miércoles, 28 de marzo de 2018

1/Julio/2018: Cambio radical o dictadura perfecta.


Martín Moreno.

De mi nuevo libro “1/Julio/2018: Cambio radical o dictadura perfecta” (Edit. Random House/Aguilar). Extractos:

LAS ENCUESTAS QUE HAN FALLADO:

La mayoría de las encuestas en México, de cara a una elección presidencial, NO SON CONFIABLES.

¿Por qué nos atrevemos a advertirlo?

Por los propios números y porcentajes de las encuestadoras. Por sus propias tendencias fallidas. Por sus propios errores. Por sus propios desaciertos.

Atrevernos a decir que LA MAYORÍA de las encuestas NO SON CONFIABLES en torno a una elección presidencial, se basa no en la opinión del autor de este libro, ni mucho menos en una percepción o suposición. En lo absoluto.

Nuestra metodología, es: evaluar la propia actuación de las encuestadoras en el país. Sus números. Su trabajo. Su huella, que es el mejor indicativo para medirlas y juzgarlas.

El ejercicio de este capítulo es uno: revisar a detalle el desempeño de las encuestadoras más importantes durante los días previos a la elección presidencial del 2012, en la cual resultó triunfador el priista Enrique Peña Nieto.

El mecanismo, es uno: comparar los números que las encuestas nos ofrecieron hace seis años, con el resultado final.

El objetivo, es uno: que los ciudadanos NO SE DEJEN ENGAÑAR por las encuestas.

EL CAMBIO ES AMLO: JORGE CASTAÑEDA:

-(MM): – Da la impresión de que conforme se acerca la fecha de la elección, el camino se bifurca: o es López Obrador, o sigue el PRI…

– (JC): – Sí, aunque da la impresión que es lo que más le conviene al PRI, y a López Obrador, aunque no es necesariamente lo que va a suceder, porque eso depende de quien se consolide en el segundo lugar, porque en las anteriores elecciones, el tercero se cayó en el camino. Hoy, el PRI quisiera que Meade permanezca en segundo lugar y AMLO también, porque sabe que si le preguntas a la gente en México: ¿Quieres el cambio o al PRI?, la gente se va por el cambio, “y el cambio es AMLO”.

“YO SÍ INVESTIGARÍA A PEÑA NIETO”: MARGARITA ZAVALA:

(MM): -¿Qué papel jugaría Felipe Calderón: le daría un cargo público?

(MZ): – Él tiene una trayectoria y actividades propias en el ámbito internacional, especialmente en lo que se refiere al combate global al cambio climático y a la defensa del medio ambiente. Yo seré responsable de las decisiones de mi gobierno y él continuará sus actividades.

Por otro lado, contar con la experiencia de alguien que conoce tanto a México en momentos tan importantes, es una fortaleza. Pero insisto: la responsable de las decisiones de mi gobierno seré yo. Él sabrá acompañarme como pareja.

(MM): – ¿Investigaría a Enrique Peña Nieto por posibles actos de corrupción?

(MZ): – Sí. En términos de justicia, no de venganza. Seré respetuosa de lo que decidan el Fiscal General y el Fiscal Anticorrupción.

MEADE ES UN CANDIDATO SECUESTRADO: ALFONSO ZÁRATE:

(MM): – ¿Qué tipo de candidato es Meade, entendiendo con ello cuál es su perfil y cómo ubicarlo en el plano político-electoral?

(AZ):- Es un candidato opaco y secuestrado. El presidente le impuso a su coordinador de campaña, Aurelio Nuño, y al vice coordinador, Eruviel Ávila, y al secretario de Acción Electoral del PRI, Rubén Moreira. Y como candidato está experimentando el duro tránsito de las fastuosas oficinas en Palacio a los recorridos a ras de suelo. Pero sus asesores no han resuelto la fórmula para poner distancia, sin romper, de un gobierno hundido en el descrédito y un presidente reprobado. La repetición de la liturgia: “La visita de las siete casas” (los sectores, las organizaciones) y el llamado a los caciques de los sectores a que lo hicieran suyo, ha resultado patético. Debe haber sido repelente para Meade, pero lo está haciendo. Hasta hoy, es un candidato que no conecta con los electores.

(MM): – Más allá del partido político al que representa, ¿a qué grupo de interés responde Meade?

(AZ): – Sin duda, Meade es el candidato de “los dueños de México”, de las élites económicas.

RICARDO ANAYA: L´ENFANT TERRIBLE:

El gobierno peñista, dentro de su soberbia, cometió un error mayúsculo con Ricardo Anaya: intentó descarrilarlo para evitar que fuera candidato presidencial, a la vieja usanza: a periodicazos, exhibiendo una supuesta riqueza indebida del joven panista. Pero fracasó. Ni pudieron comprobarlo ni desprestigiarlo y, en un efecto búmeran, lo convirtieron en un férreo opositor al corrupto, caduco y antidemocrático sistema priista. En lugar de acabarlo, lo fortalecieron.

Hoy por hoy, Anaya es, a querer o no, una opción política para el 2018.

Por lo tanto, sería, desde ahora, un error descartarlo para ganar la presidencia en 2018….

Llegamos a la elección con un profundo hartazgo ciudadano por un país mal gobernado, metido en una botella y lanzado a su suerte en los mares de la tempestad sin saber rumbo y destino ni en qué puerto va a encallar. Los mexicanos buscan un líder en quién confiar y del cual no avergonzarse ante el mundo, como ocurre en la actualidad.

Llegamos a una elección con alrededor de 22 millones de electores indecisos, que necesitan información, datos duros, propuestas, escenarios, episodios y reflexiones sobre quienes aspiran a ganar la elección presidencial, y así decidir finalmente por qué candidato sufragarán. Serán casi 86 millones de mexicanos los que tendrán derecho de voto ese domingo uno de julio.

Y esa es, precisamente, la piedra angular de este libro: que sirva como herramienta que ayude y apoye a los electores que todavía no deciden su voto, para hacerlo de la manera más razonada o apasionada porque, a final de cuentas, un voto es un ejercicio democrático tan íntimo como personalizado, y en el cual no está exento el corazón. ¡Se vale, por supuesto!

Lo decimos desde ahora, y lo insistiremos páginas más adelante:

Votar no es opción. Es obligación ciudadana.

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