Alfredo Jalife-Rahme.
Lionel Barber del Financial Times (FT; 27/06/19),
especialista en historia moderna y alemana, realizó una extensa entrevista al
zar Vlady Putin en el Kremlin que causó revuelo.
Putin enuncia que la clase media de Estados Unidos no se
benefició con la globalización, a diferencia de China que sacó a millones de la
pobreza. Juzga que Trump percibió los cambios en la sociedad de EU y tomó
ventaja de ello.
Después de alardear que Rusia dispone de más de 500 mil
millones de dólares en reservas de oro y divisas foráneas, opera un diagnóstico
implacable de las razones internas del colapso de la URSS cuando la protección
social y los sistemas de salud se derrumbaron y la industria se estaba
desmoronando y señala que en EU y Europa las élites reinantes se han separado
del pueblo: el obvio (sic) problema es la brecha entre los intereses de las
élites y la aplastante mayoría del pueblo, por lo que, la idea liberal, que se
ha vuelto obsoleta, ha olvidado su propósito, cuando el multiculturalismo no es
más sostenible en la etapa de la fobia a la migración.
La réplica del Consejo Editorial del FT al día siguiente fue
feroz, pero poco sustancial, de carácter nostálgico y publicitario: No señor
Putin, el liberalismo occidental no es obsoleto; los principales políticos de
EU y la Unión Europea (UE) deben trabajar más duro para defender valores (sic) y
enfocarse al malestar.
La réplica contó con una foto del encuentro, al margen del
G-20 en Osaka (https://bit.ly/2FNcqqT), entre Donald y Vladimir –así se miman
los dos–, colocando a ambos mandatarios de las máximas superpotencias nucleares
como prototipos del ascendente nacionalismo populista.
El Consejo Editorial del FT afirma que pese a los reclamos
del presidente ruso, es a Occidente (sic) que los pobres (¡súper-sic!) del
mundo y los oprimidos todavía se dirigen apabullantemente. Aquí los hechos y
las demografías rechazan la afirmación peregrina del FT cuando sumamos las
poblaciones de China (mil 384 millones), India (mil 296 millones) y el mundo
islámico (mil 700 millones), sin contar a sus opositores antiglobalistas en
“Occidente (whatever that means)”.
Según FT, tiene un aire de triunfalismo la aseveración de
Putin, quien ha buscado socavar el orden liberal occidental.
Para FT, principal portavoz del globalismo –que pertenece al
Grupo Pearson que controla la banca Rothschild–, en la democracia liberal de
mercado permanece el principio organizador en la mayor parte de los países
no-petroleros con el más alto nivel de vida. Acepta que es real el “desafío de
los populistas nacionalistas ya que el dominio global de la post-Guerra Fría de
EU y la UE y el sistema que representan se acabó.
Si dicho sistema se acabó, ¿cómo, entonces, puede prevalecer
su ideología subyacente?
FT practica la aburrida sinonimia de nacionalismo y populismo
que suelen ser diferentes, dependiendo del país.
En forma absurda FT coloca en el mismo saco a Marine Le Pen,
Viktor Orban, Matteo Salvini, Steve Bannon y Trump con Putin.
Sin EU, Francia, Italia, Hungría, Alemania (con el ascenso
del AfD) y, no se diga con el Brexit de Gran Bretaña, ¿qué queda, entonces, del
Occidente del Grupo Pearson?
FT considera a Trump una mayor amenaza a la cohesión liberal
de Occidente que el mismo Putin cuando hoy lo que se encuentra en riesgo, a su
juicio, son la apertura de fronteras y los valores (sic) como la tolerancia
social, derechos individuales, la democracia y el imperio de la ley, pero deja
de lado las calamidades que ha suscitado el plutocrático y antidemocrático
neoliberalismo global con el abandono de 99 por ciento de la población mundial.
Como catarsis, FT arremete contra la economía y la política
de Rusia que no son un modelo a seguir y soslaya su parusía militar disuasiva
con sus armas hipersónicas de ensueño.
A mi juicio, el ajedrecista y yudoca Putin cada día define
más el rumbo multipolar, a sabiendas del posicionamiento geoestratégico de
Rusia, mientras el Occidente inexistente hoy, que añora el FT, se encuentra en
franca decadencia, para no decir putrefacción.
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