Los promotores del proyecto “Bosques
de Pamejé” aseguran que su esquema es sustentable y respetuoso con el medio
ambiente, sin embargo, organizaciones no gubernamentales y vecinos de Valle de
Bravo reviran que el proyecto provocará afectaciones al ecosistema y al
suministro de agua no sólo en el municipio, sino en la Zona Metropolitana del
Valle de México (ZMVM).
El proyecto tendría lugar dentro del
Parque Estatal Santuario del Agua de Valle de Bravo y se encuentra dentro de
Áreas Naturales Protegidas (ANP) de carácter federal y estatal. Se pretenden
construir alrededor de 199 casas, además de un hotel, villas y otras opciones
de recreación en una superficie de 84.3 hectáreas, de las que se desarrollarían
73.7, de acuerdo con los impulsores privados.
Los inconformes advierten además que
la autoridad, en este caso la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
(Semarnat), no los ha buscado para escuchar sus opiniones respecto al proyecto
promovido por el Diputado plurinominal del Partido Revolucionario Institucional
(PRI), Tristán Manuel Canales Najjar y por su hermano José Antonio, quienes en agosto pasado,
presentaron a la dependencia federal el “Documento Técnico Unificado del trámite
de Cambio de Uso de Suelo en Terrenos Forestales, Modalidad B-Regional. Bosques
de Pamejé”.
Tristán Manuel Canales Najjar fue
director y vicepresidente de Noticias de TV Azteca, director general de
Comunicación Corporativa y vicepresidente de Información y Asuntos Públicos de
Grupo Salinas y presidente del Consejo Directivo de la Cámara de la Industria
de Radio y Televisión (CIRT).
SinEmbargo
estuvo presente en la reunión pública de información sobre el proyecto,
realizada el 8 de septiembre pasado y previa a que la Semarnat decida si otorga
o no la Autorización de Impacto Ambiental (AIA).
El encuentro se celebró al interior
de Casa Club del Campo de Golf del Hotel Avándaro Golf Spa Resort, con acceso
restringido tan sólo a un centenar de personas, por lo que decenas de vecinos y
activistas quedaron fuera y quienes lograron obtener un lugar criticaron que la
reunión no se hiciera en alguna sede pública del municipio mexiquense.
“¡Ustedes dicen que es una reunión
pública, pero esto no es un lugar público!”, “¡Mucha gente se quedó afuera!”,
“¿Cómo hacen una junta pública en un lugar privado y limitado a 100 lugares?”,
“¡No dejaron entrar a todos y no es justo!” y “¿Por qué no invitaron a todos
los vallesanos?”, fueron algunos de los reclamos que se escucharon por todo el
salón.
Ahí, José
Luis Bravo Soto, director general de Participación y Atención Ciudadana de la
Unidad Coordinadora de Participación Social y Transparencia (Ucpast) de
Semarnat, amagó: “si no seguimos con la presente reunión pública de
información, pues ya la cancelamos”.
Finalmente, 48 minutos después de que
inició la reunión hubo un portazo y decenas de personas arribaron al Salón
Restaurante Aquarima donde se exponía el proyecto. Minutos después ocurrió un
apagón, por lo que fue suspendida momentáneamente y luego reanudada al aire
libre en el mismo club de golf, sin embargo, poco menos de la mitad de los
asistentes permaneció en el lugar, pues la mayoría se retiró ante las
condiciones en que se celebraba el encuentro.
Desde hace varios meses, las
organizaciones de la sociedad civil han hecho llamados a la Semarnat para que
niegue la autorización de impacto ambiental y el cambio de uso de suelo en esa
zona; otras fueron remitidas al alcalde Mauricio Osorio Domínguez, a él le
piden que su Gobierno rechace las licencias de construcción, ante el “grave”
daño ambiental a la zona.
OSC:
CONTAMINARÁ Y TERMINARÁ CON EL AGUA.
Organizaciones
de la sociedad civil (OSC) y habitantes de Valle de Bravo. Reclaman que el
proyecto afectará el abasto de agua no sólo en el poblado, sino también en la
Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), además de que detendrá la
captura de carbono, como consecuencia de la pérdida de masa arbórea.
