Por Redacción / Sin Embargo.
Desde arriba del gran
bordo donde descansa la vía del ferrocarril, con sus recios rieles y sus toscos
durmientes, se ve un vasto campo sobre el que se extiende una afelpada y verde
alfombra de alfalfa, que en el ocaso estepario da la sensación de estar en un
paraíso.
Debajo del puente, por el que transita el tren, corre un
arroyo, un canal, una zanja, una acequia, como río de aguas cristalinas, que se
pierde en el horizonte del crepúsculo y ofrece la vista de un oasis en medio
del bolsón.
Y todo aquí da la impresión de estar en el edén, la tierra
prometida, un vergel.
Parece un vergel, de no ser porque las aguas que bajan por
esta rivera caudalosa y clara, son las aguas contaminadas con arsénico, y otros
metales pesados, como el plomo y el zinc, que provienen de la mina La Platosa.
Con estas aguas contaminadas se riegan cientos y cientos de
hectáreas de forraje, (entre cinco mil y ocho mil hectáreas de alfalfa, sorgo,
avena, trigo, maíz): alimento de las miles y miles de vacas que pacen sin
malicia en los establos de la Región Lagunera.
La Platosa, como su nombre lo dice, es un yacimiento de
plata, el tercero más importante de México por su calidad, situado en tierras
del Ejido La Sierrita, en Durango, y operado por una minera canadiense llamada
Excellon Resources Inc.
Estos campos acolchados de forraje y contaminados con
arsénico, a decir de los ejidatarios de La Sierrita, enclavado entre los
municipios de Tlahualilo y Mapimí, Durango, son el único “beneficio” que hasta
ahora, y desde hace 12 años, ha dejado al pueblo la minera Excellon.
Además de una cansada disputa por el territorio, entre el
ejido y la minera, que comenzó en 2012 y aún se libra en los tribunales.
La Sierrita es apenas una trocha polvorienta y seca, bordeada
de jacales de adobe, donde no hay pavimento ni drenaje, sólo el recuerdo de una
planta purificadora de agua que ya no funciona y unos talleres de carpintería y
costura que están parados por falta de dinero.
En La Sierrita, la mayoría de la gente, unos 100 de los
120 ejidatarios, han preferido huir y buscarse la vida en Ciudad Juárez,
Torreón o los Estados Unidos, ante la falta de oportunidades en una zona donde
su futuro está en peligro de extinción.
“Hay una página de la Excellon que dice que el Ejido La
Sierrita es ejemplo a seguir en Durango. No es cierto, estamos jodidos, estamos
en la ruina”, dirá Carlos Godoy Rivera, el secretario del comisariado ejidal de
este poblado.
“Esa tierra ya no sirve, porque ya tiene más de 10 años que
se riega con esa agua. Pa producir buena alfalfa, buen maíz, ya no. Trae muchos
metales, minerales, mucho arsénico, mucha sal, mucho plomo, zinc. No está
tratada. Es agua contaminada y está contaminando las tierras, los pastos, la
alfalfa, el maíz, la avena, el trigo, todo se está contaminando aquí”.
Dice César Pulido Barrón, ejidatario y presidente del Consejo
de Vigilancia de La Sierrita, mientras señala a lo lejos, desde lo alto del
bordo del ferrocarril que va y viene de Ciudad Juárez a Torreón, las campiñas y
campiñas tapizadas de forraje que conceden al paisaje desértico una belleza
inusitada.
César denuncia que la minera Excellon Resources Inc vende
el agua contaminada con arsénico, plomo y zinc, a unos 13 pequeños
propietarios, (agricultores productores), socios de las grandes empresas
lecheras en La Laguna tales como Lala, Chilchota, Alpura.
Al respecto un empleado de una reconocida empresa lechera,
que pidió no ser identificado, corroboró de manera extraoficial la versión de
los ejidatarios, al ratificar que una parte del agua de la mina la Platosa es
utilizada por más de una docena de agricultores productores, socios de varias
compañías lácteas de la región.
“Desde luego se hace en el marco de la ley, no hay perjuicio
a ningún tercero y sólo se utiliza una parte de total disponible”, dijo la fuente.
Y deslindó a la firma que representa, de toda
responsabilidad sobre el manejo que sus socios agricultores productores hacen
de sus negocios.
