José Gil
Olmos.
Una vez que en el sexenio de Vicente
Fox fracasó la tan anhelada transición a la democracia, se crearon en el país
vacíos de poder que fueron llenados por grupos capaces de incidir en las
decisiones del gobierno o del Estado como el narcotráfico, las grandes empresas
de medios de comunicación y los gobernadores que en poco tiempo se entronizaron
como señores feudales.
Cada uno de estos tres grupos de
poder –crimen organizado, medios de comunicación y gobernadores– tomaron sus
posiciones y ganaron terreno imponiendo su agenda a las decisiones del gobierno
de los últimos tres presidentes: Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña
Nieto.
En el caso del crimen organizado en
entidades como Michoacán y Guerrero, por citar los ejemplos más claros, se
fusionaron con los gobernantes hasta formar el Narco Estado. Las empresas de los medios de
comunicación, por su parte, avanzaron tanto en su influencia que en el 2012
fueron capaces de darle forma a un candidato presidencial: Enrique Peña Nieto,
inaugurando de esta manera la “Telecracia” o la “Mediocracia”.
Finalmente, en el caso de los gobernadores, casi todos
y sin distinguir partidos no corrientes ideológicas, se erigieron como virreyes
o peor aún, en señores feudales, imponiendo su voluntad, sus propios intereses,
llenándose las manos de dinero de las arcas públicas de una manera impúdica.
El poder inconmensurable de los
gobernadores en sus propios feudos fue tan obsceno que muchos de ellos se
enriquecieron de manera descarada, usaron la silla de representante popular
como una caja registradora de dinero mal habido y la oficina como un centro de
operaciones para robar todo por haber.
El poder sin control de los
gobernadores los llevó a cometer delitos a plena luz del día. Según un conteo de Integralia, una
consultora dirigida por el exconsejero presidente del IFE Luis Carlos Ugalde,
en los últimos 15 años, 14 exmandatarios estatales han sido investigados dentro
y fuera del país, la mitad de ellos por peculado, una cuarta parte por lavado
de dinero, otra más por asociación delictuosa y un 5.8% de extorsión.
Únicamente cinco fueron encarcelados y los restantes están libres.
En un
recuento más amplio publicado en la edición reciente de Proceso 2111, se
registraron 21 exgobernadores, solo del PRI, que están involucrados en
escándalos de abusos de poder, corrupción o ligas con el crimen organizado.
Faltarían algunos del PAN como el sonorense Guillermo Padrés o el exgobernador
de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso Femat, por citar los más conocidos.
La mayoría los gobernadores de todos
los partidos representan la descomposición del sistema político nacional, ese
sistema que funciona con la corrupción como aceite y que antes del 2000
pensábamos que era exclusiva del PRI.
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