En
entrevista con SinEmbargo, Gustavo Alanís Ortega, director del Centro de
Derecho Ambiental (Cemda), subrayó que Bosques de Pamejé debe ajustarse a un
marco legal aplicable, ya que se encuentra dentro de Áreas Naturales Protegidas
(ANP) de carácter federal y estatal. El proyecto tendría lugar dentro del
Parque Estatal Santuario del Agua de Valle de Bravo.
Para proyectos de esta naturaleza,
afirmó, tendría que existir el cambio de uso de suelo forestal y lo que dice la
Ley Forestal al respecto es que estos se pueden dar por excepción, sin embargo,
dijo, “en ocasiones en realidad opera todo menos la excepción, es decir, se dan
estos cambios de uso de suelo a diestra y siniestra”.
Y agregó:
“en el país se pueden llevar a cabo todo tipo de obras, todo tipo de
actividades, siempre y cuando el marco legal que les es aplicable se cumpla
apropiadamente y lo que vemos en muchos casos en el país es que o una norma o
una ley o un reglamento o un programa determinado resulta que no se cumple”.
En el mismo
sentido, la organización ambientalista alertó que la autorización “sentaría un
precedente negativo en materia de gestión sostenible del territorio municipal,
ya que mostraría que pueden defortestarse los bosques de un Área Natural
Protegida federal para generar beneficios económicos en el sector
inmobiliario”.
En ese
sentido Sandro Cusi de Iturbide, de Pronatura, aseguró que “hay ilegalidad en
el proyecto. Está mal presentado y es totalmente agresivo contra los
ecosistemas que dan agua y sustento a millones de personas” y agregó que
provocará un impacto ambiental “muy grande” y que nada sustituirá la cantidad
de árboles que se derribarán.
El impacto,
indicó, no sólo será para los habitantes de Valle de Bravo, sino también para
la Ciudad de México y Toluca, ya que la Cuenca Valle de Bravo- Amanalco produce
1 de cada 10 litros de agua que recibe el sistema Cutzamala.
Además,
Abelardo Jurado, habitante de Valle de Bravo, indicó que la vegetación
predominante en el área donde se busca llevar a cabo el proyecto es bosque de
pino y denunció que los desarrolladores pretenden derribar alrededor de 14 mil
870 árboles, además de remover el estrato arbustivo y herbáceo:
“¿Cómo
pretenden reparar el daño que causarán a la captación de agua de los 46 mil 459
metros cúbicos que hoy en día se producen en este lugar y en las mil 317
toneladas de captura de carbono y a las 73 hectáreas de pérdida de hábitat de
especies de fauna y a cuántos vallesanos nos van a dejar sin agua? […]. No
respondan que con una reforestación porque eso no es suficiente”
Iziar
González, ciudadana vallesana, agregó que los camiones de materiales que
entrarán por la carretera Nevado de Toluca- Valle de Bravo o de Temazcaltepec
contaminarán el aire del municipio.
“Yo estoy en
esa zona en donde cada día cada noche, cada minuto están pasando los camiones
de materiales retumbando sin cesar porque no hay ni un reglamento para
restringir a los camiones de materiales. Afectan las calles por su gran peso”,
comentó.
Asimismo, criticó: “todos sabemos que
este proyecto es del señor Tristán Canales junto con su hermano. Él es Diputado
plurinominal, lo cual quiere decir que nadie lo eligió. Tiene total apoyo del
Gobernador saliente Eruviel Ávila [Villegas] y total apoyo de la Semarnat”.
Al respecto,
Abel Jiménez, quien se pronunció en nombre de los ciclistas de Valle de Bravo,
lamentó: “ya no tenemos en dónde rodar, nos han estado cerrando todas las rutas
y con esto que ha ido creciendo. No sé de dónde salen tantos permisos porque el
pueblo ya no da para más […] Quieren hacerlo [Bosques de Pamejé] antes de que
se vaya el Gobernador [Eruviel Ávila]”.
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