Salvador Camarena.
Menudo regalito le hicieron a Miguel
Ángel Mancera en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México. El jefe de
Gobierno (es un decir) de la capital tiene en sus manos la designación de la
dupla encargada de la lucha anticorrupción en la CDMX.
Dicho de
otro modo, aquellos que terminen en el
puesto de fiscal anticorrupción y, ahora sabemos, en el de secretario técnico
del Sistema Local Anticorrupción (SLA), le deberán la chamba al señor que paga
anuncios para presumir que en los últimos cinco años no se ha dedicado a la
política.
Eso, tener la capacidad de designar a
dedo –así sea a partir de sendas ternas– y sin que la participación ciudadana
sea real, se llama, aquí y en Veracruz, paquete de impunidad.
El día de ayer diversas organizaciones sociales
denunciaron que 'alguien' a la hora de publicar el dictamen correspondiente a
la Ley del Sistema Anticorrupción de la Ciudad de México, metió mano al mismo y
le otorgó, como cosa suya, al jefe de Gobierno local la facultad de proponer la
terna para nombrar al secretario técnico del Sistema Anticorrupción de la CDMX,
cosa que los diputados nunca votaron, de acuerdo con la estenográfica de la
sesión correspondiente y a diputados consultados.
El hecho, por supuesto, debería ser
un escándalo tanto porque involucra una ilegalidad en sí mismo, como porque
corona la regresión de la capital en el tema de la lucha anticorrupción.
Y es que por más que la Asamblea esté
integrada por Romos, Toledos, Romeros y cuates que les acompañan, ese cuerpo
legislativo debe elaborar leyes apegado, precisamente, a un marco normativo de
forzoso cumplimiento.
Que voten un dictamen y que por arte
de quién sabe quién se publique una redacción distinta, en donde se le dan
facultades al jefe de Gobierno para que sea él, y no el Comité de Participación
Ciudadana, quien nombre la terna para secretario técnico del sistema
anticorrupción local debería ser, incluso para las grandes figuras de nuestra
ALDF, un tema de bochorno.
Puestos en plan cínico, tenemos que
conceder que la Asamblea Legislativa, que sigue los designios de Mancera, ha
actuado congruentemente en su intento por descafeinar el mandato del sistema
nacional anticorrupción. Si la ley se queda como está, según denunciaron las
organizaciones (https://contralacorrupcion.mx/sla-cdmx/), la lucha
anticorrupción en la CDMX tendrá estos problemas:
“El secretario técnico no es autónomo
pues su designación queda sujeta a intereses políticos del gobierno local y a
cuotas partidistas.
“El rol del
Comité de Participación Ciudadana dentro del SLA se ve disminuido al no tener
injerencia en la selección del secretario técnico del SLA.
“En ausencia de reglas para la
convocatoria de la Comisión de Selección del Comité de Participación Ciudadana,
la elección de sus siete integrantes queda a discreción de la Asamblea
Legislativa, vulnerando la independencia que se requiere para la adecuada
integración del Comité de Participación Ciudadana, que es el vehículo de
inclusión ciudadana al sistema.
“Las organizaciones de la sociedad
civil exigimos que tanto el secretario técnico como la Comisión de Selección
sean nombrados como lo mandata la Ley General del SNA, a fin de privilegiar la
transparencia, la selección del perfil idóneo y la participación ciudadana.
“La
fortaleza del SLA CDMX radica en que la designación de los servidores públicos
que se encargarán de combatir la corrupción sean transparentes, cuenten con participación
ciudadana y garanticen la selección de los mejores perfiles”.
Un paquete de impunidad mancerista no
parece la mejor de las cartas de recomendación para un Mancera que ahora
pretende, según dicen, ser el fiscal carnalito. ¿O sí?
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