Enrique
Galván Ochoa.
Recientemente
se reunieron en Palacio Nacional el presidente Andrés Manuel López Obrador y el
gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León. Tenía AMLO la idea de
que el banco pudiera adelantar algo de los recursos que le deberá entregar en
abril de 2021. Se trata de ganancias que obtendrá por la devaluación: el dólar
ha subido 4 o 5 pesos, lo que hará que las reservas internacionales generen
utilidades. El gobernador le explicó las razones legales por las que será
preciso esperar hasta el próximo año. Sin embargo, ayer Banxico lanzó un
paquete de estímulos a la economía por 750 mil millones de pesos. Destaca un
mecanismo para proveer recursos a los bancos que deberán ser canalizados a
micro, pequeñas y medianas empresas, y a personas físicas afectadas por la
pandemia. Otro mecanismo tiene como destinatario a grandes firmas. Banxico ha
decidido abrir temporalmente una facilidad de financiamiento garantizado con
créditos a empresas que emiten deuda bursátil, para que dicho financiamiento se
canalice a las micro, pequeñas y medianas empresas del país. Si se suman los
recursos que ha activado el banco central para estimular la economía –750 mil millones
de pesos– con los de los programas sociales del gobierno federal –500 mil
millones– tenemos recursos que exceden el billón de pesos. Por otro lado, a fin
de que los créditos a las empresas se abaraten, Banxico bajó la tasa de interés
a 6 por ciento.
Sin
endeudarse.
No tiene
precedente en la historia del país un plan de salvamento de esa magnitud, en el
que se suman los recursos del banco central a los del gobierno de la República.
Nótese que no será necesario pedir dinero prestado a instituciones internacionales,
como ha ocurrido en el pasado. En el Fobaproa de Zedillo el primer paso fue un
financiamiento de 50 mil millones de dólares que otorgaron el presidente
Clinton e instituciones internacionales. Y sin tocar un solo dólar de las
reservas internacionales que siguen creciendo en medio de la tormenta. (Gráfica)

Siempre
ocurrente
El
presidente Trump no deja de hacer campaña para su relección. Ahora se le
ocurrió suspender la migración de extranjeros –mexicanos incluidos– por 60
días. Esto tendrá efectos negativos para los solicitantes de green cards y
permisos de residencia permanente. El pretexto es que no le quiten el trabajo a
ciudadanos estadunidenses. No veo cómo un ejecutivo de una compañía de Silicon
Valley, que ahora está cobrando el seguro de desempleo, vaya a querer hacer el
aseo en alguno de los hospitales del vecindario. Además, tendría que reportar
que halló trabajo y perdería el seguro. Otra misión imposible para el canciller
Ebrard.
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