“Cada socio tiene la gestión que le puede convenir más para
su negocio en términos de compra de tierra, compra de forrajes, derechos de
agua y noria, y cada uno puede responder de lo que está haciendo bien o, en su
caso, de lo que está haciendo mal…”.
“Eso lo puede hacer la canadiense – dice Miguel Ángel
Mijangos Leal, enlace de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), en
el estado de Guerrero –, gracias a que en la ley minera, cuando una mina
encuentra agua la norma dice literalmente que puede utilizarla conforme a los
intereses que le empresa defina y ahí lo que definieron fue echarla para
afuera, porque obviamente si no sacan esa agua no pueden sacar la plata que
está allá abajo. Hay empresas que hacen contubernio con la minera para que les
dé esa agua y meten forraje para la industria de todo el corredor de
Tlahualilo, que es muy grande. No sólo es la minera como tal, sino que se va
encadenando a otros megaproyectos como la producción de forrajes que luego cae
a otros intereses vinculados a esa zona, que tienen que ver con la cuenca
lechera”.
Un estudio realizado por Juan Enrique Márquez Silva,
ingeniero agrónomo, experto en uso y conservación del agua, señala que el
volumen de líquido que sale de la mina, como resultado de su laboreo, asciende
a unos dos mil metros cúbicos por segundo, cantidad que bastaría para surtir a
Gómez Palacio, Durango, y de paso a otros municipios.
“Se dice fácil, pero si lo vemos en una zona desértica es
mucha agua. La Platosa es un proyecto que agota el acuífero principal, una
mancha que viene de una seria de fracturas de la Sierra de Bermejillo. Y según
lo que hemos detectado toda esa sierra está formada por grandes cavernas de
yeso. En todas esas grandes cavernas primero está el yeso y luego viene la
plata. Ellos dicen que no va a pasar nada, pero sí pasó y la Semarnat les dio
permiso: un barreno rompió esas capas, rompió lo que teóricamente son grandes
cavernas que por millones de años llenaron esas sierras calizas que son las
fuentes de que se alimenta el acuífero principal”.
Un documento relativo a un estudio de impacto ambiental del
proyecto La Platosa, promovido por la empresa Excellon Resources Inc. y
publicado en internet, dice que, “se han detectado estructuras como fallas
rellenas con yeso, cavidades y cavernas de varios metros de ancho…”, y más
adelante dice, “el área se ubica dentro de la unidad hidrológica denominada
acuífero principal, región lagunera, en una zona de veda y en donde se
presentan dos componentes: uno somero, que manifiesta aportaciones a profundidades
de entre 20 y 30 metros de escurrimientos asociados a infiltraciones de
recientes periodos de lluvia; y un componente profundo del orden de 150 metros,
en el que el agua subterránea presenta concentraciones minerales que le dan un
carácter químico no apta para fines de consumo humano”.
Semanario colectó una muestra de las aguas de la Platosa y
las llevó al Laboratorio de Análisis Químico del Centro de Investigación y
Estudios Avanzados, (Cinvestav), del Instituto Politécnico Nacional, (IPN), en
Ramos Arizpe.
El examen arrojó que dicho líquido contiene 0.468
microgramos de arsénico por litro de agua, cuando lo permitido por la norma
nacional es de sólo .025.
César dice que hace algunos años habitaban en esta sierra,
la sierra de Bermejillo, Durango, donde se encuentra asentado el ejido, manadas
de venados, jabalíes y otros animales silvestres, sin embargo, muchas de estas
especies han perecido tras beber las aguas del arroyo contaminadas con metales
pesados que extrae la minera de la mina y derrama, sin permiso, en tierras de
la comunidad.
En un estudio de impacto ambiental del proyecto La Platosa,
difundido en la red, se lee que entre la fauna que caracteriza a La Sierrita,
Durango, se encuentran el águila real, aura, cenzontle, correcaminos, conejo,
coyote, gato montés, liebre, víbora de cascabel, zorro, ardilla, cacomiztle
norteño, rata cambalachera y ratón, “(….), poco vistas, posiblemente, debido a
las perturbaciones por las explosiones mineras realizadas en el área, el
movimiento en la zona de cultivo de la zona de influencia o por el tráfico
continuo en la carretera, lo que ha ocasionado el desplazamiento de la fauna
hacia mejores condiciones del hábitat y menos perturbaciones”.
Y más abajo señala que “la acción de desmonte provoca que
la relativamente escasa fauna silvestre menor presente en la zona, se desplace
a sitios con menos perturbaciones cerca del área del proyecto, afectando su
comportamiento y dinámica poblacional por la migración”.
