En la
reciente edición de su semanario Desde la Fe, la arquidiócesis afirma:
“La corrupción ha llegado a niveles
inimaginables que han hecho de la presente administración una lucrativa
empresa, con filiales y subsidiarias, que enriquecen ilícitamente a unos
pocos”.
El semanario señala que el antiguo
lema de “roban, pero salpican”, con Peña Nieto “vuelve a hacerse vigente”,
aunque ahora se ha “refinado” en sus “métodos”.
Y como ejemplo de la actual
corrupción gubernamental, la arquidiócesis cita el caso de las “once
dependencias del gobierno federal que otorgaron contratos ilegales por casi ocho
mil millones de pesos, en complicidad con ocho universidades públicas”.
Señala que
–de acuerdo con investigaciones periodísticas y análisis de la Auditoría
Superior de la Federación–, de estos recursos se desviaron tres mil 433
millones de pesos “a empresas fantasma, sin cumplir los trabajos que motivaron
los contratos, además de mil millones como comisión a las universidades para
triangular recursos y contratar servicios a precios inflados”.
En su editorial, titulado “Roban,
pero salpican”, Desde la Fe menciona a las siguientes dependencias federales
que otorgaron estos contratos ilegales:
Petróleos Mexicanos, Banobras,
Fovissste, el Registro Nacional Agrario, así como las secretarías de Educación
Pública, Desarrollo Social, Economía y Agricultura.
Y entre las instituciones educativas
involucradas en este hecho de corrupción, enlista a la UNAM, a la Universidad
Autónoma de Morelos, a la del Estado de México y a la Universidad del Carmen.
Para el
semanario de la arquidiócesis, éste es
“el más grande de los fraudes en esta administración”, la cual,
paradójicamente, “dice tener como eje de gobierno el combate a la corrupción”.
Desde la Fe destaca la corrupción en la Secretaría de
Desarrollo Social (Sedesol), particularmente durante la gestión de Rosario Robles
Berlanga (de 2012 a 2015), ya que –asegura– “esta funcionaria lucró con la
pobreza, dejando a miles sin las posibilidades de vivir y jugando con su
futuro”.
Sobre todo, con Rosario Robles al frente, en la Sedesol
hubo “fallas en el diseño de programas, mala focalización de los mismos,
errores en su implementación, falta de coordinación entre distintas instancias,
deficiencias operativas y el otorgamiento de contratos sin cumplimiento”.
Se pregunta
Desde la Fe: “¿Dónde quedaron esos
millonarios desvíos? ¿Quiénes están viviendo ahora en la opulencia gracias al
dinero que estaba destinado a los pobres, pero que nunca llegó a sus manos?”.
Indica que “de proseguir estos fraudes bien
estructurados”, el llamado Sistema Nacional Anticorrupción del que tanto
presume el actual gobierno, será solo “una carta de buenas intenciones”.
El semanario
de la arquidiócesis –encabezada por el cardenal Norberto Rivera Carrera— le advierte al gobierno de Peña Nieto que
“la lucha contra la corrupción no solapa ni cubre amigos y carnales”, en velada
referencia al llamado “fiscal carnal”, el procurador General de la República
Raúl Cervantes, a quien se le descubrió un costosísimo automóvil Ferrari de
super-lujo.
“En una
sociedad avanzada no hay contratos irregulares, licitaciones a modo, empresas
fantasmas o errores administrativos”, recalca el arzobispado de México.
Y finalmente señala que “un gobierno de
compromiso pone a los corruptos en la cárcel”. Y en estos casos de corrupción,
concluye, “los culpables están a la vista”.
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