Julio Astillero.
No hubo
reticencia para hablar del tema. El representante formal de los empresarios del
país planteó ayer, en un fraseo casi proselitista: si queremos que Andrés
Manuel López Obrador (AMLO) deje la Presidencia de la República, debemos
organizarnos para alcanzar la revocación de su mandato. Lo demás, es decir, los
llamados, el tuiteo, son solamente una catarsis, sin resultados reales.
Carlos
Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pasó de
los reclamos propios de su actividad económica a la abierta arenga política y
electoral, en un giro que muestra la creciente inconformidad expresa de algunos
de los grandes capitales (otros, como los relacionados con los apellidos Slim,
Larrea y Bailleres juegan a mostrarse solidarios con Palacio Nacional) con las
políticas del Presidente de la República ante la crisis económica y social
derivada de la expansión contagiosa en México del Covid-19.
Ya en plena
faena organizativa, pues ayer mismo sostuvo una conferencia por Internet en la
que se dijo que participaron más de 4 mil representantes de empresas y
organismos sociales (base de trabajo a la que pretenden agregar a sindicatos y
agrupaciones de trabajadores en general), Salazar Lomelín ha acusado al
gobierno de AMLO de haber cerrado la puerta a las propuestas de las cúpulas
empresariales.
Y, a una
pregunta de uno de los participantes en la videoconferencia respecto a la
exigencia de que AMLO deje el mando nacional, el presidente del CCE respondió:
“Si alguien cree que esa es la forma, por favor organícense. Quisiera que
también la parte política del país saliera a hacer su trabajo, nuestro trabajo
es apoyar a las Mipymes, salvar los empleos. ¿Creen ustedes que van a lograr algo
por salir y decir que se vaya? (…) Si es lo que queremos, unámonos, nomás que
tenemos que tener a 30 millones de mexicanos detrás de nosotros”. También
planteó: Por más comunicados que se puedan lanzar para que se vaya, el señor
tiene el apoyo que le dio esta estructura democrática, y dentro de un año y
pico tendremos la posibilidad, porque así la estableció el Congreso, de hacer
una revisión democrática o un rechazo de mandato, ahí es el momento (nota de
Juan Ramos en OEM-Informex https://bit.ly/2JTAmu1).
El
mencionado dirigente Salazar Lomelín desarrolló su carrera como ejecutivo en
Fomento Económico Mexicano (Femsa), la poderosa empresa con sede en Monterrey,
Nuevo León, que es la embotelladora más grande de Coca-Cola en el mundo y
operadora de las tiendas Oxxo, entre otros negocios. En 2010 intercambió su
Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma (Tecate, Indio, Sol, entre sus marcas más
conocidas) por el 20 por ciento de participación accionaria en Heineken. El
principal accionista de Femsa es José Antonio Fernández Carbajal, un
persistente crítico de López Obrador y sus políticas. Justamente por su fuerza,
como miembro del mítico Grupo Monterrey, Fernández Carbajal pudo colocar como
presidente del CCE a Salazar Lomelín, quien duró cuatro décadas en cargos ejecutivos
y fue director general de Femsa de 2014 a 2017.
Ayer mismo,
luego de reunirse con el Presidente de México en Palacio Nacional, empresarios
de primer nivel de Nuevo León aseguraron haberle dicho al político tabasqueño
que proteger el empleo, mediante el apoyo a las empresas, es complementario de
la protección a los más pobres. Cero despidos y cero cierre de negocios sería
el objetivo y, para ello, se requeriría apoyar la liquidez de micro, pequeñas y
medianas empresas; de lo contrario, muchos de sus trabajadores podrían caer en
situación de pobreza en pocos meses.
Y, mientras
el Presidente de la República y su gabinete se reunían ayer para ir definiendo
la forma en que se crearán 2 millones de empleos en nueve meses, ¡hasta mañana,
con diversas universidades retirando a sus internos de hospitales públicos por
la falta de material médico para enfrentar la crisis del Covid-19!
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