En 2013, en
las vísperas del cumplimiento de 100 días de Gobierno, la Presidencia de la
República difundió el retrato oficial del presidente de México, Enrique Peña
Nieto. Usó las redes sociales Instagram y Twitter, así como la página oficial
que en días recientes había sido montada. Cuatro
años después, a los mexicanos, esa fotografía les ha costado 1 millón 677 mil
545 pesos entre la sesión, la impresión, las reproducciones y el montaje.
La foto
presidencial no fue afectada por el decreto de austeridad que la presente
Administración hizo en 2012 y luego refrendó en 2015 con recortes
presupuestales de más de 100 millones de pesos. En esa imagen, en la que el
Mandatario aparece con puño cerrado mientras muestra su sortija de matrimonio,
no se escatimó: después de que en 2012 fue tomada y enseguida reproducida, en
2013 y 2016, se hicieron más impresiones; además de un nuevo montaje, de
acuerdo con los datos de los contratos publicados por la Presidencia de la
República en el Portal de Obligaciones y Transparencia (POT).
La
transparencia no iluminó esta foto que fue hecha en una sesión el 29 de
diciembre de 2012, según informó la Presidencia ante una solicitud de
información. Si bien fueron publicados
los convenios que conciernen al retrato oficial por determinados conceptos, hay
un gasto que no hizo público: los evidentes retoques en el rostro de Enrique
Peña Nieto. En el POT no aparece ningún convenio por concepto de “edición
digital” del retrato oficial del presidente.
Alfredo
Paredes Zamora, director de Capitol Consulting and Communication, indica que
“la edición” en una imagen es, como cualquier otro, un concepto por el que se
paga y cobra. “¿Cuánto se ha gastado en la imagen personal de este presidente?
¿Cuánto se gastó por la foto que pasará a la posteridad por completo, incluso
con los retoques? Ese debiera ser una erogación transparente porque no puede
separar la figura de Enrique Peña Nieto sin su imagen física”.
En ese
portal, donde según las entidades públicas deben publicar sus compras de
acuerdo con la Ley Federal de Transparencia, se encuentran los datos de cuatro contratos con el fotógrafo Héctor
Armando Herrera Peralta. Uno, celebrado en 2012, da cuenta del costo de la
sesión fotográfica y un gasto de 376 mil 420 pesos. Para reproducirlas, según
la respuesta a una solicitud de información, la Presidencia le pagó a Talleres
Gráficos 136 mil 474 pesos por 15 mil reproducciones.
En 2013, la Presidencia signó otro
contrato por reproducciones. Este fue de nuevo con Héctor Armando Herrera
Peralta por 387 mil 300 pesos con 80 centavos. En 2016, al mismo fotógrafo se
le pagó la cantidad de 397 mil 880 por impresión y montaje del retrato oficial
de Enrique Peña Nieto.
Héctor
Armando Herrera Peralta pertenece a una dinastía de fotógrafos que se iniciaron
en los espectáculos. Su abuelo Armando Herrera captó a María Félix, Agustín
Lara, Mario Moreno Cantinflas y Germán Valdés Tin Tan. Con su padre, fundó la
empresa HAH, especializada en fotografía industrial y corporativa. Herrera
Peralta se ha hecho cargo de las fotos de los presidentes mexicanos desde José
López Portillo.
No sólo la edición de la fotografía
oficial es un dato cerrado. La Presidencia de la República declaró
“inexistente” la inversión en la imagen personal de Enrique Peña Nieto; es
decir, no cuenta con documentos sobre una característica que desde la campaña
distinguió al Ejecutivo y que se mantiene cuatro años después de Gobierno.
Si la foto
oficial fue editada no es un dato público a pesar de que cualquier gasto que
represente esa imagen es pagado con el presupuesto que le aprueba el Congreso
de la Unión a la Presidencia de la República.
Los retoques
y edición de la imagen fueron notados en diferentes ámbitos informativos. El
reportero de la revista Proceso, Arturo Rodríguez García escribió en su nota al
respecto: “La fotografía, editada y manipulada, cubrió algunos rasgos del presidente,
como arrugas y ojeras, y al destacar el contorno de su cuerpo y rostro da la
impresión de estar superpuesta”. Otro tipo de publicación que refiere asuntos
del espectáculo, la revista TV Notas, publicó: “La imagen fue editada y
retocada para cubrir las imperfecciones del presidente, como ojeras, líneas de
expresión, así como destacar el contorno de su cuerpo”.
En política
internacional, las fotos oficiales de los mandatarios han causado controversia
por el uso de la técnica del photoshop y su costo. En 2009, la diputada
francesa Valérie Boyer, del partido UMP de Sarkozy, propuso que las fotos
retocadas tanto de modelos de anuncios como de los gobernantes debían advertir
de su transformación con esta leyenda: “Fotografía retocada para modificar la
apariencia de una persona”. La apoyaron 50 parlamentarios; pero al final, su
iniciativa de ley no fue avalada.
Además de la
foto oficial, los Gobernantes del mundo suelen hacerse retratos al óleo. Con
estos su imagen pasa a las galerías o museos. En España, las redes sociales se
enardecieron cuando en 2012, el presidente del Congreso José Bono contrató por
96 mil euros el cuadro de sí mismo. El debate incluyó la polémica del costo
para los contribuyentes y el ego de los políticos. Poco se habló del valor
artístico que adquieren esos cuadros.