Esta contaminación, provocada por la minera, ha ocasionado
también la muerte de vacas y cabras propiedad de los ejidatarios, que al no
encontrar abrevaderos en la sierra, se sacian con el líquido letal derramado por
la empresa.
“Las vacas de los mismos ejidatarios que andan aquí sueltas
en el agostadero, se han muerto porque toman agua de ahí y luego les faltan
pedazos de carne a los animales, a las yeguas, a las vacas, a las chivas. Se
están muriendo donde toman agua de ahí”, dice César Pulido Barrón, ejidatario y presiente del Consejo
de Vigilancia de La Sierrita.
Por estos pueblos proliferan las historias sobre labriegos
que se han encontrado reses muertas, botadas, en el desierto y que tras
abrirlas, tras realizarles una autopsia exprés, han descubierto las carnes
quemadas, ennegrecidas del animal.
“La gente dice, ‘la carne de los animales que toman agua de
esa, sale quemada’, son los daños que está haciendo esta agua contaminada.
Estos animales cuando mueren, que usted los quiere comer, que los destaza, mira
que no sirve la carne, está muy negra”, contará Juan Enrique Márquez Silva, ingeniero agrónomo,
experto en uso y conservación del agua.
Habla Miguel Ángel Mijangos Leal, enlace de la Red Mexicana
de Afectados por la Minería (REMA), en el estado de Guerrero:
“Sí, nosotros medio sabíamos de unas historias, no de
ahorita, de hace unos seis años, sobre varios animales que fueron a tomar agua,
se les infló el vientre y murieron”.
“El agua va rodada y pasa por tierras del ejido. Sin permiso la
pasan, les vale… Quieren que salga lo más lejos posible. A parte ellos están
haciendo su negocio, están vendiendo el agua para la siembra y están tirando el
agua que sobra al ejido, sin permiso. Están dañando la tierra y nomás están
ganando, ellos están explotando, están sacando a diario, no sé cuántas
toneladas de plata, plomo, zinc”, dice Juan Guadalupe Zamarripa González, el presidente del
comisariado del Ejido La Sierrita, un atardecer de vendaval que ha venido con
otros ejidatarios para recorrer el área afectada por la contaminación de la
mina.
Carlos Godoy Rivera, secretario del comisariado, dice que al
principio la minera puso unos letreros que decían “agua no apta para consumo
humano”, letreros que más tarde fueron retirados cuando la empresa comenzó a
vender el líquido a los pequeños propietarios.
Camino de la carretera 49 a Ciudad Juárez, que parte las
tierras del ejido ubicado a unos cinco kilómetros de Bermejillo, Durango, y a
50 kilómetros de Torreón, el ejidatario César Pulido dice que las aguas que
corren por el arroyo situado debajo del puente del ferrocarril, son las aguas
que la mina desecha, que le sobran, después de haberlas repartido entre los
pequeños propietarios de la región, muchos de los cuales rentan tierras al
ejido.
“Esta agua ya está sobrante eh, esta agua ya es sobrante de
la que agarran todos, pero esa agua que están tirando, la que sobra, ya nos
perjudicó todo el terreno, porque ya secó todo el pasto, lo quemó”.
Y dice que esta contaminación ya ha hecho estragos incluso
en la flora, cactáceas, plantas medicinales y árboles, que vive en este
desierto.
“Aquí había monte de buena calidad. Aquí era buen pasto y
todo, buenos mezquites. Todo eso amarillo que uste mira ya está quemado con
esta agua, ya de ahí no sale nada de pasto ni mezquites, todo eso amarillo ya
está quemado, el terreno ya está quemado. Si se mete usté y saca ese mezquite
lo saca con salitre, ahí sale con salitre ese mezquite, ya está muerto ese
mezquite, la pastura ya está muerta, ahí ya no sale el zacate”.
Miguel Ángel Mijangos Leal, enlace de la Red Mexicana de
Afectados por la Minería (REMA), en el estado de Guerrero, aclara que esta
deforestación se debe a que, además de ir cargada con altas concentraciones de
arsénico, el agua de la Platosa es rica en carbonato de calcio y magnesio.
“Además de sacar el arsénico y ponerlo en la superficie con
estos cultivos, también se está salinizando el suelo, es decir, después de
algunos años ese suelo ya no va a quedar ni siquiera para que crezcan
nopales…”.
