Días antes de ser ejecutado el
viernes 30 de junio, Jesús Hernández Ramírez, policía estatal y escolta del
capitán Amadeo Tiburcio Paulino, director de Seguridad y Custodia de los
reclusorios en la entidad, advirtió sobre la red de complicidades entre
funcionarios del gobierno de Héctor Astudillo y grupos delictivos para ingresar
droga en los penales de Acapulco y Chilpancingo.
Lo anterior
fue una semana antes del 6 de julio, cuando ocurrió la masacre en la cárcel de
Las Cruces -que dejó oficialmente 28 muertos y tres heridos-. En dicha advertencia, el uniformado aseguró
que el secretario de Seguridad Pública estatal (SSP), Pedro Almazán Cervantes,
y el subsecretario del Sistema Penitenciario, Miguel Ángel Alonso Orihuela
Hernández, deciden “lo que se hace y no se hace” en las cárceles.
La versión
del policía estatal asesinado contrasta con la postura del gobernador Astudillo
Flores, quien afirmó que la matanza en el penal porteño fue “una riña
inesperada”.
En un video
que circula en redes sociales, Jesús
Hernández Ramírez es interrogado por un grupo armado previo a su ejecución. En
las imágenes afirma que la droga que se distribuye en los penales de Acapulco y
Chilpancingo es ingresada los fines de semana a través de camionetas
particulares contratadas por funcionarios de la SSP para suministrar víveres a
la población penitenciaria. Todo, agregó, bajo el resguardo de custodios y
protección de directivos de ambas cárceles.
Por esta acción, agregó el hoy
occiso, el director estatal de Seguridad y Custodia de los penales en la
entidad, Amadeo Tiburcio Paulino, recibe al menos 50 mil pesos mensuales, que
se reparte entre custodios, directivos y altos mandos de la SSP.
Reportes oficiales indican que el cadáver de Jesús Hernández fue
encontrado el viernes 30 de junio al norte de esta capital. Sobre él, los
sicarios dejaron una cartulina con un mensaje donde se advertía sobre la red de
corrupción entre autoridades estatales y grupos delincuenciales que disputan el
control de los penales en Guerrero.
“Aquí esta (sic) tu basura comandante
Carlos Uri Arcos Calderón. Señor gobernador Héctor Astudillo vea cómo estas
lacras de estatales apoyan a secuestrar y cobrar cuota a los putos de Los Rojos
o Los Jefes, especialmente al Japo y al Lobo por eso en Chilpancingo balacean
casas y roban carros y en esos mismos los usan para hacer más secuestros y no
los reportan porque la estatal del señor Pedro Almazán los protege porque
recibe su pago mensual, así como el coordinador Medina. Putos chaqueteros
tienen sus días contados”, refiere parte del mensaje.
“Así mismo (sic) sus estatales del
reclusorio de Chilpancingo son los que se encargan de recibir la droga y la
ingresan al penal por órdenes del director. Putos estatales que no están
embarrados, pónganse a trabajar mierdas y hagan honor al uniforme que portan no
se pongan a negociar con nadie si no van a acabar como esta lacra”, indica el
mensaje que pretendió ser ocultado por autoridades estatales.
El video del
interrogatorio de Hernández Ramírez comenzó a circular profusamente en redes
sociales hace cuatro días, es decir, un día después de la masacre en el penal
de Las Cruces que fue calificada por autoridades estatales como “una riña”.
Por su parte, el gobierno de Héctor
Astudillo ha hecho mutis sobre los señalamientos que involucran a funcionarios
de la SSP con presuntos actos de corrupción, específicamente con el ingreso de
droga que se distribuye en los principales penales de la entidad.
Ello, a pesar de que ayer, el vocero
en Seguridad de la administración astudillista, Roberto Álvarez Heredia,
informó que se realizó un operativo en el penal de Chilpancingo, donde fueron
decomisados electrónicos y droga, principalmente mariguana y más de 300 dosis
de heroína, sin explicar cómo ingresó el narcótico a la cárcel.
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