Lo que se
votó, se votó.
Mientras los
jefes de las bancadas del PRI en el Congreso van por la vía de “dar señales” o
abiertamente declarar que sí está en su agenda discutir la eliminación del pase
automático de titular de PGR a fiscal de la República, el exlíder priista
Manlio Fabio Beltrones insiste en aplicar lo ya votado. Ayer el sonorense
sentenció que “no puede haber actos legislativos a capricho o a modo; lo que se
legisló en su momento tuvo el aval de todas las fuerzas políticas, toca ahora
respetarlo”.
El vacío a
Morena.
Luego de que
el martes se convirtió en la manzana de la discordia –y la sospecha– en todas
las reuniones en el Palacio Legislativo, ayer en las negociaciones del bloque
opositor con el PRI nadie se acordó de invitar a la coordinadora de Morena,
Rocío Nahle. “Nosotros queremos trabajar, queremos recibir el Presupuesto, pero
ya están reunidos los tres –PRI, PAN y PRD– o tal vez cuatro, con MC, pero no
sabemos dónde, si dentro o fuera de la Cámara de Diputados”.
Evidente
división.
La evidente
división en el PAN se notó hasta en la llegada a la comida anual de los 300
Líderes más influyentes de México. Por un lado llegaron, en grupo, el dirigente
nacional, Ricardo Anaya; la (¿aún?) presidenta de la Mesa Directiva de la
Cámara de Diputados, Guadalupe Murguía, y el coordinador parlamentario Marko
Cortés. Por el otro, llegaron tres de los senadores corderistas, también
juntos, Roberto Gil, Jorge Luis Lavalle y Salvador Vega. Mientras, por su lado,
llegó la aspirante presidencial, Margarita Zavala.
Apapachos a
Meade y Narro.
Ayer en la
comida de los 300 Líderes, dos de los invitados más festejados fueron los
secretarios de Hacienda y de Salud, José Antonio Meade y José Narro, quienes,
por cierto, estuvieron sentados en la misma mesa con otros aspirantes a la
silla presidencial. Charlaron animadamente con Enrique de la Madrid, Ricardo
Anaya, Margarita Zavala y Miguel Mancera.
Manotazo de
Osorio.
Como no
provino de la Junta de Coordinación Política, el secretario de Gobernación,
Miguel Ángel Osorio, declinó la convocatoria a dialogar con diputados e
intentar destrabar el conflicto por la instalación de la Mesa Directiva. El
funcionario fue firme al decir, que “no pueden poner este tema (del fiscal)
como condición para que opere una Cámara tan importante como es la de
Diputados. Es algo que es inadmisible”. Si querían un posicionamiento suyo, ahí
lo tienen.
Solitario,
el Palacio Legislativo.
Aprovechando
que la actividad legislativa está reducida a su mínima expresión –apenas
asisten a las sesiones de trámite en las que no han podido siquiera instalar su
Mesa Directiva–, los diputados dejaron solitaria la sede legislativa. En
oficinas y pasillos prevalece el silencio y no aparece casi ningún legislador.
Con poca asistencia, la Comisión de Educación tuvo un foro previamente
programado, y la de Economía organizó un encuentro con Jaime Zabludovsky para
hablar del TLC, también con muchas ausencias. Todos están a la espera de
acuerdos.
Regio
desencuentro tricolor.
Vaya lío se
armó el martes en Nuevo León. Cuentan que las huestes de Ismael Flores, líder
local de la CTM, fue quien orquestó el zafarrancho a sillazos por la toma de
protesta del dirigente del PRI, Pedro Pablo Treviño. Así dieron la bienvenida
al exdirector de la Lotería Nacional, quien se sacó al tigre en la rifa al
asumir el cargo, mientras el cetemista salió por piernas a presión de sus
propios excompañeros. Qué feo se llevan.
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