Los ejidatarios cuentan que no hace mucho tiempo había en el
pueblo una noria de la que se abastecían los habitantes, pero que se secó
después que la minera iniciara sus actividades de exploración y explotación.
“Había norias jalando bien bonito. Una pequeña (propiedad)
aquí tenía cinco norias. Se secaron por lo mismo de que la mina saca el agua y
ya las norias no produjeron nada. Muchas de las norias al derredor de
Bermejillo y de Gómez se han secado por culpa de la mina”, dice César.
“Las mineras canadienses vienen a hacer, en pocas palabras y
discúlpeme, pero puro desmadre”, dice Verónica Pulido Barrón, ejidataria.
“Con el Gobierno”, la secunda el comisariado Juan Zamarripa,
“Por eso, aunque nosotros vayamos a pedir justicia a todo
mundo… Si son nuestras tierras, ¿por qué ellos vienen a adueñarse de algo que
no es suyo? ¿Y por qué el Gobierno los apoya?, ¿porque tienen dinero y a
nosotros no…?”, dice
Verónica.
Los ejidatarios de La Sierrita dicen estar preocupados por
los daños a la tierra, a los animales y a la salud humana, que en el futuro
pueda provocar esta contaminación, causada por la minera.
“Uno que consume leche y todo eso, Lala, riega con esa agua,
Chilchota riega con la misma agua y producen la leche y todo. Imagínese cómo
está la Comarca”, dice el ejidatario César Pulido.
Al respecto una investigación realizada hace una década por
la Facultad de Agricultura y Zootecnia, de la Universidad Juárez del Estado de
Durango (UJED), reveló cómo las aguas contaminas con altas concentraciones
de arsénico que son usadas en el regadío de cultivos, tienen un impacto negativo
en la cadena alimenticia.
“Si regamos con agua contaminada con arsénico o el suelo está
contaminado con arsénico, la planta extrae este metaloide y pasa a la cadena
alimenticia, es acumulativo, no lo podemos degradar. Del agua pasa al suelo,
del suelo a la planta, de la planta al animal y luego nos comemos la carne o la
leche, ahí va la concentración de arsénico. Aquí en la región tenemos mucho
cáncer, tanto en Coahuila como en Durango, y es debido a eso, a que la
concentración de arsénico está muy alta y las plantas la absorben y luego nos
comemos el maíz o el frijol. O el arsénico se pasa a la carne y lo vamos a
acumular hasta que llega a un nivel de toxicidad”, advierte Cirilo Vázquez Vázquez,
director de la Facultad Agricultura y Zootecnia, de la Universidad Juárez del
Estado de Durango, (UJED, y doctor en recursos naturales.
Tales resultados se obtuvieron de un estudio sobre cultivos,
maíz y frijol, sembrados en suelos con altos niveles de arsénico o regados con
agua de pozos profundos, altamente contaminados con este metaloide, en el Ejido
Batopilas, municipio de Francisco I. Madero, Coahuila.
“Se evaluó y realmente se observó que el arsénico pasa del
agua al suelo y luego a la planta y después a los animales, la carne o la
leche. Los cultivos absorben la concentración de arsénico y sí, está en lo que
nos estamos comiendo”, reitera Vázquez Vázquez.
Semanario buscó reiteradamente a Sandra Magaña, la directora
de relaciones corporativas de Excellon en México, a fin de que diera su versión
en torno a las acusaciones vertidas por los ejidatarios de La Sierrita.
Hasta el momento no ha respondido a las solicitudes de
entrevista.
Este medio intento comunicarse, durante casi dos semanas, con
Óscar Gutiérrez Santana, el gerente regional de Cuencas Centrales del Norte de
la Comisión Nacional del Agua, para que fijara su postura sobre este reportaje.
Al cierre de esta edición no hubo respuesta.
Por su parte, Román Galán Treviño, encargado del despacho
de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), delegación
Durango, declaró que hasta ahora la dependencia no tiene ningún comunicado,
ninguna denuncia en particular sobre el tema de la contaminación en La Sierrita.
“Sé que han estado en pláticas con la Comisión Nacional del
Agua, viendo precisamente el problema de la contaminación, Es lo que hemos
sabido extraoficialmente, pero no hemos tenido ninguna petición o planteamiento
del ejido”.
-¿Conocía el problema?
-Conocemos el problema, pero a través de los medios, de la
prensa, hasta ahí.
