Georgina Morett.
Este es uno de los compromisos que el presidente Andrés
Manuel López Obrador dio a conocer en el Zócalo de la Ciudad de México, el 1 de
diciembre pasado.
Sin embargo, el asombro fue mayor al conocer la terna que el
Presidente de la República enviará al Senado para ocupar el cargo de ministro
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que provocó la reacción inmediata
de organizaciones de la sociedad civil.
Está conformada por Loretta Ortiz, exdiputada de Morena;
Celia Maya García, candidata de Morena al Senado y a la gubernatura de
Querétaro, y Juan Luis González Alcántara Carrancá, expresidente del Tribunal
de Justicia de la Ciudad de México.
Y si esto significa dejar fuera a los “amiguismos”, no sólo
en cuanto a funcionarios de dependencias federales, sino hasta de otro poder,
pues ya no se entiende nada.
Loretta Ortiz encabeza la terna y es ni más ni menos que la
esposa de quien fue su secretario de Gobierno en el DF y seguidor incondicional
(Agustín Ortiz Pinchetti). Y para no dejarlo sólo en amigos, Loretta Ortiz fue,
además, diputada federal de Morena hace apenas 3 años, en la LXII Legislatura.
Además de coordinadora de los foros por la pacificación, que ni siquiera se
concluyeron.
Y para documentar el optimismo, hay que recordar que fue
quien aseguró que el papa Francisco había confirmado que estaría en México en
dichos foros.
Celia Maya García fue candidata de Morena a la gubernatura de
Querétaro en 2015, y al Senado en 2018. Actualmente es magistrada en el
Tribunal Superior de Justicia de Querétaro.
Y Juan Luis González Alcántara Carrancá fue presidente del
Tribunal Superior de Justicia del entonces Distrito Federal, entre 2000 y 2003,
cuando el Presidente era jefe de Gobierno, y fue propuesto a principios de año
por López Obrador dentro de su terna para la Fiscalía General de la República.
Además, las organizaciones de la sociedad civil se quejan de
que no hubo un proceso abierto que permitiera una integración a partir de los
méritos. ¿Así o más cercanos?
Muestra músculo.
Marcelo Ebrard, uno de los políticos más fuertes del actual
sexenio y de los más cercanos al presidente López Obrador, logró su
ratificación por unanimidad en el Senado, a pesar de que se tuvo que hacer en
un apresurado trámite.
Ebrard Casaubón demuestra su fuerza de negociación con esta
ratificación, ya que los senadores estuvieron de acuerdo hasta con el hecho de
que se tuvo que posponer su comparecencia ante la comisión, como lo señala la
fracción 2 del artículo 242 del Reglamento del Senado de la República.
Suerte de Aureoles.
Al parecer, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, se
convirtió en agorero al exigir el regreso de la educación básica y normal a la
Federación, ya que el presidente Andrés Manuel López Obrador coincidió con él
en su conferencia de prensa mañanera, al señalar que no descarta federalizar
los servicios educativos del país.
Aureoles Conejo había dado un plazo de 30 días para regresar
los servicios educativos a la Federación y obtuvo una respuesta muy ruda de
parte del titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos y Transparencia de la SEP,
en representación del entonces secretario Otto Granados.
Y aunque le urge el dinero para pagar los bonos de 2017 y
2018 a los maestros, todo indica que podrá llegar más fácilmente a una
negociación con el gobierno federal que finalmente busca centralizar la
educación.
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