Enrique
Galván Ochoa.
El precio
del petróleo de exportación de Pemex cayó ayer a -2.37 dólares por barril. En
otras palabras, vale más el contenedor que el crudo que lleva adentro. El
petróleo tipo West Texas que sigue Pemex se hundió hasta a -30 dólares.
Consideraciones:1) el recorte de 10.7 millones de barriles diarios que en días
pasados aprobaron los países de la OPEP y el G-20 resultó insuficiente. 2) El
mercado está inundado y los especuladores tratan de deshacerse frenéticamente
de los contratos a futuro; y 3) el planeta continúa parado, con un consumo de
gasolina mínimo, sólo para el desarrollo de actividades esenciales. El panorama
es tal cual es: sobran los calificativos. Ninguno embona en una situación que
nunca vivió antes la humanidad. Salen sobrando los análisis sesudos de los
economistas, lo cierto es que todos, absolutamente todos, erraron en sus
pronósticos. En enero hablaban de los efectos de una guerra comercial entre
China y Estados Unidos y la realidad resultó que el género humano está
enfrentando una guerra sanitaria para la cual no encuentra vacuna ni
tratamiento.
¿Qué va a
hacer México?
En el
tema específico del petróleo, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, dice que
una de las salidas es la refinación. Se han venido rehabilitando las seis
refinerías de Pemex, que el prianismo entregó convertidas en una desgracia.
Operaban a 32 por ciento de su capacidad, ya se alcanzó un promedio de 56 por
ciento. Eso significa que están produciendo 867 mil barriles diarios de
refinados.
De Hoyos,
tras la Presidencia
El
manifiesto a los trabajadores que lanzó la Coparmex se interpretó como el
primer movimiento formal de su dirigente, Gustavo de Hoyos, en su campaña por
la Presidencia de la República, apoyado por la ultraderecha. No gustó del todo
el que no haya consultado a decenas de miles de pequeños negocios sobre su idea
de que deben pagar una mayor cuota al IMSS para el salario social. Eso se llama
populismo.
Ombudsman
Social
Asunto: las
ganancias
Las
ganancias de los bancos que se han reportado son asombrosas y enormes. Se dice
incluso que los bancos españoles asentados en México ayudaron con sus ganancias
a resolver la crisis de 2008 en España. Y también recuerdo que hubo un intento
al inicio del gobierno de AMLO de bajar o moderar las comisiones bancarias sin que
se consiguiera. Esto me llevó a preguntarme varias cosas: ¿las comisiones que
cobran aquí, son más altas o no que las que imponen en sus países de origen? ¿Y
los intereses de tarjetas y créditos? ¿Qué proporción de las ganancias
obtenidas en México se reinvierte en México? ¿O todo ese dineral se va al país
de origen del banco o a paraísos fiscales? ¿No sería este el momento de
obligarlos, mediante una legislación adecuada, a invertir en este país una
fuerte tajada de esas ganancias para crear empresas y por supuesto empleos? ¿Y
colaborar también con el crecimiento y desarrollo del país que les da tanto?
¿Qué opinas? ¿Soy demasiado ilusa?
Carmen Gómez
de Aldrete/CDMX(teléfono verificado)
R: El primer
paso consiste en romper la relación viciosa entre los órganos reguladores (como
la Comisión Nacional Bancaria y de Valores) y las instituciones reguladas, es
decir, los bancos. Los órganos reguladores son pagados por los contribuyentes
para que sirvan a sus intereses y parece que lo olvidan.
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