Artistas, intelectuales, colectivos y
representantes de la sociedad civil rebasan al gobierno ante la emergencia
generada por el terremoto que presuntamente ha sido aprovechado por la clase
política para desviar recursos y lucrar políticamente.
Y es que,
según confió a apro el artista zapoteco, Rodrigo Tadeo López, Lolo, “vienen los camiones de despensas con
grupos políticos, se toman la foto y se van. Los políticos reparten a diestra y
siniestra, aunque sea gente que no son de este barrio y se llevan 10 o 20
despensas que son de una misma familia”.
El director
de la Casa de la Cultura de Juchitán, Michel Pineda, dice: “Yo los mandé lejos…
porque hay una total descoordinación (en el ayuntamiento). Entonces, mejor me
vine con la banda, además no tienen con qué apoyar y aquí todos son mis
banderas”.
Agrega: “Es
lo que se está entregando, todos están colaborando, los artistas, los vecinos
sin ningún fin partidario. Los artistas que encabezan esto es desde la
solidaridad”.
A su vez, Ana Hernández, asistente
del pintor Francisco Toledo, manifiesta que, a iniciativa de éste, así como de
Graciela Cervantes y José Ángel Santiago, se están haciendo cocinas
comunitarias.
“Lo que
hacen es darle tomates, zanahorias, chayotes o papas porque la gente no está
acostumbrada a comer cosas enlatadas. Eso les ha funcionado porque están
unidas, están preparando la comida, se reúnen y están sanando (del trauma del
sismo de 8.2 grados en la escala de Richter) por ellas mismas”, explica.
La asistente del maestro Toledo
agrega que ya se crearon siete cocinas comunitarias con las que mucha gente
colabora, como la Galería Quetzalli, Demian Flores, el Centro Fotográfico,
Amigos del IAGO, Michel Pineda, el poeta Mardonio Carballo, Natalia Toledo e
integrantes de la sociedad civil.
Lolo
manifiesta que “más que un colectivo de
artistas somos un grupo de amigos que ante la desviación de los recursos, el
lucro que hay con esta necesidad, decidimos unirnos e irnos de casa en casa
para saber qué es lo que necesita la gente”.
Y es que “el asunto de las despensas se volvió un
descontrol total. En cambio, organizando a los mismos vecinos y
preguntándoles quién necesita tal o cual apoyo, salen los nombres y así se
ayuda a los más necesitados”.
Solo así, detalla, se enteran “si Na
(señora en zapoteco) María necesita comida, Ta (señor) Moisés necesita material
de limpieza o doña Lucía necesita agua. Y, aunque es más tardado, es más seguro
porque empezamos desde muy temprano y terminamos a altas horas de la noche,
pero es más seguro porque se entregan casa por casa, sección por sección o
callejones por callejones”.
Afortunadamente,
sigue, “la gente está siendo consciente
y el lema que manejamos en el callejón Albino Jiménez es ‘Ayúdenos a
ayudarnos”. Y pone un ejemplo: “les dijimos que nos quedaban 15 despensas y
había más de 50 personas. Entonces, le pedimos a la gente que entre ellos
elijan a las 15 personas que en realidad lo necesitan y sobró una, porque eran
14 de mayor necesidad”.
Explica que “ahora, lo que abarcamos es el tramo de la
séptima sección, a Chicapa de Castro y Unión Hidalgo. Llegan despensas muy
surtidas y las dividimos para que alcancen sin fines de lucro. Lo que sí
evitamos son las fotos y el video porque la gente sabe que los estamos ayudando
y con eso es suficiente”.
Ahí, la mayoría de la gente habla
zapoteco y en ese dialecto, les aclaran que la ayuda no es de ningún partido y
que se busca apoyar en la medida de lo posible. Entonces, dicen “en realidad
necesito un kilo de azúcar y mi vecina jitomate. Nosotros no hemos ofrecido
algo que no podemos dar”.
En las noches, por ejemplo, toman un
triciclo y van a repartir café y avena en tacitas. “Al principio fue un caos
por los vasos desechables, pero la gente salió a cuidarnos y resguardarnos ante
los brotes de inseguridad”.
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