Ese año, se
conoció que España había desembolsado más de 1.3 millones de euros en los
retratos que cuelgan de las paredes de los ministerios desde los años 70 del
siglo pasado. Y se supo porque el diputado de Izquierda Unida, Gaspar
Llamazares se lo preguntó al parlamento.
El retrato
oficial de un Gobernante es la imagen que trascenderá en la Historia política
de un país. La factura la pagarán los contribuyentes.
En México,
el ala sur de El Palacio Nacional se encuentra la Galería de los presidentes,
fundada en 1945 a iniciativa del presidente Manuel Ávila Camacho. El acervo lo
integran los retratos de hombres que han gobernado este país desde el siglo
XIX. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público tiene la propia con los
retratos de sus secretarios. Agustín Carstens y Ernesto Cordero son de los
funcionarios cuya persona ha sido retratada por artistas.
Felipe
Calderón Hinojosa quien gobernó de 2006 a 2012 y lanzó una guerra en contra del
crimen organizado, reveló su imagen de cuerpo entero la misma noche que le
entregó la banda presidencial a su sucesor, Enrique Peña Nieto. Interrumpió la
cena y luego, se presentó a sí mismo. Apareció así, Calderón, recargado en la
estatua de Morelos y con la banda presidencial cruzándole el pecho. Datos del POT indican que la Presidencia le
pagó al pintor español Santiago Carbonell Moreno, 754 mil pesos por el cuadro
del ex Mandatario.
Cuando estaba por expirar el sexenio,
fueron revelados los retratos de Josefina Vázquez Mota, Alonso Lujambio y del
ex Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero. Pero ninguno de los contratos que
respaldaron estas obras fueron publicados y su costo pasó a los expedientes de
datos cerrados del Gobierno. El sexenio calderonista concluyó y las dependencias a cargo omitieron
publicar esos gastos. El rostro de Ernesto Cordero Arroyo se encuentra en la
galería de los ex secretarios de Hacienda. En la silla principal de la
dependencia a cargo de los impuestos, el ahora senador estuvo diez meses, del 9
de diciembre de 2009 a octubre de 2011.
Vicente Fox se hizo retratar por la
artista española Nati Cañadas en tres ocasiones. Tampoco hay publicaciones de
lo que costó su imagen al óleo. Su imagen se encuentra en la Galería de los presidentes,
como puede apreciarse en el recorrido virtual del sitio. Enrique Peña Nieto no
ha sido pintado aún, según arrojan las búsquedas en el POT.
El presidente
mexicano posó sobre una silla verde con el escudo nacional bordado, miró de
manera directa a la cámara. La mano derecha la dejó abierta sobre la pierna. La
izquierda la cerró en un puño. En ese instante, no gozaba de aprobación alta.
Las encuestadoras que miden ese indicador refieren para el momento en que iba a
ser captado por la lente, 54 por ciento de aprobación.
Apenas
habían transcurrido 28 días de Gobierno y Los Ángeles Times escribió que era un
número modesto, pero respetable; sobre todo si se consideraba que había sido
electo con casi el 38 por ciento de los votos. Peña Nieto representaba
esperanza, la promesa de un afán reformista que podría activar la economía con
más empleo y, como él mismo lo ofreció, el descenso en el costo de los
servicios.
Ese día, la
cámara guardaría para la historia el rostro de Peña Nieto, el hombre que en los
años siguientes iba a pasar a la Historia como el jefe del Ejecutivo con los
índices de aprobación más bajos desde 1994, año en que se iniciaron las
encuestas sobre la gestión presidencial. El último ejercicio, el de GEA-ISA le
dio en mayo de este año 77 por ciento de reprobación, un porcentaje que
disminuyó. Desde 2014, frente a la tragedia de Ayotzinapa y Tlatlaya; además de
la revelación de “la casa blanca”, la evaluación de su gestión era reprobatoria
con casi el 90 por ciento de los ciudadanos encuestados.
Pulcritud,
elegancia, buen gusto, “perfect fit” eran las características que expertos en
moda le atribuyeron a la imagen de Enrique Peña Nieto durante la campaña y en
los primeros días de Gobierno. “Con el poder de la imagen”, tituló su
colaboración en el diario El Economista, Roberto Yáñez, editor de Estilo de
Vida Mundo52, para relatar la indumentaria de Peña Nieto en la toma de posesión
durante la cual, la marca Ermenegildo
Zegna le hizo un traje a la medida de 80 mil pesos.
Cuando era
candidato, en 2012, la revista Quién escribió de él: “Enrique Peña Nieto,
candidato del PRI a la Presidencia de la República es conocido por su estilo
tradicional, por sus famosas corbatas en tonos rojos y claro, por su peinado.
Según los expertos, debe enfocarse en usar colores oscuros, usar sacos hechos a
medida y no exagerar en el volumen de su copete”.
La foto
oficial de Peña Nieto fue tomada el 29 de diciembre de 2012 y a la vista, fue
editada en aras de la imagen pulcra que tenía el presidente.
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