Alfredo
Jalife-Rahme.
En la
Cumbre Económica Internacional de San Petersburgo, el zar Vlady Putin fustigó
el veto de EU contra Huawei que catalogó de Primera Guerra Tecnológica de la
Era Digital: “Nos preocupan las prácticas destructivas que afectan a los
mercados tradicionales –energía, productos básicos, bienes de consumo– y que
están virando hacia nuevos mercados en desarrollo”.
Putin fue
puntual: Huawei no sólo está siendo desplazada, sino forzada sin
contemplaciones a abandonar el mercado global.
Agregó
que “el modelo actual de las relaciones económicas internacionales está en
crisis hoy en día y que se trata de una ‘crisis integral’” ya que “EU está
tratando de ‘imponer su poder legal’ en todo el planeta” (https://bbc.in/2Ixsb5U)”.
Durante la
visita del mandarín Xi a Moscú llamó la atención que Putin permitiera un
acuerdo con la firma rusa de telecomunicaciones MTS para que Huawei desarrolle
su tecnología 5G y su lanzamiento piloto de redes de la quinta generación en
Rusia.
La rusófoba
dupla anglosajona de EU y Gran Bretaña (GB), en la fase del Brexit/Trumpismo,
repite la misma propaganda negra que le dio resultado durante la guerra fría
mediante su trivial maniqueísmo: la dualidad ultrareduccionista de
libertad/derechos humanos contra los antónimos abultados de
autoritarismo/sofocación de libertades de sus contrincantes. Como si la
libertad y los derechos humanos fueran radiantes y plenos en EU y GB…
Justin
Sherman, del portal Wired, alega que Rusia e Irán planean fundamentalmente aislar
al Internet: encabezan un nuevo nivel de fragmentación del Internet que amenaza
la arquitectura de la red global (cables, servidores) y permite a los gobiernos
controlar mayormente los flujos de información y someter las libertades, lo
cual podría ser imitado con implicaciones geopolíticas (https://bit.ly/2wH1N40).
Irán
anunció en mayo que su Red de Información Nacional –su Internet doméstico– está
80 por ciento completo, mientras que Rusia lanzó su ley de la soberanía del
Internet, también doméstico, para defenderse de las amenazas a su
ciberseguridad.
Justin
Sherman arremete contra China que “ha apretado el control de su Internet y
que pasó de su Proyecto de Escudo Dorado (Golden Shield Project), como
vigilancia de la base de datos de carácter policiaco, y ahora ha pasado a un
nivel más sofisticado como un Gran Cortafuegos (Great Firewall) que filtra los
flujos de información que entran al país.
James Reston,
feroz crítico de la ley de la soberanía del Internet de Rusia –que juzga en
forma unidimensional como persecución de la disidencia y la oposición–, señala
que el Kremlin desea invertir 50 mil millones de dólares o 17 por ciento del
presupuesto federal anual de Rusia para crear un Internet soberano en los
próximos cinco años con “20 mil 800 millones de dólares, específicamente
dedicados al equipamiento que garantice la seguridad del segmento ruso del
Internet (https://bit.ly/2Ze9Uku).
Rusia se
dispone a crear un “Internet soberano (Financial Times; 01/05/19 y 04/06/19)”
que constituye una red paralela manejada enteramente en los servidores rusos
que permite a Moscú mantener la operación del Internet durante un
discapacitante ciberataque foráneo.
En su
diatriba, más que un extenso artículo de corte vulgarmente rusófobo, el
globalista Financial Times fustiga que la dependencia rusa en los sistemas
foráneos sería ampliamente reducida, acelerando una balcanización global del
Internet, donde la influencia de Occidente (sic) es fragmentada.
Refiere
que en 2014, “Putin declaró al Internet como un proyecto de la CIA capaz de
debilitar la soberanía de Rusia”.
Hace seis
años, lo cual quizá tuvo mucho que ver con la destrucción de un Brasil soberano
por el evangelismo sionista (https://sptnkne.ws/kx7p), los BRICS, hoy una
agrupación alicaída, pregonaron la balcanización del Internet para
contrarrestar el espionaje del NSA (National Security Agency; https://bit.ly/2XzedGE).
Ahora
resulta que si los gobiernos no se dejan espiar por la dupla NSA/CIA, pues son
vilipendiados por la prensa libre como autoritarios.
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