Georgina Morett.
Ricardo Anaya ya
pavimentó su camino como candidato único de la coalición Por México al Frente;
de hecho, no le salió muy caro, ya que hasta ahora sólo ha habido tres
renuncias importantes y todas son de calderonistas.
La de Margarita Zavala
y Luisa María Calderón, quienes van por la vía independiente por la Presidencia
de la República y por una diputación, respectivamente, y la del expriista
Javier Lozano, quien calificó a Anaya como “joven dictador”.
Pero si realmente la coalición quiere atraer a la ciudadanía,
deberán repensar su idea inicial de un Frente que no sólo represente a los
partidos políticos.
Y en ese sentido, el
diálogo con la agrupación Ahora puede significar la diferencia entre una
alianza de partidos y una coalición ciudadana. Hasta ahora, las negociaciones
se mantienen, pero todavía no se ve claro si habrá coincidencias reales, más
allá de candidaturas.
Emilio Álvarez Icaza,
coordinador de Ahora, reconoce que hasta el momento el Frente no ha resuelto la
alianza ciudadana a la que se comprometió.
Explica que tuvieron
pláticas con Ricardo Anaya el 9 de diciembre y a finales de año, pero que hasta
ahora no han quedado claros ni la agenda ni los mecanismos de cumplimiento y
las garantías de que las acciones se llevarán cabo.
Y recuerda que en las elecciones no se trata de personas,
sino de una agenda de país, y sobre todo después del aprendizaje que nos dejó
la transición fallida que se llevó a cabo con Vicente Fox en el 2000.
Álvarez Icaza considera primordial que primero se discuta la
agenda de país, luego la organización y al final las candidaturas.
A ver si, en este caso,
Ricardo Anaya cumple o simplemente se engolosina con su candidatura.
PRESIONA PRI EN CHIAPAS.
Con los reflectores de la oposición puestos en la campaña a
nivel federal, los operadores del PRI han puesto en marcha una estrategia para
debilitar a la coalición Por México al Frente desde los comités directivos
estatales de los partidos aliancistas, estrategia a la que se han sumado
activamente representantes del Verde Ecologista.
La idea, aseguran, es
aprovechar el control que en el ámbito local mantienen los gobiernos sobre
panistas y perredistas para dificultar la conformación de la alianza opositora
al intentar imponer candidatos opositores débiles y prácticamente “a modo”.
Ejemplo de la
mencionada operación es el caso de Chiapas, donde gobierna el PVEM, y con
Eduardo Ramírez, presidente del Congreso local, y Fernando Castellanos, alcalde
de Tuxtla Gutiérrez, buscan imponer al candidato del Frente a gobernador en la
entidad.
La semana pasada, nos
cuentan, ambos personajes llamaron a una reunión urgente a los dirigentes
locales del PRD y del PAN, César Espinoza y Janeth Ovando, respectivamente,
para exigirles que la aspirante de la coalición Por Chiapas al Frente fuera, sin
alternativa alguna, la diputada por Movimiento Ciudadano, María Elena Orantes,
quien, al parecer, sería la carta adecuada para conseguir el ya descrito
objetivo.
PANAL SÓLO NEGOCIA EN TRES ESTADOS.
Nueva Alianza participará sin alianza en la Ciudad de México,
Guanajuato, Zacatecas, Jalisco, Veracruz y Nuevo León, y mantiene negociaciones
en otras tres entidades, además de que irá en coalición parcial en el Senado y
flexible en Diputados, señaló su presidente, Luis Castro.
Y su explicación es
realmente contundente, ya que participarán sin alianza en entidades donde el
padrón de electores es mayor y les puede dar un mejor porcentaje de votos con
sus correspondientes prerrogativas.
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