Por Álvaro
Delgado.
Los
responsables en el gobierno de Felipe Calderón de combatir la corrupción,
Salvador Vega Casillas, y de cuidar el dinero público, Ernesto Cordero, así
como otros cuatro senadores –dos de ellos actuales gobernadores–, miembros
todos del PAN cuando ocurrieron los hechos, están bajo investigación por
presuntamente recibir al menos 80 millones de pesos de sobornos para votar a
favor de la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto.
Pero las
pesquisas no son sólo por la imputación legal que ha hecho Emilio Lozoya Austin
a Cordero y Vega Casillas, así como a Jorge Luis Lavalle, Francisco Domínguez y
Francisco García Cabeza de Vaca –estos últimos, gobernadores de Querétaro y
Tamaulipas–, que todo lo niegan, sino por el rastreo de su dinero que realiza
la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda.
La UIF, a cargo del exfiscal electoral
Santiago Nieto Castillo, también investiga a los exsenadores del PAN Javier
Lozano Alarcón y Roberto Gil Zuarth, afines ambos a Calderón –y este último
ligado por Lozoya al expresidente Carlos Salinas de Gortari–, cuyos movimientos
financieros, según las pesquisas, son “incongruentes” con sus ingresos.
Un ejemplo: en
un solo día Gil Zuarth, secretario particular de Calderón y subsecretario de
Gobernación en su sexenio –con ingresos sólo como servidor público entre 2006 y
2018–, “movió” 31 millones de pesos, entre otras operaciones “extrañas”
identificadas por la UIF.
“Los
panistas de Calderón sí son de vergüenza”, dice Nieto Castillo sobre los
senadores y gobernadores panistas, uno de los cuales, Gil Zuarth, fue esposo de
Carla Humphrey Jordan, directora general adjunta de la UIF antes de ser electa
consejera del Instituto Nacional Electoral (INE)
Así, los
seis exsenadores del PAN no sólo enfrentan las acusaciones del exdirector de
Pemex ante la Fiscalía General de la República (FGR) de recibir millonarios
recursos procedentes, a su vez, de los sobornos que entregó la trasnacional
Odebrecht –que también se destinaron a la campaña de Enrique Peña Nieto–, sino
las investigaciones de Nieto Castillo.
Este
escándalo, que no tiene precedentes históricos involucra directamente a tres
partidos políticos: al PAN, en el que aún militan o militaban los implicados
–incluido en sobornos el excandidato presidencial Ricardo Anaya–, al PRI de
Peña Nieto y a México Libre, de Calderón, que el viernes 21 fue multado por el
INE por recibir financiamiento ilegal por más de un millón de pesos.
Todos los
panistas y expanistas señalados por Lozoya rechazaron recibir los sobornos –lo
llamaron “delincuente confeso”–, y Calderón calificó de “acusaciones ridículas”
las de favorecer a Odebrecht con el contrato a Etileno XXI, que otorgó en su
gobierno junto con José Antonio Meade, su secretario de Hacienda y Energía
antes de ser, en 2018, candidato presidencial priista.
En el
caso de Calderón no sólo enfrenta los señalamientos de Lozoya ante la FGR por
el contrato de Etileno XXI a Braskem, filial de Odebrecht, sino que la UIF
investiga también las operaciones financieras relacionadas con esa asignación.
“La UIF sí está
investigando el tema de Etileno XXI, que ha sido una prioridad del presidente
Andrés Manuel López Obrador”, confirmó al reportero días antes de la filtración
de la denuncia de Lozoya, en un caso que Proceso ha documentado.
“Quiero
dejar muy en claro que Odebrecht sí tuvo una participación relevante en el
gobierno de Enrique Peña Nieto. Pero también tuvo una gran participación en el
gobierno de Felipe Calderón Hinojosa”, aseguró el exdirector de Pemex en su denuncia de hechos ante
la FGR.
Respuesta de
Roberto Gil Zuarth:
Ciudad de
México, 23 de agosto de 2020
Álvaro
Delgado y/o Revista
Proceso
Presente
Me refiero
al texto titulado “Expresidentes y la cúpula panista, en el carrusel de la
corrupción”, publicado en la edición número 2286 del Semanario Proceso, de esta
fecham en las páginas 14 a 18.
Sin rigor
periodístico, reproduce información que ha sido previamente desmentida en las
fuentes originales de difusión.
La
“información” publicada con respecto a mis operaciones financieras es falsa. No
existe en tipo, grado o monto una operación de esa naturaleza, en ninguna de
mis actuales o pasadas cuentas bancarias, fiduciarias o de inversión.
Reconozco su
enorme esfuerzo en tergiversar las declaraciones del caso Lozoya con el fin de
vincularme a esos hechos. Pero lo que no logró el delincuente confeso con su
delación, difícilmente usted lo conseguirá con insinuaciones.
Le solicito
atentamente conserve el dispositivo y/o medio, físico o electrónico, en el que
consta la declaración que usted entrecomilla y que, supongo, fue reproducida
con consentimiento de su emisor. Es un dato de prueba que en su momento le
requeriré judicialmente, debido a que, de ser cierta, podría actualizarse el
delito previsto en el artículo 63 de la Ley Federal para la Prevención e
Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita.
Sirva
publicar en la presente aclaración en términos de lo dispuesto por el artículo
6 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de su ley
reglamentaria.
Sin otro
particular, quedo de usted.
Atentamente,
Roberto Gil
Zuarth
Respuesta
del reportero:
Respondo
al abogado panista Roberto Gil Zuarth: todas las fuentes en mi reportaje están
identificadas. Yo no te imputo nada: es la Unidad de Inteligencia Financiera
(UIF) que investiga tus cuentas, y Emilio Lozoya Austin quien describe tu
relación con el empresario Martínez Urmeneta, supuesto socio de Carlos Salinas.
Álvaro
Delgado.
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