José Luis Reyes, encargado del despacho de la delegación de
la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, (Profepa), aclaró que no es
competencia de esta oficina verificar las condiciones de manejo y uso del agua
en las mineras.
Y añadió que es responsabilidad de la Conagua regular este
tipo de aprovechamientos.
“Es quien se encarga de verificar todo lo que es el manejo y
uso del agua”.
Detalló que entre 2006 y 2018, la Procuraduría ha realizado
al menos unas siete visitas de inspección a la minera Excellon en las que se
han encontrado algunas irregularidades referentes al manejo de residuos
peligrosos y al proceso de la actividad que realiza le compañía, y se ha
sancionado.
“Pero con relación a lo que es el tema del agua no hemos
llevado a cabo alguna actividad. No se tenía mayor información del caso.
-También la contaminación del agua es una cuestión de medio
ambiente…
-En el tema referente al agua ahí quien interviene o quien
directamente se encarga de verificar el cumplimiento de la normatividad es la
Comisión Nacional del Agua.
LA PLATOSA, UNA MINA… DE PROBLEMAS
La Platosa es un yacimiento de plata, el tercero más
importante de México por su calidad. Produce plata, plomo y zinc.
Está situado en tierras del Ejido La Sierrita, en Durango, y
es operado por una minera canadiense llamada Excellon Resources Inc.
Hay una cansada disputa por el territorio, entre el ejido y
la minera, que comenzó en 2012 y aún se libra en los tribunales.
Años sin pagar un solo peso por la renta de las mil 100
hectáreas de tierra donde se encuentra la mina.
“Tienes ahí un problema de contubernio y de falta de
responsabilidad bien fuerte, – dice Miguel Ángel Mijangos Leal, enlace de la
Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), en el estado de Guerrero -,
además de los vacíos donde no se le sanciona a nadie, por ejemplo, en este caso
del arsénico, que además va a productos de consumo ya sea de manera directa o
indirecta, y nadie sanciona nada por la permisividad de la ley y ese es un
problema que tenemos en todo México. Es un tema súper fuerte, muy oscuro, que
no está para nada legislado. Ni siquiera está bien legislado en la ley minera
para los trabajadores, menos para los arrendatarios de las tierras. Es un tema
que se mueve literalmente en la impunidad y Profepa y Semarnat, como siempre,
se refugian en que tienen un marco legislativo que no pueden mover más allá y
que por eso luego se ven, como dicen ellos, incapaces para parar procesos. Es
un tema bien complejo y bien fuerte. Y aunque ya no nos den más concesiones,
como dice el López Obrador, con las que tenemos es suficiente pa que acabemos
con México. No se trata que den más concesiones, cómo paramos las que están,
cómo hacemos que caigan en rendiciones de cuentas porque generan un montón de
muerte…”.
Los ejidatarios de La Sierrita dicen que ya están hartos, aburridos,
de esta lucha en contra esta minera, que aparte de afectar su hábitat, lleva ya
ocho años sin pagar un solo peso por la renta de las mil 100 hectáreas de
tierra donde se encuentra la mina.
Toda vez que ha incumplido con otras cláusulas del contrato
de arrendamiento como la instalación de una planta tratadora de agua residuales
para la comunidad.
“Nosotros ya al último lo que queremos es que ellos se
larguen, aunque no nos paguen, pero que se larguen ya de aquí.
Ya que nos dejen nuestra tierra y se larguen los pinches
canadienses”, dice César Pulido Barrón, ejidatario y presidente del Consejo de
Vigilancia del Ejido La Sierrita.
“La tierra es de
nosotros. No hay de otra… Que se vayan, ¿no quieren pagar?, que se vayan”, dice la ejidataria Verónica Pulido
Barrón.
Últimamente los campesinos de La Sierrita han interpuesto
ante los tribunales otro recurso legal en el que solicitan a las autoridades el
cese de la actividad de La Platosa, en tanto no se solucionen los conflictos
con el ejido.
“Estamos esperando que llegue la sentencia, a ver cómo sale,
si sale a favor que bueno, si sale en contra pos también…”, dice Carlos Godoy
Rivera, el secretario del comisariado del ejido.
DATOS
7 visitas de inspección a la minera Excellon en 12 años. Hubo
irregularidad en el manejo de residuos peligrosos.
8 años sin pagar un peso de renta por las mil 100 hectáreas
de tierra donde se encuentra la mina.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.