.
Al igual
que en las propuestas del primer tramo, la más económica –por 16 mil 49
millones de pesos– fue presentada por el consorcio encabezado por la empresa
tabasqueña Grupo Vázquez del Sur y la española Rubau, mientras que la más
onerosa fue entregada por Caabsa, de los hermanos Amodio, empresarios
vinculados con el Grupo Villar Mir, dueño de la polémica empresa OHL.
En lugar de
aliarse con Pinfra –de David Peñaloza Alanís–, como lo hicieron en el primer
tramo, las españolas Caltia y Copasa formaron un consorcio con Prodemex, del
magnate Olegario Vázquez Raña, dueño de Grupo Empresarial Ángeles; juntos
presentaron una propuesta por 18 mil 157 millones de pesos; mientras que la
constructora ibérica Azvi pactó con la empresa Gami Ingeniería.
A diferencia
del tramo uno, Omega, de Jorge Miguel Melgarejo Haddad, no envió propuesta;
por lo contrario, Grupo Constructor ZEA –de los hermanos Zecua Muñoz, quienes
en el sexenio de Enrique Peña Nieto recibieron contratos multimillonarios–
mandó una propuesta con una paraestatal china.
Para este
tramo, la portuguesa Mota-Engil envió una nueva propuesta en consorcio con
la China Communications Construction Company –por 19 mil 425 millones de
pesos–; Nexumrail y Emartrons enviaron una cotización por 19 mil 575 millones de
pesos–, mientras que Grupo Cemza, de la familia Zavala Solis, envió una
propuesta por un costo de 16 mil 382 millones de pesos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.